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Psicologia moderna

Psicologia moderna

Gracias a la moderna psicología, hoy en día sabemos mejor lo que necesita un bebé. Muchos ejemplos de personas tratadas psicológicamente muestran los daños que una educación rígida y carente de cariño puede producir en el individuo.

Desarrollo integral del niño

Desarrollo integral del niño

Es un hecho que los niños pequeños se lo meten todo en la boca y no siempre se trata de chupetes recién esterilizados. Sin embargo, si no queremos hacer desgraciados a nuestros hijos, debemos dejarlos. En cuanto a la higiene se puede decir que alrededor del cuarto mes. el niño ya ha desarrollado tantos anticuerpos que un poco de suciedad no le matará. Naturalmente tenemos que seguir lavando los chupetes y todos los objetos en contacto directo con el niño. También hay que mantener limpia su habitación, fregando o aspirando el suelo todos los días y evitar que el niño tenga a su alcance objetos realmente peligrosos, como los que están pintados con productos tóxicos, o los que son puntiagudos, cortantes o tan pequeños que pueda tragárselos o metérselos por la nariz. Pero por lo demás, no debemos poner veto a su afán de descubrir el mundo a través de la boca.

Habitos de higiene niños

Habitos de higiene niños

Por otra parte, para muchas personas mayores, el orden, la limpieza, el ahorro y la propiedad siguen siendo valores mucho más apreciados que la creatividad, la solidaridad o el espíritu comunitario. ¿No será porque sus padres les hayan obligado demasiado pronto y con demasiada dureza a sentarse en el orinal?
Sin exagerar ni en uno ni en otro sentido, creo que conviene reflexionar un poco sobre el tema.

Higiene para niños

Higiene para niños

Higiene para niños.
De todas formas, seguramente deben incidir factores muy fuertes para que a través del aprendizaje de los hábitos de limpieza se forme un carácter netamente avaro, estrecho y meticuloso u otro netamente abierto y desprendido. Existen muchas combinaciones y términos medios. Nuestros propios padres sabían muy poco sobre las implicaciones psicológicas y prácticamente a todos los que formamos hoy la generación de los adultos nos han enseñado a ser limpios a los diez, doce o catorce meses. Y no todos somos unos maniáticos de la limpieza ni avariciosos acumuladores de bienes materiales.

Higiene en niños

Higiene en niños

En cambio, el niño que tiene amplia ocasión de satisfacer su deseo de proporcionarse placer a través de la expulsión de sus excrementos, tendrá un carácter más desprendido y abierto.
Volviendo al ejemplo de los niños a los que se deja descubrir el orinal por sí mismos, se podría objetar que si no se les exige absolutamente nada, más tarde podrían llevar el carácter desprendido demasiado lejos, es decir, volverve manirrotos, desordenados y sucios. Pero en realidad, sí que se les exige algo, sólo que de forma más suave y menos represiva. El orinal está ahí, en un rincón de la habitación, esperando a que lo usen. Estos niños no son adiestrados directamente, pero el ejemplo de los demás y los requerimientos del medio ambiente les incitan a transferir el placer de evacuar libremente, al placer de dominarse y obtener la aprobación de las personas amadas.

Educacion para bebes

educacion bebe

El aprendizaje del control de los esfínteres produce en el niño sentimientos contradictorios hacia la madre. Si le quiere dar placer a ella, tiena que renunciar a su placer, el de orinar y defecar espontáneamente. Lo hará si a cambio encuentra otro, el amor y la aprobación de la madre.
Según los psicoanalistas, el futuro carácter del individuo tiene mucho que ver con la educación durante esa época. Si se empieza el aprendizaje de la limpieza demasiado pronto, si el adiestramiento es duro y se exige al niño desprenderse de algo que todavía no está dispuesto a dar, desarrollará un carácter estrecho, avaro, con un afán exagerado de la limpieza y el orden.

Fase anal

Fase anal

Según estas consideraciones, el niño que está pasando por la fase anal empieza a sentirse poderoso: puede causarse placer el mismo: basta con orinar y defecar. Pero también adquiere un gran poder sobre su madre. Tan pronto como haya comprendido que ella quiere que haga sus necesidades en el orinal, puede «regalarle» su caca, es decir, desprenderse de algo valioso para que ella se ponga contenta. También puede castigarla negándole este regalo, este producto suyo que tanto valora.

Aprendizaje bebes

Aprendizaje bebes

La caca es un precioso regalo.
También desde el punto de vista psicológico el tema del aprendizaje de la limpieza tiene su importancia. Según el iniciador del psicoanálisis, Sigmund Freud, todos los niños pasan por una «fase anal» que se caracteriza por la sensación de placer que les causa todo lo relacionado con la defecación. Al principio de esta fase, cuando el niño tiene alrededor de un año, el placer estriba en la expulsión de los excrementos, mientras que en la etapa final, entre los dos y tres años, las sensaciones placenteras son causadas por el dominio que el niño ha adquirido sobre estas funciones. Psicológicamente, la primera etapa simboliza el desprenderse de un objeto de valor, y la última, el retenerlo y acumularlo.

Escuelas psicologicas

Escuelas psicologicas

No todas las escuelas psicológicas parecen tener la misma opinión, y tampoco todos los padres habrán quedado convencidos. Existe un libro que promete una enseñanza rápica y eficaz. Está pensado para niños a partir de 20 meses y, al parecer, consigue buenos resultados incluso con los disminuidos mentales. Lo recomiendo con alguna reserva, porque me causa un poco de reparo esta clase de «adiestramiento» para niños. Pero como se trata de un procedimiento cariñoso que no implica un sufrimiento para el pequeño, quizá pueda servir para algunos padres desesperados, sobre todo si se les ha pasado el momento adecuado para un aprendizaje más natural o si ya habían iniciado un camino equivocado y tienen un hijo mayor de tres años que todavía se moja los pantalones.

Necesidades del niño

Necesidades del niño

La autora del mencionado libro anteriormente mencionado, consciente de que hasta entonces había pensado más en la protección de su piso alfombrado que en las necesidades de sus hijos, acondicionó su casa con una moqueta barata que se podía tirar tan pronto como los niños sabían mantenerse limpios. Puso a sus hijos unos patucos y unos jerseys de lana largos, para que no se enfriaran demasiado, y dejó un orinal a su alcance. Los niños aprendieron a usarlo sorprendentemente rápido y sin ninguna presión. Tengo que reconocer que lo de la moqueta no me parece una solución demasiado higiénica. Yo preferiría esperar hasta la primavera, cuando se pueden quitar las alfombras. Y en vez de dejar a mi hijo sin bragas le haría unos peleles chinos. Pero por lo demás, la idea me cautiva por su sencillez y naturalidad. Es cierto que aún así, los padres que se atreven a ponerla en práctica seguramente tendrán que soportar muchas críticas y miradas extrañadas. Sus parientes y vecinos los tendrán por poco menos que unos guarros. Pero si es en beneficio de su hijo, ¿por qué no probarlo? Todo lo que significa menos presión, menos autoritarismo y menos disciplina para el niño ha de considerarse positivo.