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La capacidad intelectual

A veces el temor a la herencia toma formas específicas. Por ejemplo, a veces se teme por la capacidad intelectual del niño, o por que le aqueje una enfermedad. Si en particular el temor está en las capacidades intelectivas del niño adoptado, ha de considerarse que los estudios sobre la inteligencia han demostrado que para su construcción los factores hereditarios tienen tanta importancia como los estímulos que el medio le provea. Una buena predisposición genética puede ser tronchada poi un ambiente pobre en estimulación y afecto; en cambio, un ambiente rico puede ayudar y compensar en gran parte los déficits hereditarios.
Hay niños que previo a su adopción han pasado varios años de su primera infancia internados en instituciones a la espera de que se los adopte y muchas veces presentan serios problemas intelectivos. Pero, una vez adoptados, viviendo en un hogar, con la dedicación y el cariño de sus padres, luego de un período de adaptación, su rendimiento en la escuela va mejorando hasta igualarse con los niños de su misma edad.

Niños con caracter fuerte

El descubrimiento del yo.
No eduques a tu hijo, coopera con él.
Para ilustrar el «carácter fuerte» que tenía su hija ya de pequeña, mi madre suele contar que en cierta ocasión pasó una tarde entera para enseñarme que no debía abrir la llave del gas. Me daba un cachete en la mano y me mandaba al rincón, y yo, cuando creía que ella ya no me prestaba atención, volvía al gas para abrir nuevamente la llave, y así sucesivamente.
Debo haber tenido entre dos y tres años, la típica «edad terca» o «crisis de la oposición».

Niño alegre

Niño alegre

En los mimos y atenciones que prestamos a nuestro hijo queda todavía un aspecto que puede echar por tierra nuestras buenas intenciones: el humor del niño y el humor de los padres. El bebé necesita que le acariciemos, que le hablemos y que juguemos con él. Es obvio que un niño alegre, que se deja consolar fácilmente y que siempre nos obsequia con una sonrisa cuando nos acercamos a él, incita más a este contacto que un niño llorón y serio. Pero es igualmente obvio que este niño problemático necesita aún mucho más de nuestros mimos. Dárselos siempre resulta tanto más difícil por cuanto los padres tampoco están siempre de buen humor. Aunque pongan toda su buena voluntad, el bebé notará la rutina con la que le acunan y el tono de voz irritado que contradice las palabras cariñosas.

Niño malcriado

Niño malcriado

Naturalmente no significa malcriar a un niño el que no le dejemos llorar, que le cojamos en brazos, le acariciemos y le acunemos. Pero es muy posible que vuestra madre, suegra o alguna vecina os advierta que con estos mimos estáis criando un pequeño tirano. ¡Ya veréis cuando sea mayor!. Pero un bebé no es un rival con quien haya que medir nuestras fuerzas al estilo de a ver quién gana esta batalla de nervios. De todas formas el niño experimenta más frustraciones de lo que nosotros suponemos. No siempre comprendemos enseguida por qué llora. Aunque acudamos lo más rápido posible, podemos tardar un buen rato en comprender que no estaba sucio ni tenía frío, sino que necesitaba echar un aire. Tampoco podemos satisfacer su hambre siempre al minuto. A veces, el biberón no está a punto o nos encontramos con el niño de paseo y no podemos desabrocharnos en plena calle para darle de mamar enseguida. Todas estas pequeñas frustraciones son inevitables y, en cierto modo, necesarias. No existe crecimiento sin frustraciones. Pero no las vamos a aumentar a propósito, pensando que nuestro hijo se hará así más duro o para enseñarle quién manda en esta casa.

Fase oral freud

Fase oral freud

Fase oral freud.
Para Sigmund Freud, la fase oral, en la que el niño percibe todas las sensaciones de placer a través de la boca, constituye la primera de las cuatro principales la oral. la anal, la fálica y la genital en el desarrollo de su libido, su impulso vital. Esta fase la sitúa en el primer año de vida, pero en realidad, el niño sigue metiéndose cosas en la boca durante bastante más tiempo. En cierto modo se encuentran vestigios de la fase oral aún en el adulto. Muchos fumamos no para introducir nicotina en nuestro cuerpo, sino para tranquilizarnos. Chupamos el lápiz o el bolígrafo cuando estamos nerviosos o nos mordemos los nudillos. ¿Qué diríamos nosotros si cada vez que lo hacemos una mano gigante nos diera un manotazo para obligarnos a dejar nuestro «vicio»?

