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Noches sin dormir

El bebé llora y vos pasas noches sin dormir. Se hace difícil, sin dudas. Pero hay una solución: por empezar, no te tortures tratando de recordar cuántas veces te levantaste a la noche para atender a tu bebé, con el solo fin de “competir” con tu pareja o tus amigas. Mejor, intenta levantarte sin despertarte totalmente, como “flotando” en la noche, en un medio-sueño, con las habitaciones casi a oscuras (créelo, se puede lograr). Después de alguna práctica, te despertarás a la mañana siguiente sin poder recordar si te levantaste o no en algún momento la noche anterior.

No concilia el sueño

Por lo que nos cuentan quiero aclararles que su hijo no es “diferente” ni deben buscarle actividades especiales. Sólo tienen que continuar dándole cariño y un buen criterio de crianza para que se desarrolle sano y feliz. No pienso que se trate de un niño hiperkinético sino de un chico con dificultades para conciliar el sueño. Los hiperkinéticos tienen una actividad motriz persistente, exagerada y poco estructurada, junto con una escasa capacidad de concentración. Difícilmente un niño con estas características pueda sentarse a jugar por un tiempo prolongado.

Tómense este aparente problema del sueño con tranquilidad y paciencia, ofrézcanle mucho amor y así él encontrará la seguridad necesaria para poder descansar tranquilo. Denle el tiempo necesario para que encuentre el consuelo que requiere frente a esta situación. Eviten que se excite antes de dormir y acompáñenlo hasta que logre conciliar el sueño. Y no se olviden de decirle que cuando él se duerma, ustedes también se irán a dormir. De esta manera, si se despierta, sabrá que sus padres están durmiendo en la misma casa. Cuando él los llame, alguno de ustedes deberá concurrir a su lado, pero no es necesario levantarlo. Sólo acompañarlo hasta que se duerma nuevamente.

Cuentos para niños y niñas

La selección de los cuentos se adaptará a la edad de los niños. A los más pequeños les contaremos Caperucita roja y Los siete cabritos. El niño encuentra en ellos numerosas relaciones con su propia vida, seguidas de una pequeña moraleja. Más tarde pasaremos a La bella durmiente, Blancanieves, La Cenicienta y otros menos conocidos (existen varias ediciones bonitas de los cuentos de Grimm en el mercado).
Los cuentos de Andersen y los de las «Mil y una noches» son todavía un poco difíciles para niños menores de cinco años, aunque también entre ellos encontramos algunos sencillos, como «La niña de las cerillas» o «El pequeño Muk». También puedes de ver como hacer manualidades infantiles con tu hijo para eso te recomendamos ver manualidades navideñas.

Cuentos infantiles para leer

La magia de los cuentos.
Ningún niño debería criarse sin cuentos. Lo que para el bebé son las nanas y los versos infantiles lo son para el niño un poco mayor los cuentos: les proporcionan la cercanía y la dedicación de los padres a la vez que importantes estímulos para la inteligencia y la imaginación. Pero contar cuentos no es sólo «útil» sino sencilla-mante una gozada, tanto para el que cuenta como para el que escucha. Las horas más entrañables con mis hijos han sido las que hemos pasado con los hermanos Grimm, con los personajes de un libro que se llamaba «La vieja casa» y, más tarde, también con Andersen. No sé si nunca hemos leído cuentos en verano; ahora todos lo asociamos con tardes impasibles de invierno, sentados en la alfombra del salón, los chicos echados de bruces, todo oídos. Si su niño es grande ya podemos recomendar un sitios para que vea peliculas infantiles en Estrenos De Cine.
En realidad, los cuentos populares no han sido inventados para los niños sino que en los siglos pasados fueron el alimento espiritual, pasado de boca en boca, de la gente sencilla. Los personajes son todos muy simples, muy buenos o muy malos. Lo mismo ocurre con las circunstancias exteriores: los ricos viven en un castillo y comen con cucharas de oro; los pobres lo son tanto que el pan no alcanza para los hijos. Estos detalles se graban profundamente en la mente de los niños. El mundo descrito en blanco y negro corresponde a su necesidad de sencillez, igual que la sucesión lineal de los acontecimientos. En los cuentos, las imágenes no se superponen, ni se salta del futuro al pasado y viceversa, como ocurre en las películas y en muchas novelas. Todos empiezan con un «erase una vez…» y todos terminan «y vivieron felices…». Por eso los niños los aman tanto. Y naturalmente también porque finalmente siempre triunfa el bien, se hace justicia, ganan los más humildes y débiles. No son las bellas y orgullosas hermanas las que se casan con el príncipe sino la humilde Cenicienta. Es el más joven y torpe de los hijos del rey el que vence al dragón. Y el lobo, después de haberse comido a Caperucita y a la abuela, recibe su merecido.

Pesadillas infantiles nocturnas

Ahora bien, si los terrores nocturnos se repiten con mucha frecuencia o el niño se pierde en su mundo mágico, conviene pensar en las posibles causas. Si ya no puede vivir sin su amigo imaginario, puede que esté demasiado solo. ¿Tiene amigos de su misma edad y juega a menudo con ellos? Los terrores nocturnos y los miedos aparentemente infundados también se pueden deber a que los padres exigen demasiado del niño o que éste se encuentra ante una situación que le preocupa (como por ejemplo, su entrada en la escuela o el jardín de infancia).
Si la realidad parece demasiado difícil o desagradable es fácil que el niño se busque un refugio en la fantasía. (En el capítulo «Señales de alarma que no siempre lo son» hablamos de los niños introvertidos y cómo ayudarles).

