Otra cosa que se va aprendiendo sobre la marcha es la elección adecuada de colores y texturas para la ropa. Un vómito espontáneo sobre la solapa de tu saco negro, por ejemplo, es imposible de disimular. El blanco, aunque aguanta bástanle bien este tipo de imprevistos, no resiste las manos de un chico que gatea, camina o come galletitas (las de chocolate, mejor sólo en casa). Sugiero el verde para un día de campo, el estampado multicolor (muy sufrido) para una larga tarde en la sala de espera del pediatra y el gris para todo lo demás.
Por otro lado, si hay que ir a una fiesta con el bebé y no quieres que el vestido parezca recién salido del programa de centrifugado, es mejor descartar el lino o la seda. Las telas sintéticas no son tan finas, desde luego, pero resisten casi hasta el final.
En realidad, mi estilo actual, que fue en principio pura adaptación a las circunstancias, es ahora una elección voluntaria. Bastante forzada, la verdad, porque con tres hijos, ¿quién tiene tiempo para vaciar el ropero y elegir con calma qué ponerse, darse baños de espuma, maquillarse con esmero y aplicarse mascarillas relajantes que exigen encerrarse en el baño dos horas? A fuerza de ducharme en tres minutos, vestirme mientras preparo la comida, pintarme las uñas a la par que reviso las tareas de los chicos y maquillarme en el ascensor, he encontrado mi estilo.
En el aspecto irreprochable de aquella rubia no sólo se ve el resultado de muchas horas gastadas en peluquería, cosmética y shopping, sino que también se adivina una personalidad bastante centrada en sí misma. Ya no puedo ser aquélla. Por suerte, la maternidad también te cambia el estilo por dentro.
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Luego del parto.
Una vez que se ha producido el parto, algunos centros proponen cursos para seguir acompañando a la madre en la recuperación de su estado físico. La madre debe asistir a la gimnasia post parto, preferiblemente con el mismo equipo, para completar la recuperación de sus tejidos y de sus grupos musculares que han estado distendidos. De esta manera se evitan los problemas de salud en el futuro. Por otro lado, es muy importante también lo que refiere a lo emocional de las madres, por ello en la Clínica también desarrollamos talleres dirigidos por una psicóloga y charlas acerca de parto, de los cuidados del recién nacido y de lactancia.
Las futuras madres deben recordar que el parto es el método natural que la naturaleza designó para lar a luz y por lo tanto hay que vivirlo sin miedos y con mucha confianza, comenta Gadea. El miedo al parto no es algo innato de nuestra especie, sino que es algo cultural, algo que hemos aprendido desde el «parirás con dolor y que es reafirmado en lo cotidiano por películas, novelas y otros medios. Su valor científico puede ser muy discutible, pero van calando en nuestro inconsciente. Hay muchas formas de prepararse para el parto, pero todas buscan preparar físicamente a la madre para ese gran momento y eliminar o minimizar el miedo que ésta pueda tener.
La constipación durante el embarazo afecta al 15-40% de las mujeres y es debido a la presencia de progesterona (una hormona) circulante que puede producir un enlentecimiento de los movimientos intestinales. Esto sucede más frecuentemente en la mitad y/o al final del embarazo. Una revisión cuyo objetivo es evaluar los efectos de los diferentes métodos para tratar la constipación durante el embarazo concluye que lo único efectivo son los suplementos dietéticos que contienen fibra (salvado, fibra de trigo).
Las náuseas y los vómitos son los síntomas más comunes durante la primera etapa del embarazo; las náuseas afectan entre el 70 al 85% de las mujeres y un 50% tienen vómitos. La causa es desconocida, aunque se cree que es debido a un incremento de la hormona que aparece durante el embarazo (gonadotrofina coriónica). Estudios realizados sobre diferentes tratamientos para combatir ambas molestias, concluyen que la medicación antiemética parecería reducir la frecuencia de náuseas, aunque podrían tener algunos efectos colaterales (adormecimiento), y no tendría efecto sobre los vómitos. El descanso, y comer pequeñas cantidades de hidratos de carbono (como bizcochos) en intervalos cortos de tiempo, puede ser beneficioso para la prevención de vómitos.
Caída del pelo.
Los cambios hormonales también traen aparejados la debilitación y caída del pelo. La caída se presenta fundamentalmente a partir del sexto mes y continúa durante la lactancia. Una excelente opción para revitalizar el pelo es realizarse un corte que le permita al pelo, crecer con más fuerza.









