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Desarrollo integral del niño

Desarrollo integral del niño

Es un hecho que los niños pequeños se lo meten todo en la boca y no siempre se trata de chupetes recién esterilizados. Sin embargo, si no queremos hacer desgraciados a nuestros hijos, debemos dejarlos. En cuanto a la higiene se puede decir que alrededor del cuarto mes. el niño ya ha desarrollado tantos anticuerpos que un poco de suciedad no le matará. Naturalmente tenemos que seguir lavando los chupetes y todos los objetos en contacto directo con el niño. También hay que mantener limpia su habitación, fregando o aspirando el suelo todos los días y evitar que el niño tenga a su alcance objetos realmente peligrosos, como los que están pintados con productos tóxicos, o los que son puntiagudos, cortantes o tan pequeños que pueda tragárselos o metérselos por la nariz. Pero por lo demás, no debemos poner veto a su afán de descubrir el mundo a través de la boca.

Desarrollo integral del niño

Desarrollo integral del niño

Desarrollo integral del niño:
Afortunadamente, en nuestras latitudes, una alimentación rica en proteínas es una exigencia bastante fácil de satisfacer. Basta con que la madre embarazada y lactante tome mucha leche, queso, carne y demás alimentos ricos en proteínas y no comience demasiado pronto con una alimentación suplementaria para el bebé. Si el niño toma el pecho, durante los cinco primeros meses no necesita otra cosa; si se le alimenta con biberón, no hay que pasar demasiado pronto a las papillas de cereales (según recomendaciones de la PAO no antes del sexto mes). Es mejor darle como primer suplemento zumos y compotas de fruta y purés de verduras. Pero sobre todo, que nunca le falte la leche, la mejor fuente de proteínas para el niño pequeño.

Desarrollo evolutivo del niño

Desarrollo evolutivo del niño

Durante mucho tiempo los científicos habían sospechado que existía cierta relación entre la inteligencia y la alimentación. En una investigación mexicana sobre varios cientos de niños con una inteligencia no muy elevada, se reveló que todos estos niños tenían en común que durante sus primeros años de vida habían recibido una alimentación muy escasa en proteínas. Hoy se sabe que las células del cerebro se reproducen con especial rapidez desde unos meses antes de nacer hasta los dos años de edad, además de formarse en este tiempo las necesarias conexiones entre las distintas células. El niño que durante esta época no pudo desarrollar la cantidad suficiente de células cerebrales con sus correspondientes conexiones a causa de una alimentación deficiente, se queda retrasado irremediablemente.