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Ser el primogénito

No todos los niños ni todas las situaciones son iguales; hay que observar bien y luego obrar en consecuencia. Lo que siempre se debe evitar en la época alrededor del nacimiento de un hermanito es añadir otros cambios adicionales a la vida del mayor: enviarle por primera vez al jardín de infancia, cambiarle de habitación, quitarle su cuna o mandarle a casa de los abuelos. El tener que compartir el amor de los padres significa un cambio tan grande que el niño no puede soportar al mismo tiempo otra alteración de su vida. Sin embargo, por muy bien “que preparemos a nuestro primogénito, no debemos pensar que con esto ya haya mos resuelto el problema de los celos. Los celos son inevitables; todos los niños lucharán siempre por conservar (o conquistar) el primer lugar en el corazón de sus padres. Pero no siempre se manifiestan de forma tan clara como en el caso de una amiga, cuya hija, de dos años y medio, después del nacimiento de su hermano dijo sencillamente: «No quiero un hermanito. Tíralo». Con las cosas tan claras resulta fácil ayudar al mayor a superar su malestar. Otros niños expresan sus celos dando furtivos puntapiés a la cuna, pellizcando al bebé o empujando el cochecito cuesta abajo.
En esta época, los padres necesitan mil ojos para proteger al pequeño, sin dar al mayor la impresión de que sólo velan por el intruso. Nunca se le debe llamar «malo» al niño celoso. No lo es, sólo se siente desgraciado. Una gran ayuda puede ser el padre, porque la madre está realmente mucho tiempo ocupada con el pequeño y no puede, por ayudar al mayor, dejar de darle el pecho y prestarle todos los demás cuidados. El padre aprovechará cada ocasión para hacer cosas de mayores» con su primogénito: Tú ya eres grande, puedes venir conmigo.

Sobre educacion infantil

Sobre educacion infantil

En el fondo sabemos que tampoco llegaremos a ese ideal, pero nos sentimos obligados a intentarlo. Todo el mundo culpa a los padres si los hijos no salen bien. La juventud es tan pasota (o revolucionaria o desagradecida o drogadicta o criminal) porque los padres de hoy ya no saben educar.