Archivos de la Categoria ‘guia para padres’

Niños hiperactivos

Marzo 26th, 2011

Paz y tranquilidad.
Si el niño retraído es motivo de preocupación para los padres, su contrario, el niño demasiado activo, es capaz de llevarles al borde de la exasperación. No tienen nada en contra de tener un hijo vivaracho y despierto, pero las cuotas de actividad que alcanza el suyo se pasan de raya y son realmente insoportables: no está quieto ni un instante, lo toca todo, no para de preguntar, no se entretiene con nada, en fin… «no hay quien pueda con él».
Existen realmente niños hiperactivos que hacen la vida imposible a sus padres, a la maestra del jardín de infancia y hasta a sí mismos. Desde hace poco se sabe que esta hiperactividad se debe a una pequeña disfunción cerebral, una enfermedad que tiene tratamiento.

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Niño introvertido

Marzo 24th, 2011

A los cinco años, los niños entran en una fase especialmente equilibrada y armoniosa. Si hasta entonces el niño tímido o introvertido ha tenido dificultades para relacionarse con otros, los padres deberían tratar de nuevo de fomentar una amistad entre su hijo y un compañero de juegos que le resulte simpático.
En general, cualquier niño en edad preescolar juega mejor o con un solo amigo o en un grupo más grande. Las amistades entre tres son muy difíciles. Sólo los niños mayores de siete años son capaces de soportar los altibajos emocionales que suele conllevar una amistad entre tres.
Para ayudar a un niño retraído, los padres necesitan menos unos conocimientos concretos que una cierta sabiduría. Necesitan saber valorar la gravedad del problema e interpretar los pequeños progresos. Tampoco deben olvidar que pueden existir dificultades en el aprendizaje, disminuciones físicas o deficiencias sensoriales, en cuyo caso el niño necesitaría ayuda profesional.
Tener amigos es bueno, y antes de empezar la época escolar el niño debe haber aprendido a relacionarse con los demás. Normalmente, no habrá dificultades, aunque sí matices. Para el niño introvertido no es ninguna desgracia ser como es. Algún empujoncito por parte de los padres le ayudará a salir de su mundo solitario pero feliz, para tomar contacto con el exterior. El niño inhibido, el «quiero pero no puedo», necesitará más ayuda, en casos graves incluso la de un terapeuta.

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Ayudar a un niño

Marzo 22nd, 2011

Tanto el niño inhibido como el introvertido necesitan ayuda especial, el primero para que sea más feliz y logre lo que en el fondo de su ser desea y el segundo, porque en este mundo se necesita un mínimo de sociabilidad. En primer lugar, ambos necesitan ingresar urgentemente en un jardín dé infancia. Como mínimo, a los tres años un niño necesita entrar en contacto con otros chicos. Pero con el pequeño tímido hay que tomar algunas precauciones. Si su timidez se debe a fracasos vividos anteriormente hay que prepararle, no vaya a ser que nuevos fracasos refuercen su timidez. Conviene que sepa comer solo, ponerse el abrigo, ir al servicio… depende un poco de la clase de centro al que asista. Si hay niños más pequeños, más torpes que él. no son tan necesarias estas cualidades. Cualquier cosa que sepa hacer tan bien o mejor que los demás reforzará su ego. Por otra parte, por supuesto no estaría bien adiestrarle a toda prisa en estas habilidades exteriores para que vaya pronto al jardín de infancia y se haga independiente. No, los padres deben observar a su hijo, reflexionar sobre él, ponerse en su pellejo. Un niño tiene que haber tenido ocasión de ponerse en contacto con otros chicos en presencia de su madre o de su padre para poder soltarse de ellos e integrarse en un grupo. Normalmente, esto ocurre de todas formas, pero si el niño es muy retraído conviene que sus padres fomenten alguna pequeña amistad. Para ello han de saber que un niño de tres años entra más fácilmente en contacto con otros fuera de casa, por ejemplo, en un parque infantil. Si la madre observa que su hijo juega más con determinado niño que con un grupo más grande, conviene volver en cada paseo al mismo lugar, para que los dos tengan ocasión de verse todos los días. Más tarde podría hablar con la madre para que los niños se viesen también en las respectivas casas. Si hubiera ocasión de enviarles al mismo jardín de infancia, aún mejor. A esta edad ya se observan auténticas amistades. Una madre me contó: «Siempre que llevaba a mi hijo Jorge al jardín de infancia hubo lágrimas al despedirme de él. Pero si ya había venido Sara, una niña de su misma edad, podía marcharme tranquilamente. Los dos empezaban a jugar juntos y se olvidaban de todo lo demás».

