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Salud dental del bebé

La salud dental del pequeño es otra buena razón para no pasar por alto una afición desmesurada al chupete o al pulgar. Según los especialistas, cuando el hábito de chupar se prolonga, la dentadura puede verse seriamente afectada, produciéndose un desplazamiento del maxilar superior hacia adelante y lo que se conoce como mordida abierta, esto es, al cerrar la boca, queda un espacio vacío entre los incisivos superiores e inferiores, que no llegan a juntarse. Y esto no sólo supone un problema estético sino que. además, puede repercutir de forma negativa en la masticación y también en la pronunciación.

Niño malcriado

Niño malcriado

Naturalmente no significa malcriar a un niño el que no le dejemos llorar, que le cojamos en brazos, le acariciemos y le acunemos. Pero es muy posible que vuestra madre, suegra o alguna vecina os advierta que con estos mimos estáis criando un pequeño tirano. ¡Ya veréis cuando sea mayor!. Pero un bebé no es un rival con quien haya que medir nuestras fuerzas al estilo de a ver quién gana esta batalla de nervios. De todas formas el niño experimenta más frustraciones de lo que nosotros suponemos. No siempre comprendemos enseguida por qué llora. Aunque acudamos lo más rápido posible, podemos tardar un buen rato en comprender que no estaba sucio ni tenía frío, sino que necesitaba echar un aire. Tampoco podemos satisfacer su hambre siempre al minuto. A veces, el biberón no está a punto o nos encontramos con el niño de paseo y no podemos desabrocharnos en plena calle para darle de mamar enseguida. Todas estas pequeñas frustraciones son inevitables y, en cierto modo, necesarias. No existe crecimiento sin frustraciones. Pero no las vamos a aumentar a propósito, pensando que nuestro hijo se hará así más duro o para enseñarle quién manda en esta casa.

Gestos lenguaje corporal

Gestos lenguaje corporal

Gestos lenguaje corporal.
Mi segundo hijo, para poderse dormir, no sólo necesitaba chuparse el pulgar, sino que además tenía la curiosa costumbre, de meter el dedo en un ojal o cualquier otro agujero y ponérselo después en la boca. Cuando ya tenía dos años y andaba solo por la calle, solía acercarse entusiamado a las rejillas que cubren los sumideros, gritante: Mamá, mamá, gujerito. Lo que quería era meter el pulgar por las rendijas para chupárselo después, cosas que, aunque no lo conseguía, no le quitaban la ilusión por los gujeritos. ¿Quién si no los padres u otra persona plenamente consagrada al pequeño sería capaz de entender este lenguaje semi-mudo e individualísimo?

El lenguaje gestual de los bebés

El lenguaje gestual de los bebés

Naturalmente, el lenguaje gestual de los bebés que se capta más con los ojos que con los oídos, no quita que paralelamente vayan desarrollando el lenguaje de las palabras. El llanto del bebé pequeño se transforma paulatinamente en sonidos que cada vez adquieren más sentido. A los seis meses ya parlotea formando cadenas de consonantes como rrrrr o bllll o de sílabas como dadada. A los doce meses aparecen las primeras palabras con sentido, como mamá y papá, aunque a veces el niño todavía confunda las personas asociadas con ellas. En el álbum de fotos de mi hijo mayor apunté que a los trece meses decía papá, «mamá», «agua», «pan», «guau-guau» (el ladrido de un perro) y taita (que significaba salir de paseo). Se trata de un desarrollo más o menos común en todos los niños. En general, se puede decir que cuanto más se hable con el pequeño, más rápidamente aprenderá a hablar. Casi todos los padres confirman que su primer hijo empezó a hablar más tarde que los siguientes, cosa que sencillamente se debe a los estímulos ofrecidos por los hermanos mayores que parlotean en torno al bebé.

Lenguaje corporal gestual

Lenguaje corporal gestual

Lenguaje corporal gestual.
Incluso los padres sin ninguna preparación psicológica saben mucho más acerca de su hijo y le comprenden mejor que las personas ajenas. Cuántas veces nos han preguntado cosas como: Oye, el niño se restrega contra los barrotes, ¿qué querrá?. O bien: Siempre mira la pared, ¿significa esto algo?. Nosotros los padres sabemos por experiencia es decir, por largas y pacientes observaciones que el restregarse contra los barrotes de la cuna significa que quiere salir o el mirar la pared quiere decir que pongamos en marcha la caja de música que cuelga en ella.

