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Cuando llora el bebe

Cuando llora el bebe

Todavía siento casi físicamente la angustia que me entraba al tener que elegir entre mi impulso el de coger y consolar a mi hijo y lo que el libro me decía que era bueno. Afortunadamente, pocas madres son capaces de dejar llorar a su hijo todo el tiempo entre una comida y otra. También yo terminaba por obedecer a mis impulsos, pero durante mucho tiempo dudaba si obraba bien o no.

Confundiendo el mimar con el malcriar

el malcriar

No hace mucho, los médicos y libros de puericultura decían todo lo contrario y no es de extrañar que tanta gente siga confundiendo el mimar con el malcriar. Estos días estaba releyendo La madre y su primer hijo, un libro de hace más de veinte años del que aprendía mis primeras nociones de puericultura: «Naturalmente hay que procurar que al niño no le falte nada. Pero si después de haber comido y estar limpio aún sigue llorando, entonces, querida madre, ¡ármate de valor! No se te ocurra sacarle de la cuna, cogerle en brazos o acunarle. El niño comprenderá rápidamente que sólo tiene que llorar para que un alma caritativa acuda para consolarle. La medida educativa más acertada es cerrar la puerta y dejarle solo hasta la siguiente comida. Pronto aprenderá que el llanto no sirve de nada y que debe obedecer.

Enseñar a bebes

Enseñar a bebes

La idea es tan sencilla y natural que sólo nuestro condicionamiento cultural nos puede servir de disculpa por no habérsenos ocurrido a todas las madres. Es de suponer que en los llamados pueblos primitivos no existe el problema de enseñar a los niños pequeños a hacer sus necesidades en el lugar adecuado. Tampoco debe existir en los países orientales actuales. Los niños chinos llevan una especie de pelele con una gran abertura entre las piernas (hace algún tiempo que fue premiada una foto con un chico vestido así). ¿Para qué serviría esta costumbre si no fuera para que aprendan de forma natural a hacer sus necesidades?

Psicología infantil

Psicología infantil

El huevo de Colón lo encontré en un libro de la ya mencionada educadora Elisabeth Dessai, quien a su vez se inspiró en las enseñanzas de una madre campesina. Relata su encuentro así: Su hijita, de un año, andaba por la casa sin bragas ni pañales, poniendo su montoncito de caca en el suelo sin alfrombrar. Tranquilamente, la madre cogió un trozo de papel, lo quitó y pasó una bayeta por el lugar en cuestión. Acostumbrada a la mística de la limpieza me llevé un pequeño shock y le pregunté si no enseñaba a sus hijos a usar el orinal. “Pues sí contestó la mujer  pero no tan aprisa”. Me señaló el orinal que estaba en un rincón de la habitación: “Hay que esperar a que los niños quieran usarlo. ¿Para qué enseñarles a los doce meses algo que a los veinte lo hacen por sí solos? ¿No comprende? A mí no me gusta ponerme nerviosa sin motivo”. El comentario de la autora: Esta señora no había leído nunca un libro sobre psicología infantil. Simplemente se había formulado la pregunta “¿Por qué…?”. Esta pregunta no sólo denota inteligencia sino también una enorme creatividad. La mujer no conocía la palabra creatividad. Decía usar sencillamente su sentido común. El hecho de que para ella no era “común” el sentido convencional sino el sentido crítico, ya era en sí altamente creativo».

Puericultura online

Puericultura online

Puericultura online:
En la mayoría de los casos los niños no pueden controlar sus evacuaciones hasta mucho más tarde. Sin embargo, si esperamos hasta que nuestro hijo ya tenga cerca de dos años, se presenta el inconveniente de que durante todo este tiempo tenga que andar con el paquete de pañales puesto. Y si ya para un bebé pequeño, que está relativamente quieto en su cuna, no debe resultar muy cómodo estar envuelto en sus propias heces, para un niño que se mueve, gatea y anda tiene que ser aún más desagradable.

Trabajo puericultura

Trabajo puericultura

Hay muchas, muchísimas madres que están desesperadas porque su hijo de 18, 20, 24 o más meses todavía se ensucia los pantalones. Sobre todo cuando oyen los relatos triunfantes de otras mujeres que afirman haberlo conseguido muchísimo antes. Si es verdad (y no siempre lo es) que estos niños ya hacían sus cosas en el orinal cuando tenían alrededor de un año. lo habrán hecho por casualidad pero no porque sabían lo que hacían. Estas madres de hijos prodigios en cuanto a la limpieza se refiere, también pueden haber tenido la suerte de que la fisiología especial de su hijo le hacía evacuar con mucha regularidad, lo que les permitía adelantarse a los acontecimientos y poner en acción el orinal.

Puericultura

Puericultura

Puericultura: con ello ya hemos ganado algo. Si las madres hacen caso, el niño al menos no es adiestrado a la fuerza. Pero estos libros advierten al mismo tiempo que la enseñanza puede ser larga, a menudo de muchos meses. ¿No deberíamos suponer entonces que estas edades indicadas no son las más adecuadas y si esperásemos un poco más el niño aprendería más deprisa? Por otra parte, veo muy difícil que una madre se mantenga serena y amorosa después de varios meses de enseñanza infructuosa. Sentar al niño en el orinal, esperar que haga lo que tiene que hacer, resignarse y volver a vestirlo, para tener que cambiarle los pañales sucios diez minutos después —y esto siete u ocho veces al día y durante muchos meses no inspira precisamente sentimientos de ternura.