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Formas de castigar a un niño

Los premios y castigos como sistema educativo son ideales para favorecer las jerarquías. Cada uno en su sitio y todos obedeciendo al gran jefe. Para crear el ciudadano perfecto de un Estado policial puede servir, pero no para establecer unas condiciones de amistad y compañerismo dentro de la familia, ni para formar seres libres y responsables.
Porque valores como la amistad, la sinceridad, la solidaridad, el respeto por las opiniones ajenas no se aprenden con un adiestramiento mediante premios y castigos, sino sólo a través de una convivencia amistosa.
Si el estar con tus hijos ya no te hace ninguna gracia, si no te proporciona ninguna alegría emprender algo ¡unto con ellos, si te sientes como en una trampa, atada de pies y de manos, probablemente necesitas volver a trabajar en tu antigua profesión o dedicarte a algo exclusivamente tuyo. Busca una buena guardería o consigue una persona que se quede al menos algunas horas a la semana con los niños. En estas horas haz sólo lo que realmente te satisface, sin ninguna clase de remordimientos.
Si piensas que eres una mala madre porque no logras ser siempre paciente, bondadosa y alegre, habla con otras madres. Además de intercambiar experiencias (seguro que te comprenden mejor que tu marido), quizá también os podéis ayudar en lo práctico, organizando juntas juegos, excursiones, tardes de pintura y de trabajos manuales o cualquier otra cosa con vuestros hijos.
Si los dos, madre y padre, tenéis la impresión de que los niños son el centro del mundo y ya no existe ninguna otra cosa fuera de ellos y el trabajo, procuraros por lo menos una tarde a la semana para hacer aquello que habéis dejado a causa de los niños, como ir al cine, pasear, salir con los amigos o, ¿por qué no? pasar una noche en un hotel como una pareja de recién enamorados.
Si ninguna de estas medidas de «automimos» surte efecto, si todo sigue gris en gris, si ya te levantas cansada y sin ganas de hacer nada, es posible que tengas una depresión que requiere un tratamiento. Todo antes de que la situación se endurezca y el círculo vicioso se establezca definitivamente. (Además, cuanto más se espera, más larga y costosa será la terapia).

Tipos de castigos para niños

Un autor norteamericano recomienda en su libro el siguiente procedimiento para ayudar a un niño cnurético: Cada vez que el chico amanece con la cama seca, la madre pega una estrellita dorada en la fecha correspondiente del calendario. Ver cómo aumentan las estrellitas ya constituye de por sí un aliciente para el niño, pero, además, cada diez estrellas obtiene un premio especial. Según el autor, en muy poco tiempo el niño aprendería a no mojar la cama. Lo que no dice es qué pasa si el chaval no logra obtener ninguna estrella o si sólo consigue una muy de tarde en tarde. Tampoco queda claro si se trata de una enuresis primaria o secundaria. En la primaria, el niño aún no ha aprendido a controlar su vejiga porque en este área el desarrollo de su sistema nervioso está retrasado. Es difícil imaginarse que unas estrellitas vayan a acelerar su desarrollo, puesto que no depende de su voluntad. Tampoco premiamos a un niño pequeño por decir por primera vez «mamá» o porque ya ha aprendido a andar (mostrar alegría sobre estos logros es otra cosa).
Si se tratase de una enuresis secundaria, cuando el niño ya ha permanecido seco y por alguna causa vuelve a hacerse pis, las estrellitas por sí solas no investigarían qué problema o trastorno emocional ha llevado al niño a refugiarse en esta conducta regresiva. Se ocuparían de los síntomas sin preguntar por la causa (quizá de todos modos este sistema ayudaría al niño, pero no por los premios sino por dedicarse la madre intensamente a él, eliminando así la posible causa —el sentirse desatendido— que le ha llevado a mojar la cama).
Igual que en el caso de los castigos, también hay recompensas «naturales». La alegría por algo bien hecho, las sonrisas y el buen humor cuando todos están contentos, son premios que nunca coaccionan al niño ni le inducen al chantaje. Esto no quita que, a veces, también puedan ser materiales. «Gracias a vuestra ayuda hemos terminado todo el trabajo, así que podemos aprovechar la tarde para ir a la cafetería y comernos un helado». «Estoy tan contenta con vosotros que os he traído a todos un regalo».

Consejos para niños

Consejos para niños

También para este caso es bueno que no sea una sola persona la que se ocupe del niño. Uno de los padres estará siempre de mejor humor que el otro y, con ello, en mejores condiciones de consolar al bebé. Y si acaban de tener una trifulca matrimonial, no deberían tener reparos en pedir a una amiga o a una de las abuelas que le lleve de paseo o se ocupe de otra forma de él. Ya sé que se trata de algo inusitado, además de que no todo el mundo tiene siempre una persona amiga a mano. Para decir a una suegra: Oye, tengo demasiado malhumor como para ocuparme del niño, ¿podrías echarme una mano?, hace falta vencer muchos obstáculos psíquicos. Quizá podría ser una sugerencia aprovechar un rato tranquilo para hablar con amigos y familiares sobre este tema, para encontrar una solución de ayudarse mutuamente.