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Encaminarse hacia la maternidad

Para encaminarse hacia la maternidad conviene esperar hasta que las contracciones sobrevengan de manera regular, entre cada cinco y diez minutos, y que tengan una duración de un minuto si se trata del primer parto. Las mujeres que ya han tenido hijos deberán salir antes (por lo general, el parto será más rápido). También hay que acudir al centro hospitalario en el caso de romper aguas espontáneamente y el bebé esté de camino, sin apuro, pero sin demora, aunque no haya contracciones. El embarazo no es sólo cosa de la mujer.

En este momento ella necesita a su pareja al lado, compartir con él los buenos y los malos momentos, en especial en las últimas semanas. Pero los hombres, a menudo, se sienten desorientados, inseguros y no saben qué hacer o cómo reaccionar. Para los futuros padres, también es una situación nueva y es importante decirles lo que se espera de ellos. A veces nada más que sentirlos cerca. Conviene hacerles saber que su presencia representa un gran apoyo psicológico c incluirlos de rutina en los cursos de preparto.

Contracciones

Un arma eficaz contra las tensiones y contracciones musculares: sentada, ella inspira y, mientras expulsa el aire, él ejerce una suave presión con las manos desde el cuello hasta los hombros. En cuanto a las relaciones sexuales, por lo general los ginecólogos no aconsejan suspenderlas, salvo que la mujer tenga hemorragias o contracciones (algunos recomiendan la utilización de preservativos) hacia el final del embarazo. En estas últimas semanas el bebé crece aún unos centímetros, de manera que el útero le está quedando chico. Por esta razón, por falla de espacio, se mueve ahora menos que antes.

Embarazo y consejos para las ultimas semanas

Embarazo ultimas semanas: contra el cansancio y la pesadez de las piernas, también caen muy bien los baños de pies con agua más bien fresca o los baños alternados en agua fría y caliente. Proporcionan alivio inmediato. Para estimular la circulación sanguínea, es bueno masajear las piernas empezando por los tobillos. En las últimas semanas del embarazo muchas futuras madres tienen ardores de estómago. Lo mejor es comer poco, pero con más frecuencia, y masticar muy bien. Un remedio casero muy sencillo: comer unas nueces o almendras masticándolas mucho o beberse después de las comidas una infusión de manzanilla, de anís o de hinojo.

Al final del embarazo, el bebé ocupa mucho espacio y desplaza los órganos maternos hacia arriba. Por eso, no es de extrañar que la embarazada se quede a menudo sin aliento. Respira con más dificultad, aunque su capacidad vital no se vea afectada. En cuanto el bebé baja para colocarse en posición de parto, la respiración vuelve a ser más normal. Laque ahora, sin embargo, carga con el peso es la vejiga, con lo cual las mujeres tienen que ir más a menudo al baño, incluso por la noche (después de ir al baño pueden seguir teniendo sensación de peso porque la cabeza del bebé ejerce una presión sobre la vejiga). Pero no sólo por eso duermen peor. La panza abulta tanto que ya no saben cómo ponerse. La postura más cómoda suele ser ponerse de costado y ayudarse con pequeños almohadones.

Periodo del parto

Periodo del parto: si durante los meses anteriores la mujer pensaba en el parto como un acontecimiento lejano, en los últimos 30 ó 40 días toda su vida gira en torno de él. Elizabeth, que tuvo su tercer hijo recientemente, define este período como “una cuenta regresiva” que, en su caso, comenzó tres semanas antes, cuando la ginecóloga le anunció a partir de qué día podría dar a luz. El cuerpo también manifiesta que se prepara para culminar su obra con numerosos signos, que la mayoría de las embarazadas percibe perfectamente. Uno de ellos suele ser las contracciones previas (los obstetras las llaman contracciones de Braxton-Hicks). Estas vienen y van de una manera muy irregular y son una especie de “entrenamiento” del útero.

Cesárea por precaución

Cesárea. En cambio, si no existen garantías suficientes o la cabeza no llega a encajarse, se practicará una cesárea. En la gran mayoría de los embarazos en los que hay una desproporción pelviocefálica, ésta es leve. Los bebés muy grandes y las anomalías en los huesos de la pelvis son cada vez menos frecuentes.

Parto natural

Parto natural: si las contracciones son adecuadas y la madre ha sobrepasado los siete u ocho centímetros de dilatación, el obstetra observa durante un tiempo, de una o dos horas (el lapso depende del criterio del especialista), cómo progresa la cabeza del bebé. Si la cabeza se encaja y el médico tiene la seguridad de que ni el bebé ni la madre sufrirán lesiones, el expulsivo se desarrollará por vía vaginal naturalmente o con ayuda de fórceps.

Desproporción entre la pelvis femenina y el bebé

Uno de los factores que puede hacer más difícil el parto vaginal es la existencia de una desproporción entre los diámetros de la cabeza del bebé y los de la pelvis femenina. Cuando la desproporción no es grande, se producen ciertos mecanismos en el período expulsivo para compensarla: la cabeza del bebé se abre paso girando en el sentido de los diámetros más favorables o bien se moldea hasta adaptarse al espacio del canal del parto. Diagnóstico. Si el médico sospecha que existe estrechez pélvica moderada, puede realizar diagnóstico mediante una exploración y una radiopelvimetría, pero esta técnica no es muy precisa en los casos que están al limite. Lo que realmente determina si será posible que la mujer tenga un hijo sin pasar por el quirófano es el desarrollo del parto.