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Primer examen clínico de su bebé

Andrea recibe a su hijo, lo toca, lo acaricia y mientras lo mira se pregunta a quién se parece. Sin perder un instante lo besa tan intensamente que vuelven a confundirse como si ambos fueran una sola persona. Mientras tanto el pediatra le efectúa el primer examen clínico que le permite determinar el estado de salud del bebé. Esto lo realiza al minuto de vida, mediante el “Score de Alpgar” que valora la frecuencia cardíaca, el esfuerzo respiratorio, el tono muscular y el color de la piel. El primer control se hace mientras Lucio recibe palabras de cariño de mamá y papá.

¿Todo en orden?
Ha llegado el momento de efectuar un examen más detenido y minucioso para lo que hay que llevarlo al “sector de recepción del recién nacido”. Este es un ambiente contiguo a la sala de partos que cuenta con todos los elementos necesarios para examinar y asistir al neonato.
Allí se lo seca, especialmente los pliegues cutáneos, y se completa la aspiración de las secreciones con una sonda del tamaño adecuado a la contextura física de Lucio. Es costumbre de muchos neonatólogos realizar una primera aspiración mientras se produce el nacimiento, aun antes de cortar el cordón umbilical. Dicha operación es indispensable cuando el líquido amnió-tico tiene meconio (material eliminado por el intestino fetal), pues esta sustancia extraña podría producir dificultades respiratorias al llegar a los pulmones.

También se corrobora la “edad ges-tacional” (tiempo de nacimiento) para ver si coincide con la determinada por la última fecha de la menstruación. Es necesario saber si ha nacido “de término”, pretérmino o post término. Dada las características de la textura de la piel de Lucio, la forma de la oreja el tamaño de las glándulas mamarias, la formación del pezón y los pliegues plántales, podemos afirmar que ha nacido “de término”.
Además de estas características, los bebés que nacen en fecha tienen piel rosada, pies y manos ligeramente azulados, temperatura que irá variando de los 36 a los 36.9 grados. Y acostados sobre una colchoneta se presentan ligeramente encogidos, con las extremidades flexionadas y los puños apretados o las manos muy abiertas con los dedos algo rígidos.