Jueves, diciembre 06th, 2012 | Author:
admin

■ Carga genética de la familia. Esto hace que en una misma familia la mayoría de las mujeres presente su primera menstruación en edades similares.
■ Alimentación recibida desde el nacimiento. Déficit de nutrientes por mala alimentación, ya sea por falta de aporte o en forma voluntaria como en la anorexia nerviosa.
■ Diferencias raciales.
■ Vivir a diferentes alturas en relación al nivel del mar.
■ Alteraciones emocionales.
■ Si hay práctica de deportes intensos como es el caso de las gimnastas deportivas, suele estar retrasada.
■ Calidad de vida.
■ Factores climáticos.
Todos los cambios que experimentan las adolescentes por acción de las hormonas se llama pubertad. En la mujer, estos cambios se producen en general entre los 8 y los 16 años de edad (más frecuentemente de 10 a 14), y por supuesto que dentro de ellos está incluida la menarca.
Es importante señalar que al hablar de desarrollo puberal en la mujer no significa tan sólo la aparición de la primera menstruación sino que hay que hacer referencia a un sinfín de cambios dentro de los cuales está presente la menarca.
Para una mejor comprensión de estos eventos, Marshall y Tanner dividen estos cambios en cinco estadios distintos de maduración. La duración de cada estadio es variable y, si bien todo parece ser guiado por un patrón genético, es indudable que los factores nutricionales, emocionales y de salud física y mental inciden básicamente en la culminación de cada uno.
En la niña, el primer signo de inicio puberal es el aumento de la velocidad de crecimiento, luego aparece el botón mamario (a partir del cual se desarrollará toda la glándula mamaria) y ocurre generalmente dos a tres años antes de que se produzca la primera menstruación. Este signo, carácter sexual secundario, es casi siempre de comienzo unilateral, para luego de varios meses hacerse bilateral.
Por lo general, después del inicio del crecimiento mamario, comienza el desarrollo del vello pubiano que también se irá modificando a medida que pase el tiempo.
Como consecuencia de los cambios nutricionales, socio-culturales, ecológicos, etc., la edad de la menarca en nuestro país y en otros con características semejantes, fue descendiendo a través de las décadas, llegando en este momento a una edad promedio de 12.5 años, con una variación normal entre los nueve y los catorce años.
Después de la primera menstruación, la niña continuará creciendo durante aproximadamente tres años más, pero a un ritmo mucho menor, pudiendo alcanzar 5 a 8 centímetros más de altura.