Hay distintas posibilidades: podemos cambiar los hospitales actuales, haciendo pequeñas salas de nacimiento dentro de ellos, abrir casas de nacimiento… Con cualquier fórmula, redescubriremos que es necesario dar autonomía a la partera y acudir a la medicina para resolver complicaciones.
Se trata de conciliar la partera y el entorno con la técnica moderna. A veces, para salvar a un bebé, hay que hacer una cesárea o intervenir. La cesárea es muy útil, pero no debe convertirse en una manera de nacer.
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El segundo hijo suele ser para los padres una decisión tan difícil, o incluso más, que encargar el primero. Evidentemente, es una elección personal que atañe en exclusiva a la pareja. Y no se puede dar una respuesta general válida para todo el mundo, ya que cada familia es distinta. En cada caso, hay ventajas e inconvenientes que conviene evaluar antes, como la edad de la mamá, el momento profesional en que se halla, la situación económica familiar y el estado en que se encuentran las relaciones de pareja (si los chicos llegan muy seguidos, queda poco tiempo libre y la vida conyugal puede resentirse). Hoy en día hay dos tendencias claras: encargar cuanto antes el segúndo o retrasar al máximo su llegada. Ambas opciones pueden tener ventajas e inconvenientes.
Cuidar de dos niños pequeños es agotador, pero ellos se disfrutan a lo grande. A cambio, tendrán que “repartirse” a los padres y los celos serán inevitables. Si se esperan unos cuantos años para buscar al segundo, por ejemplo, hasta que el mayor vaya al colegio y necesite menos atención, no aimpartirán de igual modo juegos y aficiones, pero la rivalidad será menor. Los psicólogos dicen que a partir de los cinco años de edad, los niños están más preparados para asumir sin demasiado problema la llegada de un bebé. Cuando el intervalo entre un hijo y el siguiente es de siete años o más, la gran ventaja es que se puede contar con la ayuda del mayor para criar al pequeño. Pero es evidente que los intereses de ambos serán muy distintos. Muchos padres dicen que es como criar a dos hijos únicos.
La constipación durante el embarazo afecta al 15-40% de las mujeres y es debido a la presencia de progesterona (una hormona) circulante que puede producir un enlentecimiento de los movimientos intestinales. Esto sucede más frecuentemente en la mitad y/o al final del embarazo. Una revisión cuyo objetivo es evaluar los efectos de los diferentes métodos para tratar la constipación durante el embarazo concluye que lo único efectivo son los suplementos dietéticos que contienen fibra (salvado, fibra de trigo).
Las náuseas y los vómitos son los síntomas más comunes durante la primera etapa del embarazo; las náuseas afectan entre el 70 al 85% de las mujeres y un 50% tienen vómitos. La causa es desconocida, aunque se cree que es debido a un incremento de la hormona que aparece durante el embarazo (gonadotrofina coriónica). Estudios realizados sobre diferentes tratamientos para combatir ambas molestias, concluyen que la medicación antiemética parecería reducir la frecuencia de náuseas, aunque podrían tener algunos efectos colaterales (adormecimiento), y no tendría efecto sobre los vómitos. El descanso, y comer pequeñas cantidades de hidratos de carbono (como bizcochos) en intervalos cortos de tiempo, puede ser beneficioso para la prevención de vómitos.
Caída del pelo.
Los cambios hormonales también traen aparejados la debilitación y caída del pelo. La caída se presenta fundamentalmente a partir del sexto mes y continúa durante la lactancia. Una excelente opción para revitalizar el pelo es realizarse un corte que le permita al pelo, crecer con más fuerza.
Las varices son venas superficiales dilatadas cuyas válvulas se vuelven insuficientes y no permiten una buena circulación de la sangre. Por lo general, antes de que se hagan visibles se pueden detectar ya que se manifiestan como pesadez en las piernas, dolor y calambres nocturnos en las piernas. A medida que evolucionan, se acentúa el dolor de piernas y se observa un color azulado localizado.
Para evitar que aparezcan, se recomienda:
•Evitar estar de pie durante períodos prolongados.
•No utilizar medias que se ajustan debajo de las rodillas.
•Utilizar medias de descanso.
•Elevar las piernas por encima de la línea de la cintura cuando se encuentran sentadas.
•Cuando se acuestan, mover los tobillos en círculos para beneficiar la circulación.









