Archivo para la Categoría » Tener un hijo «

¿Cómo viviste tu tercera cesárea?

Te digo que en todos los casos fueron buenas experiencias; la última probablemente fue la mejor, porque uno ya sabe lo que tiene que hacer.
Sé que la cesárea tiene mala prensa y las mujeres a’ frustran mucho cuando tienen que ir a una, pero no fue mi caso. Porque yo sabía que si no iba a cesárea -en los tres nacimientos-, corría ciertos riesgos, y no quise arriesgar. Pen-sá que ya había perdido otros embarazos. Pero además esta vez tuve más conciencia de todo lo que pasaba y lo pude disfrutar con total serenidad: vi salir el bebé, vi cuando le cortaron el cordón… Incluso me lo trajeron antes de bañarlo y lo pude amamantar -prácticamente- a la salida del quirófano.

Un embarazo sin inconvenientes

No tuve inconvenientes de ninguna índole. La única necesidad de parar en el trabajo, fue para hacerme el examen genético, porque tuve que estar en reposo por unas horas. Y también recuerdo otro día del tercer trimestre en el que me instalé en el límite de presión, catorce-nueve. Pero tuve asistencia perfecta al trabajo casi hasta último momento. No tuve malestares, ni siquiera un resfrío, nada. Además estaba ágil; manejé mi auto hasta el último día y llevé un ritmo muy intenso de actividad, ya que estuve haciendo un noticiero diario y un programa en el cable. Estaba en forma, sin peso de más, y ninguna manifestación física que no fuera la panza, por lo que pude hacer cámara sin problemas. Fue un embarazo realmente maravilloso.

Al fin llego el varon

Sí, en general, el tercer hijo uno lo piensa un poquito más porque ya tiene la familia armada y es como hacer una nueva apuesta. Aunque te digo que, en este caso, no lo pensamos tanto porque queríamos un hijo varón y, considerando que era la última chance que teníamos, las cosas se nos dieron muy bien: llegó varón, sanito, y es un bebé muy lindo y plácido, así que lo recibimos como un verdadero regalo del cielo.
Ahora, mi idea es no tener más hijos, porque no creo que las condiciones sean las mejores, ya que una tercera cesárea tiene un costo íisico muy alto para una madre y, entonces, parar acá me parece lo más prudente.

Primer bebé

Primer bebé

Cuanto más tranquilidad tenga ahora la madre y más tiempo pueda dedicarse sosegadamente al bebé, tanto antes todos se acostumbrarán a la nueva situación y se establecerá un mínimo de ritmo, que permitirá a la madre volver a pensar en otras tareas además del cuidado del bebé.

El primer hijo

El primer hijo

Por lo tanto, el padre puede y debería ser el elemento estabilizador de esa pequeña familia que acaba de formarse. Si es un poco machista y dice no entender nada de los trabajos de la casa… pues que lo olvide, al menos por una temporada. Si ama a su mujer y quiere ayudarla, seguro que aprenderá a manejar una escoba.

Mi primer hijo

Mi primer hijo

Si para nosotras, las madres, las primeras semanas son un período difícil, para el niño lo son mucho más; por muy mal que nos sintamos, es él quien está en inferioridad de condiciones. Ya se habrá ganado mucho si el padre se toma quince días de vacaciones y se queda en casa. Porque si el bebé está en inferioridad de condiciones frente a la madre, la madre lo está frente al marido. El no ha pasado por el parto, no tiene su sistema hormonal revuelto y tampoco se siente tan confuso en cuanto a sus sentimientos hacia el niño, pues él no ha esperado tanto como ella experimentar ese torrente de amor que a veces tarda en llegar.

Primer hijo

Primer hijo

Mi primer hijo nació en un noviembre lluvioso, y mientras yo estaba en la clínica había entrado agua por las ventanas, mojando el papel pintado de las paredes debajo de ellas. Cuando ya llevaba unos días en casa me di cuenta de que en estas partes mojadas se había formado un poco de moho. Lloré una tarde entera. ¡Mi hijo recién nacido viviendo en una casa llena de moho! Pero, ¿no funcionaba nada en ese hogar si yo personalmente no me ocupaba de ello? Hasta la siguiente tetada me pasé secando las partes mojadas con el secador de pelo, llorando y llorando, sabiendo al mismo tiempo que eso no era bueno para la leche, lo que me hizo llorar aún más…

Tener un niño

Tener un niño

No todas las madres sienten desde el principio ese amor exuberante que se habían imaginado que sentirían por su hijo. Después del parto, su producción hormonal está aún trastornada, todo su organismo necesita un tiempo más o menos largo para volver a la normalidad. Esta famosa depresión post-parto puede prolongarse bastante tiempo si las circunstancias exteriores corroboran a ello: si no se tiene una ayuda en casa, si el niño llora más de lo normal, si no todo funciona según lo aprendido en el curso de puericultura. No son tanto los problemas grandes que deprimen a la mujer que acaba de ser madre sino, sobre todo, las pequeñas adversidades. En un momento puede sentirse llena de optimismo y en el siguiente, una cocina sin recoger o una cama deshecha le hacen derrumbarse.

Tener un bebe

Tener un bebe

Si este período de adaptación es difícil para los padres, lo es aún mucho más para el bebé. De un medio ambiente ideal ha sido lanzado a un mundo lleno de sensaciones extrañas, de luz y oscuridad, de calor y frío, de cercanía (cuando está en nuestros brazos) y abandono (cuando le dejamos solo en su cuna). Además tiene que respirar por sí mismo, comer por sí mismo, digerir por sí mismo.

Bebe en casa

Bebe en casa

Un bebé en casa.
Tener hambre cada tres horas.
De repente tenemos un bebé en casa. Si el embarazo ya ha sido una época llena de cambios, ahora nos damos cuenta de que este nuevo estado transforma nuestra vida aún mucho más. En vez de dos somos tres, y este tercero, a decir verdad, es un extraño por mucho que antes nos hayamos imaginado tenerlo en nuestros brazos. Tenemos que acostumbrarnos a él, tenemos que acondicionar nuestras costumbres a las exigencias de este diminuto intruso que ni siquiera sabe decirnos qué es lo que espera de nosotros.