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Animar a un niño

Febrero 4th, 2011

Sin embargo, los simples «ahs» y «mmms» no siempre son suficientes para animar a un niño a seguir hablando. Muchas veces faltan «abrepuertas» mayores. Si pensamos que detrás de las palabras del niño hay un «mensaje», lo primero que tenemos que hacer es comprobar si lo hemos captado bien. La madre de Juan no lo hizo, sino que interpretó a su manera sus palabras, antes de que el niño pudiera expresar todo lo que había detrás de sus frases iniciales.
Una forma de asegurarse de haber captado bien el mensaje, consiste en retomar la frase del niño repitiéndola (no como un papagayo, sino sutilmente, bien sea con una tentativa de interpretación que sólo espera la confirmación, bien esperando la ampliación de la misma frase por parte del niño).

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Juegos sexuales en niños

Diciembre 24th, 2010

En los juegos sexuales, igual que en el caso de la masturbación, la cosa puede complicarse a causa de la «opinión pública». Si hay vecinitos implicados de cuyos padres no sabemos cómo piensan, conviene tantear el terreno hablando con ellos. Marcelo Bernardi aconseja explicar a los niños: «Este tipo de juego más vale no hacerlo en tales o cuales circunstancias (en los jardines públicos, por ejemplo), ni con tales o cuales personas, pues la gente no está acostumbrada a ver estas cosas. La gente no sabe que tú lo haces por razones muy serias».
En muchos pueblos de los llamados «primitivos» se considera natural y se tolera que los niños practiquen estos juegos. Pero como nuestros hijos no sólo son seres sexuados sino también seres sociales, inmersos en determinado ambiente, tienen que aprender a adaptarse al medio cultural a que pertenecen, para no crearse dificultades que no sabrían enfrentar. Su esfera privada es otra cosa. También nosotros —y no sólo en el aspecto de la sexualidad— obramos de otra manera en casa que en un lugar público.

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La sexualidad infantil

Diciembre 22nd, 2010

A las manifestaciones de la sexualidad infantil pertenece también el «jugar a los médicos», eufemismo con que ellos describen las exploraciones mutuas de sus cuerpos. No se trata sólo de curiosidad, ya que también los niños que han tenido ocasión de ver a sus hermanos y a sus padres desnudos lo suelen hacer. No, disfrutan con ello; son juegos sexuales y lo sexual implica placer. Si los padres tratan de desviar la atención de sus hijos con un «y ahora vamos a jugar a los indios» o algo semejante, posiblemente se dejen distraer, pero lo más seguro es que en la próxima ocasión los practicarán en secreto.
Naturalmente, aún es peor poner el grito en el cielo y prohibir estos juegos. Los chicos seguramente aún así seguirán dedicándose a ellos, pero no sólo en secreto sino llenos de sentimientos de culpabilidad.
De manera que lo más aconsejable es dejarlos. Además, si no han de esconderse, los padres tienen la ventaja de poder ejercer una discreta vigilan» a. Porque, aunque en sí estos juegos no sean malos, naturalmente hay que evitar que se hagan daño o que uno obligue a otro a hacer algo que a éste no le apetece. En este caso, sí habría que intervenir. Igualmente lo haríamos si uno hurgara en la nariz del otro o le obligase a comer sus tartas de arena.