El lenguaje de los gestos de los bebés

El lenguaje de los gestos de los bebés

Este comentario no sólo era injusto para con el niño, sino que además demostraba claramente que la mujer había interpretado mal el intercambio de señales corporales. Anthony no se había inmiscuido en el juego por la fuerza, como un matón; había conseguido los ladrillos a través de la persuasión y el consentimiento. En el lenguaje del cuerpo, había dicho a Nicky y Jemie algo así: Si me dejáis jugar, os divertiréis mucho más. Yo sé construir cosas maravillosas con ladrillos, y vosotros dos me podéis ayudar. Pero naturalmente, si no queréis que juegue, me voy.
El lenguaje de los gestos de los bebés es aún más complicado, demasiado sutil como para fiarnos simplemente de nuestro sentido común. Su interpretación se aprende sólo mediante la observación.

El lenguaje gestual

El lenguaje gestual

El lenguaje gestual.
De vez en cuando, uno de éstos le alargaba un ladrillo. A veces imitaban sus gestos cuando Anthony colocaba cuidadosamente los bloques unos encima de otros. La madre de Nicky, que había observado cómo Anthony se adueñaba de la situación, comentó en tono de desaprobación: Ese niño es realmente un matón en pequeño. Manda a todos los demás niños y les coge siempre sus juguetes.

Lenguaje gestual

Lenguaje gestual

Puesto que hace mucho tiempo que hemos dejado de ser niños, el lenguaje gestual de ellos nos resulta mucho más difícil de comprender. David Lewis describe un ejemplo muy elocuente: «Nicky, de dos años, y Jamie, de tres, estaban jugando con unos ladrillos de colores en el jardín de infancia, cuando apareció en escena Anthony, de cuatro años. Cinco minutos más tarde. Anthony se había apoderado del juego. Con todos los ladrillos amontonados en torno a él, estaba construyendo ahora un garaje para sus coches de juguete, mientras los otros niños miraban.

Gestos de niños

Gestos de niños

Los niños algo mayores se expresan ya a través de sonidos y palabras, siendo de esta forma más fácil comprenderle. Pero en realidad el lenguaje de los gestos de niños sigue teniendo importancia durante toda la vida. Hemos aprendido a descifrar muchos gestos de los adultos de nuestra misma área cultural, aunque no siempre sepamos decir claramente por qué una actitud nos parece, por ejemplo, sincera y otra falsa. Si nos imaginamos la siguiente escena, es bastante probable que todos sepamos a qué atenernos: Hacemos una visita inesperada a dos amigos diferentes. Ambos nos reciben con las mismas frases: Cuánto tiempo sin vernos, etc.. El amigo A acompaña sus palabras con unos brazos abiertos; el amigo B dice lo mismo con los brazos cruzados sobre el pecho. Sabemos «instintivamente» (aunque en realidad no se trata de instinto sino de experiencia cultural) que en la casa A somos bien recibidos, pero que el amigo B nos recibe con cierta reserva.

Niños expresion corporal

Niños expresion corporal

Niños expresion corporal.
Por ejemplo, los ojos: si el niño pone una cara que nos parece neutral o que nos hace dudar de su estado de ánimo, el tamaño de las pupilas nos puede sacar de dudas. Las pupilas grandes suelen ir asociadas a un mayor interés, mientras que las pequeñas señalan desconfianza o malestar. Los brazos extendidos, con las manos abiertas, significan que el bebé está dispuesto a jugar, que espera que charlemos con él. Unos brazos doblados, en cambio, con los puños debajo de la barbilla, señalan que el niño siente miedo. La cara tiene muchas diferentes expresiones, desde la sonrisa abierta en la que también los ojos están implicados, hasta el puchero con la boca estirada en las comisuras en señal de rechazo. Los padres que saben observar bien , responderán en la mayoría de los casos en la forma adecuada, con lo que su hijo aprenderá cada vez con mayor exactitud: «Si emito determinada señal, obtendré determinada respuesta».