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Higiene en niños

Higiene en niños

En cambio, el niño que tiene amplia ocasión de satisfacer su deseo de proporcionarse placer a través de la expulsión de sus excrementos, tendrá un carácter más desprendido y abierto.
Volviendo al ejemplo de los niños a los que se deja descubrir el orinal por sí mismos, se podría objetar que si no se les exige absolutamente nada, más tarde podrían llevar el carácter desprendido demasiado lejos, es decir, volverve manirrotos, desordenados y sucios. Pero en realidad, sí que se les exige algo, sólo que de forma más suave y menos represiva. El orinal está ahí, en un rincón de la habitación, esperando a que lo usen. Estos niños no son adiestrados directamente, pero el ejemplo de los demás y los requerimientos del medio ambiente les incitan a transferir el placer de evacuar libremente, al placer de dominarse y obtener la aprobación de las personas amadas.

Escuelas psicologicas

Escuelas psicologicas

No todas las escuelas psicológicas parecen tener la misma opinión, y tampoco todos los padres habrán quedado convencidos. Existe un libro que promete una enseñanza rápica y eficaz. Está pensado para niños a partir de 20 meses y, al parecer, consigue buenos resultados incluso con los disminuidos mentales. Lo recomiendo con alguna reserva, porque me causa un poco de reparo esta clase de «adiestramiento» para niños. Pero como se trata de un procedimiento cariñoso que no implica un sufrimiento para el pequeño, quizá pueda servir para algunos padres desesperados, sobre todo si se les ha pasado el momento adecuado para un aprendizaje más natural o si ya habían iniciado un camino equivocado y tienen un hijo mayor de tres años que todavía se moja los pantalones.

Necesidades del niño

Necesidades del niño

La autora del mencionado libro anteriormente mencionado, consciente de que hasta entonces había pensado más en la protección de su piso alfombrado que en las necesidades de sus hijos, acondicionó su casa con una moqueta barata que se podía tirar tan pronto como los niños sabían mantenerse limpios. Puso a sus hijos unos patucos y unos jerseys de lana largos, para que no se enfriaran demasiado, y dejó un orinal a su alcance. Los niños aprendieron a usarlo sorprendentemente rápido y sin ninguna presión. Tengo que reconocer que lo de la moqueta no me parece una solución demasiado higiénica. Yo preferiría esperar hasta la primavera, cuando se pueden quitar las alfombras. Y en vez de dejar a mi hijo sin bragas le haría unos peleles chinos. Pero por lo demás, la idea me cautiva por su sencillez y naturalidad. Es cierto que aún así, los padres que se atreven a ponerla en práctica seguramente tendrán que soportar muchas críticas y miradas extrañadas. Sus parientes y vecinos los tendrán por poco menos que unos guarros. Pero si es en beneficio de su hijo, ¿por qué no probarlo? Todo lo que significa menos presión, menos autoritarismo y menos disciplina para el niño ha de considerarse positivo.

Educar bebes

Educar bebes

Este tema de los pañales y la limpieza siempre me ha parecido un dilema. Por una parte no se debe forzar al niño a que haga algo para lo que aún no está preparado, pero por otra, parece absurdo que primero le acostumbremos a estar envuelto en suciedad para querer poco tiempo después que ame la limpieza.

Puericultura online

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Puericultura online:
En la mayoría de los casos los niños no pueden controlar sus evacuaciones hasta mucho más tarde. Sin embargo, si esperamos hasta que nuestro hijo ya tenga cerca de dos años, se presenta el inconveniente de que durante todo este tiempo tenga que andar con el paquete de pañales puesto. Y si ya para un bebé pequeño, que está relativamente quieto en su cuna, no debe resultar muy cómodo estar envuelto en sus propias heces, para un niño que se mueve, gatea y anda tiene que ser aún más desagradable.

Trabajo puericultura

Trabajo puericultura

Hay muchas, muchísimas madres que están desesperadas porque su hijo de 18, 20, 24 o más meses todavía se ensucia los pantalones. Sobre todo cuando oyen los relatos triunfantes de otras mujeres que afirman haberlo conseguido muchísimo antes. Si es verdad (y no siempre lo es) que estos niños ya hacían sus cosas en el orinal cuando tenían alrededor de un año. lo habrán hecho por casualidad pero no porque sabían lo que hacían. Estas madres de hijos prodigios en cuanto a la limpieza se refiere, también pueden haber tenido la suerte de que la fisiología especial de su hijo le hacía evacuar con mucha regularidad, lo que les permitía adelantarse a los acontecimientos y poner en acción el orinal.

Puericultura

Puericultura

Puericultura: con ello ya hemos ganado algo. Si las madres hacen caso, el niño al menos no es adiestrado a la fuerza. Pero estos libros advierten al mismo tiempo que la enseñanza puede ser larga, a menudo de muchos meses. ¿No deberíamos suponer entonces que estas edades indicadas no son las más adecuadas y si esperásemos un poco más el niño aprendería más deprisa? Por otra parte, veo muy difícil que una madre se mantenga serena y amorosa después de varios meses de enseñanza infructuosa. Sentar al niño en el orinal, esperar que haga lo que tiene que hacer, resignarse y volver a vestirlo, para tener que cambiarle los pañales sucios diez minutos después —y esto siete u ocho veces al día y durante muchos meses no inspira precisamente sentimientos de ternura.

Higiene de bebes

Higiene de bebes

Higiene de bebes.
Los libros de puericultura actuales recomiendan no comenzar demasiado pronto con la enseñanza de la limpieza, situando unos la edad ideal entre los 12 y los 1 5 meses y otros, entre los 15 y los 18. Todos coinciden en que la coordinación entre los controles del cerebro y los esfínteres (los orificios musculares que retienen la orina y las heces) debe estar lo suficientemente desarrollada para que el niño pueda querer mantenerse limpio. También están de acuerdo en que no hay que castigar o regañar al niño sino enseñarle con paciencia y amor.

Limpieza en niños

Limpieza en niños

La limpieza en niños no es la primera de las virtudes.
Los pañales y el orinal, dos enemigos del niño.
Además de recibir comida, amor y estímulos, el bebé necesita ser mantenido limpio. No sabe retener la orina y las heces; vacía la vejiga y los intestinos automáticamente, sin querer. Cada bebé es por naturaleza sucio, sin embargo, el punto clave de los cuidados del bebé estriba precisamente en mantenerlo limpio. Para salvar esta discrepancia se inventaron los pañales. Antes o después de cada comida la madre se los cambia; cuando lo nota sucio, también entre horas, en total unas seis a diez veces por día. Es evidente que esto resulta muy incómodo y da un montón de trabajo. Por lo tanto, tratará de enseñar al niño a controlarse lo más pronto posible. En cuanto su hijo pueda mantenerse sentado lo pone en el orinal y espera que haga sus necesidades en este sitio tanto más fácil de limpiar.