Puericultura online:
En la mayoría de los casos los niños no pueden controlar sus evacuaciones hasta mucho más tarde. Sin embargo, si esperamos hasta que nuestro hijo ya tenga cerca de dos años, se presenta el inconveniente de que durante todo este tiempo tenga que andar con el paquete de pañales puesto. Y si ya para un bebé pequeño, que está relativamente quieto en su cuna, no debe resultar muy cómodo estar envuelto en sus propias heces, para un niño que se mueve, gatea y anda tiene que ser aún más desagradable.
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Hay muchas, muchísimas madres que están desesperadas porque su hijo de 18, 20, 24 o más meses todavía se ensucia los pantalones. Sobre todo cuando oyen los relatos triunfantes de otras mujeres que afirman haberlo conseguido muchísimo antes. Si es verdad (y no siempre lo es) que estos niños ya hacían sus cosas en el orinal cuando tenían alrededor de un año. lo habrán hecho por casualidad pero no porque sabían lo que hacían. Estas madres de hijos prodigios en cuanto a la limpieza se refiere, también pueden haber tenido la suerte de que la fisiología especial de su hijo le hacía evacuar con mucha regularidad, lo que les permitía adelantarse a los acontecimientos y poner en acción el orinal.
Puericultura: con ello ya hemos ganado algo. Si las madres hacen caso, el niño al menos no es adiestrado a la fuerza. Pero estos libros advierten al mismo tiempo que la enseñanza puede ser larga, a menudo de muchos meses. ¿No deberíamos suponer entonces que estas edades indicadas no son las más adecuadas y si esperásemos un poco más el niño aprendería más deprisa? Por otra parte, veo muy difícil que una madre se mantenga serena y amorosa después de varios meses de enseñanza infructuosa. Sentar al niño en el orinal, esperar que haga lo que tiene que hacer, resignarse y volver a vestirlo, para tener que cambiarle los pañales sucios diez minutos después —y esto siete u ocho veces al día y durante muchos meses no inspira precisamente sentimientos de ternura.
Higiene de bebes.
Los libros de puericultura actuales recomiendan no comenzar demasiado pronto con la enseñanza de la limpieza, situando unos la edad ideal entre los 12 y los 1 5 meses y otros, entre los 15 y los 18. Todos coinciden en que la coordinación entre los controles del cerebro y los esfínteres (los orificios musculares que retienen la orina y las heces) debe estar lo suficientemente desarrollada para que el niño pueda querer mantenerse limpio. También están de acuerdo en que no hay que castigar o regañar al niño sino enseñarle con paciencia y amor.
La limpieza en niños no es la primera de las virtudes.
Los pañales y el orinal, dos enemigos del niño.
Además de recibir comida, amor y estímulos, el bebé necesita ser mantenido limpio. No sabe retener la orina y las heces; vacía la vejiga y los intestinos automáticamente, sin querer. Cada bebé es por naturaleza sucio, sin embargo, el punto clave de los cuidados del bebé estriba precisamente en mantenerlo limpio. Para salvar esta discrepancia se inventaron los pañales. Antes o después de cada comida la madre se los cambia; cuando lo nota sucio, también entre horas, en total unas seis a diez veces por día. Es evidente que esto resulta muy incómodo y da un montón de trabajo. Por lo tanto, tratará de enseñar al niño a controlarse lo más pronto posible. En cuanto su hijo pueda mantenerse sentado lo pone en el orinal y espera que haga sus necesidades en este sitio tanto más fácil de limpiar.




