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Aprendizaje en bebes

Está comprobado que desde muy pequeños, los bebés prestan más atención a las personas que a los objetos sin vida. Según mediciones del psicólogo ruso Jarmolenko, la atención media con que los niños de seis meses de edad observan a las personas y a las cosas es la siguiente: dedican 37 segundos a un objeto inmóvil; 78 segundos a un objeto que se mueve; 111 segundos a una persona quieta; y 186 segundos a una persona en movimiento.
No obstante, los niños pequeños también quieren jugar solos. Cuanto más interesantes sean sus juguetes, más pueden hacer con ellos. El bebé encuentra interesante todo lo que se mueve, lo que suena y lo que puede tocar. No tienen por qué ser siempre juguetes que se compran. Muchas veces se entretiene más con una caja vacía, unas cucharas de madera o unos carretes de hilo vacíos ensartados en una cinta naturalmente los objetos han de ser lo suficientemente grandes para que el bebé no pueda tragárselos.

Aprendizaje de bebes

Aprendizaje de bebes.
El niño aprende a través de la vista, del oído, del tacto y sobre todo, a través de la repetición.
La pequeña Marta, sentada en su cuna, tira el sonajero al suelo y grita. La madre se lo devuelve diciendo: ¿Se te ha caído el sonajero? Toma, mamá te lo dá. Pero Marta sigue tirando el sonajero hasta que la madre se lo niega. Si no lo quieres, lo vamos a guardar. A pesar de que la madre habla amablamente con su hija, haciéndole caso una y otra vez, ha malinterpretado su mensaje. La niña no quería el sonajero para tenerlo; lo quería para tirarlo porque estaba descubriendo la ley de la gravedad. Necesitaba tirar el objeto muchas veces para comprender que las cosas caen siempre al suelo cuando se las deja sueltas en el aire.

Aprendizaje bebes

Aprendizaje bebes

La caca es un precioso regalo.
También desde el punto de vista psicológico el tema del aprendizaje de la limpieza tiene su importancia. Según el iniciador del psicoanálisis, Sigmund Freud, todos los niños pasan por una «fase anal» que se caracteriza por la sensación de placer que les causa todo lo relacionado con la defecación. Al principio de esta fase, cuando el niño tiene alrededor de un año, el placer estriba en la expulsión de los excrementos, mientras que en la etapa final, entre los dos y tres años, las sensaciones placenteras son causadas por el dominio que el niño ha adquirido sobre estas funciones. Psicológicamente, la primera etapa simboliza el desprenderse de un objeto de valor, y la última, el retenerlo y acumularlo.