Desarrollo evolutivo del niño

Desarrollo evolutivo del niño

Desarrollo evolutivo del niño.
Parece que constantemente tenemos que elegir entre la felicidad y la higiene, entre la salud física y el bienestar psíquico del niño. Porque la suciedad no sólo acecha por abajo, sino también por arriba, es decir, a través de las cosas que el niño se mete en la boca. Ya hemos visto que al bebé le gusta chupar, tanto para alimentarse como para procurarse placer. Pero la boca también es el primer órgano de la inteligencia. A través de la boca aprende a conocer el mundo. Bastante antes de saber distinguir, a través del tacto, entre suave y duro, distingue, a través del gusto, entre dulce y salado. Muchas madres lo habrán comprobado: cuando al darle su primer puré de verduras, al principio el niño lo rechazaba, sólo tenían que añadir un poco de azúcar para que se lo comiera.

Escuelas psicologicas

Escuelas psicologicas

No todas las escuelas psicológicas parecen tener la misma opinión, y tampoco todos los padres habrán quedado convencidos. Existe un libro que promete una enseñanza rápica y eficaz. Está pensado para niños a partir de 20 meses y, al parecer, consigue buenos resultados incluso con los disminuidos mentales. Lo recomiendo con alguna reserva, porque me causa un poco de reparo esta clase de «adiestramiento» para niños. Pero como se trata de un procedimiento cariñoso que no implica un sufrimiento para el pequeño, quizá pueda servir para algunos padres desesperados, sobre todo si se les ha pasado el momento adecuado para un aprendizaje más natural o si ya habían iniciado un camino equivocado y tienen un hijo mayor de tres años que todavía se moja los pantalones.

Enseñar a bebes

Enseñar a bebes

La idea es tan sencilla y natural que sólo nuestro condicionamiento cultural nos puede servir de disculpa por no habérsenos ocurrido a todas las madres. Es de suponer que en los llamados pueblos primitivos no existe el problema de enseñar a los niños pequeños a hacer sus necesidades en el lugar adecuado. Tampoco debe existir en los países orientales actuales. Los niños chinos llevan una especie de pelele con una gran abertura entre las piernas (hace algún tiempo que fue premiada una foto con un chico vestido así). ¿Para qué serviría esta costumbre si no fuera para que aprendan de forma natural a hacer sus necesidades?

Psicología infantil

Psicología infantil

El huevo de Colón lo encontré en un libro de la ya mencionada educadora Elisabeth Dessai, quien a su vez se inspiró en las enseñanzas de una madre campesina. Relata su encuentro así: Su hijita, de un año, andaba por la casa sin bragas ni pañales, poniendo su montoncito de caca en el suelo sin alfrombrar. Tranquilamente, la madre cogió un trozo de papel, lo quitó y pasó una bayeta por el lugar en cuestión. Acostumbrada a la mística de la limpieza me llevé un pequeño shock y le pregunté si no enseñaba a sus hijos a usar el orinal. “Pues sí contestó la mujer  pero no tan aprisa”. Me señaló el orinal que estaba en un rincón de la habitación: “Hay que esperar a que los niños quieran usarlo. ¿Para qué enseñarles a los doce meses algo que a los veinte lo hacen por sí solos? ¿No comprende? A mí no me gusta ponerme nerviosa sin motivo”. El comentario de la autora: Esta señora no había leído nunca un libro sobre psicología infantil. Simplemente se había formulado la pregunta “¿Por qué…?”. Esta pregunta no sólo denota inteligencia sino también una enorme creatividad. La mujer no conocía la palabra creatividad. Decía usar sencillamente su sentido común. El hecho de que para ella no era “común” el sentido convencional sino el sentido crítico, ya era en sí altamente creativo».