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Educación sexual, clara y temprana

De los 210 casos de abusos sexuales que se atendieron en los últimos dos años y medio en el hospital infantil Sant Joan de Déu, el 80 por ciento eran niñas, cuya edad media era apenas de seis años. Este claro ejemplo quiere decir que es muy importante iniciar la educación sexual pronto (aunque sin anticiparnos a sus preguntas), para que los niños vayan conociendo su cuerpo y comprendan, poco a poco, las funciones sexuales: el amor entre mamá y papá, cómo se hacen los bebés y que el día de mañana ellos también serán un hombre o una mujer.

Conviene que primero conozcan el lado agradable de la sexualidad antes de prevenirlos contra su lado sórdido. En cualquier caso, deben saber desde pequeños el nombre de sus genitales y tener una idea de las manifestaciones sexuales, ya que sin ello, en el caso de un abuso o intento de abuso no comprenderían lo que está pasando ni dispondrían de palabras para describirlo.

En el capítulo de la educación sexual entran también los clichés de lo femenino y lo masculino. No en vano los agresores son casi siempre hombres y las víctimas, ma-yoritariamente niñas. Según la educación tradicional, se sigue enseñando a las pequeñas a ser buenas, amables y cariñosas. De los niños, en cambio, se espera que sean valientes y activos, lo que puede tener repercusiones negativas por partida doble: por un lado, se fomenta la idea de que es correcto que un hombre sea duro e insensible (o sea, un potencial agresor) y por otro, impide que un niño sexualmente agredido pida ayuda por considerarlo una actitud blanda. Aceptemos pues en nuestros hijos varones sentimientos como miedo, dolor y debilidad, y permitamos a nuestras hijas ser activas, rebeldes y exigentes.

Manual de adaptación

• Un lenguaje algo “desenvuelto” no se corresponde necesariamente con un comportamiento que salga de lo conveniente. Prediquemos el buen gusto, pero no fomentemos la beatería.
• Algún enamoramiento que otro no es algo para poner el grito en el cielo.
• Recordemos la necesidad de una buena educación sexual, adecuada a cada edad. Y más ahora que la pubertad está a las puertas.
• Por mucho que el sexo esté por todas partes, lo realmente decisivo es el ejemplo y las actitudes que nuestros hijos capten en casa.
• Nuestros hijos se confiarán a nosotros si somos dialogantes y abiertos, pero esto no implica darles a entender que “todo vale”. Una correcta educación sexual implica transmitirles también nuestros valores y normas respecto del amor y
el sexo, que les servirán de referencia para formar sus propios criterios.
• Si le notamos una marcada obsesión por el sexo -o sus maestras nos advierten de ello-, debemos pensar que el niño está pasando por algún conflicto especia] relacionado con el tema o se encuentra angustiado. Puede ser el momento de ver a un psicólogo.

Los tiempos cambian

La supuesta precocidad que llama la atención de algunos padres actuales es, simplemente, de otro tipo. Lo que ocurre es que los niños, al igual que nosotros, no son ajenos a la mayor libertad de costumbres y de expresión, a la presencia explícita del. sexo en los medios de comunicación, a la comente de desinhibición en el lenguaje y a una considerable ruptura de tabúes.

Por otro lado, una gran parte de los padres de hoy han crecido en una época en que los chicos y las chicas todavía eran educados por separado. Entonces había “colegios masculinos” y “escuelas femeninas”, “colegios de chicos” y “colegios de chicas”. Todavía hoy hay establecimientos educacionales de uno y de otro sexo. Sin embargo, la tendencia actual es que ambos sexos se conozcan y convivan desde muy pronto, generando un “roce” muy positivo, pero que plantea a los padres situaciones a veces desconcertantes.
Hay otros factores también nuevos. Casi todos nosotros crecimos dentro de una familia estable y tuvimos unos padres unidos de por vida por un matrimonio como institución inamovible. Muchos niños actuales, en cambio, han vivido la separación de sus padres y en bastantes ocasiones han presenciado cómo papá, mamá o ambos han pasado por diversas relaciones y cambios de pareja.

