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La integración, una buena práctica

Cada vez en más países del mundo (incluido en el nuestro) se va imponiendo la idea de integrar a las personas discapacitadas (niños, adolescentes y jóvenes) a la educación común.
La incorporación los ayuda a entrar en un mundo donde objetivamente deberán competir, es decir, mostrar sus posibilidades. Pero además, a través de esta convivencia, sus compañeros comenzarán a elaborar sus propios miedos y a adquirir formas de comportamiento no discriminatorio.
El trabajo de integración debe ser una tarea pautada, técnicamente acompañada y asistida por especialistas. Hay que señalar que no todas las personas discapacitadas pueden integrarse, por esta razón el sistema educativo sigue conservando las escuelas de educación especial.

Mascotas para niños y su peligro

Mascotas para niños: para prevenir accidentes, es conveniente enseñar a los chicos a tratar a los perros con respeto y precaución, pero sin llegar a atemorizarlos. Las normas básicas, que cualquiera de esta edad ya puede comprender y respetar, son: nunca deben intentar acariciar a un perro desconocido, sea o no vagabundo; si el perro está con su dueño deben pedirle permiso para acariciarlo: cuando se acerquen a un perro, deben hacerlo despacio y de frente, para no asustarlo, dejando que el animal les olfatee el dorso de la mano; jamás deben tocarle la nariz, tirarle de las orejas o del rabo, pegarle o gritarle; y nunca hay que molestar a un perro cuando está durmiendo o comiendo. Por último, no permitamos que un niño pequeño permanezca a solas con un peno, aunque conozcamos bien al animal.

Consejos para padres e hijos

Por ejemplo, por la tarde, cuando el padre llega a casa, su hijo que no le ha visto en todo el día, quiere jugar con él. Está en su pleno derecho. Pero el padre necesita un rato de descanso, un puente entre la vida laboral y la vida familiar. También él está en su buen derecho. Ahora el padre podría gruñir: Déjame en paz o pedir a la madre que le quite al niño de encima. Pero esto no sería lo mejor ni para el niño ni para el padre ni para el clima familiar. De común acuerdo, ambos pueden llegar a una solución: el padre explica al pequeño que está cansado y necesita media hora de descanso. Incluso le puede enseñar en el reloj hasta dónde tiene que llegar la manecilla grande para que pase media hora. ¿Qué quiere hacer el niño mientras espera? Si todavía es pequeño, el padre le puede hacer varias propuestas: ¿Cenar entre tanto y ponerse ya el pijama? ¿Leer el periódico (un libro de láminas) igual que papá? Los niños, que tanto aman la regularidad y las repeticiones, en la mayoría de los casos cumplirán este trato tan bien como el mismo padre. (Esto no quita de que siempre hay que contar con que tengan un mal día y no quieran hacer caso).

Como educar

Como educar

Lo que uno no soporta, al otro le puede parecer perfectamente tolerable. Lo que para uno es esencial, al otro le puede parecer secundario. Estas consideraciones nos pueden aliviar enormemente en nuestra tarea de educar.