Problemas de sueño en niños

Suele tener más éxito ponerse a su mismo nivel mágico y hacer desaparecer los fantasmas con métodos mágicos. Mi hijo Miguel se tranquilizaba —después de haberse repuesto en mis brazos— si entre los dos eliminábamos los dichosos números borrándolos con una gran esponja. También podemos inventarnos un cuento en que el niño es muy fuerte y poderoso y cuenta con grandes aliados (como un hada buena) que le ayudan a ahuyentar las figuras malignas de sus sueños. Algo así como un cuento positivo contra un sueño negativo.
También durante el día la frontera entre lo real y lo imaginario es a menudo muy difusa. Algunos niños se inventan un amigo con quien hablan y a quien incluyen en todos sus juegos. Otros juegan con su miedo como si se sintieran atraídos y aterrorizados a la vez. Un programa de televisión les puede causar mucho miedo, pero por nada del mundo se lo perderían. Esto les ocurrió a mis dos hijos mayores con una serie que algunos padres seguramente recordarán. Se llamaba «Sibium»; era un submarino en que aparecían constantemente terribles monstruos. Los chicos sabían que soñarían con ellos, pero al mismo tiempo se sentían atraídos como por un imán. Quizá se trate del deseo inconsciente de los niños de medir sus fuerzas de resistencia, de probar hasta qué punto son «valientes».

Pesadillas en ninos

Si de día debemos tratar de crear un ambiente lleno de claridad y razón, de noche y en plena pesadilla los razonamientos a menudo no sirven. Es difícil que un niño que ha soñado con un ogro se quede tranquilo si los padres le dicen simplemente que los ogros no existen y que haga el favor de dormirse. Ni siquiera las demostraciones lógicas le persuadirán de su «error». Podemos encender la luz, mirar en todos los rincones, mostrarle que los fantasmas que quieren entrar por la ventana no son más que los visillos que se mueven con el viento o que la bruja de los ojos de fuego sólo es el reflejo de una luz… el niño seguirá teniendo miedo.

Los niños que sueñan mucho

Por supuesto que no se debe meter miedo a los niños con el coco y otros personajes terroríficos. Creo que esta «medida educativa» de antaño ya está superada por completo. Pero también Dios, como un ser que ve y oye todo, puede causarles miedo. Hace poco leí el caso de una niña que de pequeña no quería quedarse en casa de los abuelos, aunque les quería mucho. Sólo más tarde los padres descubrieron la causa: había varios cuadros religiosos, entre ellos uno en que Dios estaba representado como un ojo dentro de un triángulo. Este ojo veía (y juzgaba) todas las pequeñas trastadas que la niña había cometido, y por nada del mundo se hubiera quedado toda una noche en su presencia. Un dios así—que desde luego no es el Dios del cristianismo— debería ser desterrado de todos los hogares. Si deseas ver dormitorios infantiles para tus hijos te recomendamos verlos en quarto bebe.

Sueño en niños de 3 a 6 años

No se sabe bien por qué unos niños sueñan más que otros. Quizá sea simplemente porque tienen una imaginación más viva. Mis otros dos hijos, a pesar de criarse en el mismo ambiente y recibir una educación similar, sólo tuvieron sueños terroríficos de tarde en tarde.
En cualquier caso hay que procurarles un ambiente sereno antes de la hora de acostarse. Una película en la televisión, una visita desconocida o un cuento que oyen por primera vez, ponen en acción la fantasía y son llevados al sueño.
También es importante que durante el día. los padres siempre contesten las preguntas del niño. Es precisamente alrededor de los tres años cuando empieza la famosa «edad interrogatoria». El chico pregunta «por qué» a casi todo, y es muy importante que los padres le escuchen bien, para captar el trasfondo de estas preguntas. Tras una pregunta aparentemente sencilla puede esconderse una preocupación profunda. Hay que nombrarle todas las cosas y decirle para qué sirven. Lo desconocido causa miedo, y el niño le da vueltas en su imaginación.

Trastornos del sueño en niños

Mamá, he soñado.
Con este grito de angustia se despiertan muchos niños de tres, cuatro o cinco años, a veces, noche tras noche. Cuando la madre o el padre llegan a su habitación, están sentados en la cama, con los ojos demesuradamcnte abiertos, sudando y respirando con dificultad. A veces siguen soñando con los ojos abiertos: «Mira, el cocodrilo, allí detrás de la silla…». Tan grande les parece la amenaza que están como paralizados.
Los niños entre tres y cinco años están en plena edad mágica, en que lo real y lo imaginario se entrelaza: lo inanimado cobra tanta vida como una persona o un animal real. Ya hemos visto que en el juego, un taco de madera puede ser tanto un coche como un caballo o una casa. Si decimos a un niño enfrascado en su juego: «Traeme este taco», el chico contestará muy enfadado: «No es un taco, es mi caballo». De noche, realidad e imaginación se confunden aún más. Cualquier sombra se convierte en un monstruo, por las ventanas entran fantasmas, y detrás del armario acecha una bruja con ojos de fuego. Hasta cosas aparentemente inofensivas pueden convertirse en una amenaza. Mi hijo Miguel tuvo una temporada en que soñaba con números que se le acercaban desde lejos, haciéndose cada vez más grandes, hasta que se le echaban encima, momento en que se despertaba con un grito de terror. Todavía no iba al colegio, de manera que no se podía tratar de una animadversión a las matemáticas. Seguramente, estos números simbolizaban todo lo nuevo que vivía durante el día. A esta edad, los niños ven, oyen y aprenden cada día tantas cosas hasta entonces desconocidas como nunca más en su vida. No todas estas impresiones pueden ser asimiladas al instante; siempre quedan incógnitas y puntos oscuros que de día se olvidan, pero que de noche se abren paso en los sueños.