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El bebe y la madre

Estar piel con piel con la madre tras el parto puede ayudar en la recuperación de bebés enfermos: no lloran y se reponen mejor que si los separan.
PIEL CON PIEL.
Las constantes vitales del bebé se mantienen mejor sobre el tórax de la madre que en la mejor cuna térmica o incubadora. El cuerpo materno está diseñado para que en ese momento en que le colocan el bebé, la temperatura de su piel se adapte a las necesidades de su hijo. De este modo, si está algo frío, sube la temperatura de la zona del tórax de la mujer, y si el bebé tiene fiebre, baja. El contacto piel con piel tras el nacimiento evita que el bebé llore y también mantiene alejados los riesgos consecuentes de la separación. Un bebé separado de su madre llora y, por lo tanto, pierde temperatura y glucosa. Su latido cardíaco es menos estable y su ritmo respiratorio, también, incluso al dejar de llorar. Esto puede ser decisivo en la recuperación de los bebés enfermos. Precisamente, la hipoglucemia -bajada de azúcar en el cerebro- es una de las complicaciones que más temen los pediatras, y ésta aumenta cuando separan al bebé de su madre. El cortisol, la adrenalina y el resto de hormonas del estrés que se liberan en grandes cantidades en un bebé asustado también resultan tóxicas para su cerebro. Cuando el bebé no obtiene respuesta a su llanto, lo aumenta, pero llega un momento en que siente pánico. Al final, deja de llorar por impotencia, para sobrevivir y para conservar algo de temperatura y azúcar en la sangre. Se adormita, se rinde, no lucha, y frente a los demás “parece portarse bien”.  Los expertos empiezan a sugerir que esta experiencia parece condicionar la respuesta en la vida adulta al estrés y a situaciones de pánico. Pero… ¿hay riesgo de infecciones si se coloca al bebé sobre la madre inmediatamente después del parto? No, en absoluto. La madre lleva en su piel los gérmenes de su entorno doméstico y, en su leche, las defensas específicas diseñadas para ellos. Sin embargo, los gérmenes del hospital suelen ser agresivos e incluso resistentes a los antibióticos. Cuando el bebé se encuentra estresado por la separación, bajan sus defensas, y tiene más probabilidades de morir de una infección. Así pues, el contacto con la madre es la mejor vacuna para un bebé.