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Pesadillas infantiles nocturnas

Ahora bien, si los terrores nocturnos se repiten con mucha frecuencia o el niño se pierde en su mundo mágico, conviene pensar en las posibles causas. Si ya no puede vivir sin su amigo imaginario, puede que esté demasiado solo. ¿Tiene amigos de su misma edad y juega a menudo con ellos? Los terrores nocturnos y los miedos aparentemente infundados también se pueden deber a que los padres exigen demasiado del niño o que éste se encuentra ante una situación que le preocupa (como por ejemplo, su entrada en la escuela o el jardín de infancia).
Si la realidad parece demasiado difícil o desagradable es fácil que el niño se busque un refugio en la fantasía. (En el capítulo «Señales de alarma que no siempre lo son» hablamos de los niños introvertidos y cómo ayudarles).

Problemas de sueño en niños

Suele tener más éxito ponerse a su mismo nivel mágico y hacer desaparecer los fantasmas con métodos mágicos. Mi hijo Miguel se tranquilizaba —después de haberse repuesto en mis brazos— si entre los dos eliminábamos los dichosos números borrándolos con una gran esponja. También podemos inventarnos un cuento en que el niño es muy fuerte y poderoso y cuenta con grandes aliados (como un hada buena) que le ayudan a ahuyentar las figuras malignas de sus sueños. Algo así como un cuento positivo contra un sueño negativo.
También durante el día la frontera entre lo real y lo imaginario es a menudo muy difusa. Algunos niños se inventan un amigo con quien hablan y a quien incluyen en todos sus juegos. Otros juegan con su miedo como si se sintieran atraídos y aterrorizados a la vez. Un programa de televisión les puede causar mucho miedo, pero por nada del mundo se lo perderían. Esto les ocurrió a mis dos hijos mayores con una serie que algunos padres seguramente recordarán. Se llamaba «Sibium»; era un submarino en que aparecían constantemente terribles monstruos. Los chicos sabían que soñarían con ellos, pero al mismo tiempo se sentían atraídos como por un imán. Quizá se trate del deseo inconsciente de los niños de medir sus fuerzas de resistencia, de probar hasta qué punto son «valientes».