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Juegos para niños educativos

Octubre 15th, 2010

Para los niños, el juego significa algo totalmente distinto que para los adultos. Mientras que nosotros buscamos entretenimiento, relajo o diversión después del trabajo, para el niño el juego es trabajo. Todo lo nuevo lo aprende a través del juego, y se dedica a él con la misma seriedad que un científico a sus investigaciones. (Y a menudo se comporta igual que éste, olvidándose tanto de sí mismo y perdiéndose tanto en su labor que cosas como comer o acostarse le parecen absolutamente triviales, para la desesperación de sus padres).
A través del juego, los niños también elaboran sus conflictos interiores. ¿Quién no ha visto una niña pegar a su muñeca porque la madre le había dado un cachete a ella? Una situación difícil, repetida una y otra vez en el juego, acaba por ser asimilada, «digerida». Conozco a dos niñas que cuando murió su abuela tenían tres y medio y cinco años, respectivamente. Aunque no habían visto el cadáver, vivieron gran parte del entierro, es decir, las visitas, la salida del féretro, los rosarios y también el llanto de algunos familiares. La madre les había explicado que la abuela ya no quería vivir en la tierra, porque estaba muy enferma; por eso se había ido al cielo, para vivir como los ángeles.
Las semanas siguientes, las niñas se dedicaron a jugar con sus muñecas «al entierro», juego que a los padres les pareció un tanto macabro y hasta poco piadoso. Pero como no sabían cómo reaccionar, les dejaron hacer. Las hermanas ponían una muñeca en una caja de zapatos, se sentaban a su lado y rezaban a modo de letanía muchos «Jesucristo de mi vida». Luego pegaban unas alas de papel a la espalda de la muñeca y la hacían volar encima del armario —el cielo— que iban adornando con estrellitas de papel de plata.
Después de varias semanas el juego perdió interés para ellas: habían asimilado el shock que les había causado la muerte de la abuela.

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Consejos para hijos

Octubre 13th, 2010

Un trato distinto es inevitable y hasta necesario; lo odioso, como siempre, son las comparaciones. Podemos suponer que todo va bien en nuestros hijos y no existen más rivalidades que las normales entre los hermanos, si los juegos pacíficos en común y las peleas se reparten más o menos por igual. Sólo si una misma conducta se repite constantemente, por ejemplo, si uno de los niños es siempre dócil y el otro siempre agresivo, es posible que exista un conflicto más profundo.

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Peleas hermanos

Octubre 11th, 2010

Para evitar sembrar cizaña entre los hermanos, algunos padres tratan de ser siempre totalmente justos. Se proponen que nunca ninguno de sus hijos recibirá algo de ellos que no reciban también los hermanos en la misma medida. La ya mencionada Elizabeth Plattner describe una de estas madres: «Cuando había cerezas, cada una de las tres hijas recibía exactamente el mismo número. Pero una vez repartidas, las niñas empezaban a quejarse: “Yo tengo sólo pequeñas”. Y otra: “Yo no tengo gemelas para colgármelas en las orejas”. Y la madre corría solícita para remediar las desigualdades, porque quería que todas recibieran lo mismo».
Esta señora había logrado exactamente lo que quería evitar: entre las niñas reinaba un espíritu de envidia y competencia mucho mayor que en otras familiar menos «justas».
Nada que está vivo se deja apresar en normas rígidas. La misma naturaleza no es «justa», y la suerte que tenemos en la vida tampoco lo es. Los niños son distintos y necesitan ser tratados según sus particularidades individuales. Al pequeño tímido a veces hay que darle un empujoncito, mientras que el «rompe y rasga» requiere algún freno. Puede ocurrir que en la misma situación, los padres tengan que animar a uno y frenar al otro.

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Problemas con hermanos

Octubre 9th, 2010

Especialmente difícil es la posición de los hermanos medianos, los «niños bocadillo», que entre las ventajas del hermano mayor y el encanto del benjamín, tienen que desarrollar unas cualidades especiales para captar la atención de los padres. Si el mediano es de otro sexo que los otros dos, obtiene su «especialidad» a través de esta condición, pero si todos son chicos o todas chicas, el mediano pasa a menudo un poco desapercibido. Lo mismo ocurre con un niño especialmente tranquilo que apenas plantea problemas.
El favoritismo manifiesto de los padres por uno de sus hijos siempre es muy grave, tanto para el más favorecido como para el relegado a un segundo lugar. A menudo arrastran sus rivalidades durante toda la vida.

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