Todas estas circunstancias unidas han hecho que las relaciones íntimas entre ambos sexos dejen de pertenecer a eso “de lo que no se habla”. Cierto que si recordamos nuestra infancia con honradez y sin deformaciones, debemos admitir que nunca fuimos “unos santos”, pero manteníamos todo aquello de las “novias” y los “novios” en riguroso secreto, mientras que actualmente los niños se esconden menos y ya no tienen aquel temor reverencial a manifestar sus vivencias e inquietudes en el terreno sexual.
Para completar el panorama las chicas, ayer candidas e inocentes (al menos en apariencia), han cambiado. Los varones ya no tienen el monopolio del atrevimiento y la picardía. Y esto descoloca a los nuevos padres.
Todos ellos son cambios positivos en buena medida, pero nos toman por sorpresa.

Primeros amores de los niños

Analía se queda petrificada cuando oye a su hija, de once años, decir lo “bueno” que está Emanuel, su compañero del colé, y cómo le encantaría ser su “novia”.
Lo mismo les ocurre a los padres de Ignacio, de diez años, cuando el niño se jacta de que todas las chicas “están con él” y contabiliza los “besuqueos” que se ha dado con cada una.
No obstante, no hay que poner el grito en el cielo, pues los enamoramientos, la curiosidad sexual -y también los juegos sexuales- de los niños no son cosa de ahora, sino de siempre. La sexualidad acompaña al ser humano toda su vida y se manifiesta ya desde la primera infancia.

Información adecuada para las chicas

Habitualmente, las chicas conversan mucho sobre este tema, lo que conlleva a múltiples comparaciones entre ellas y a la libre interpretación de la normalidad y anormalidad.
Muchas veces, la ansiedad de la adolescente o de su familia es muy intensa y es necesario que el médico realice una simple evaluación para determinar el grado de desarrollo puberal por el que está atravesando esa joven.
Así podrá informar aproximadamente cuánto tiempo transcurrirá hasta que aparezca la primera menstruación. Además, ésta debe ser una muy buena oportunidad para descartar signos físicos que puedan indicar desórdenes importantes que impidan un desarrollo adecuado. Algunas situaciones para tener en cuenta serían:

■ Aumento excesivo del vello o ausencia total del mismo.
■Falta de desarrollo mamario una vez iniciada la pubertad.
■ Himen imperforado, que imposibilita la salida del sangrado menstrual, quedando éste retenido en el interior del abdomen.

El examen debe ser efectuado por especialistas en ginecología infante -juvenil, en un ambiente adecuado de respeto, confianza y confidencialidad.
En las adolescentes que no se han iniciado sexualmente se evita realizar el tacto vaginal, para ello se utiliza la eco-grafía que es un recurso muy valioso, donde se pueden observar las características del útero y los ovarios, sus tamaños y volúmenes.
Si en dicha evaluación se verifica la normalidad de todos los parámetros, el profesional tranquilizará a la paciente y a su familia, reafirmándoles dicha normalidad. Luego, mediante unos sencillos gráficos, explicará en qué etapa del desarrollo puberal se encuentra la adolescente y cómo continuará su crecimiento.

Los mitos menstruación

Muchos mitos y miedos se van transmitiendo a través de las distintas generaciones. Entre ellos, los más comunes a los que algunas familias hacen referencia son: Temor a bañarse y/o lavarse el cabello, consumir limón, no poder realizar actividad física, etc., porque podría cortar la menstruación. Uso de tampones. Existe el prejuicio, sobre todo de ¡as mamas, por pensar que pueden ocasionar alteraciones. Múltiples investigaciones científicas confirman que, cuando se los utiliza correctamente en la adolescencia, no provocan cambios en la flora vaginal, ni alteran la estructura del himen. Si no existe un rechazo importante, es conveniente que el médico explique y enseñe a la niña a usarlos, ya que brindan mucha comodidad y posibilitan el uso de trajes de baño, concurrir a la piaya o a la pileta, etc.

“Me indispuse” ,”me enfermé” A través de estas frases se puede interpretar que, en algunos casos, la menstruación aún es considerada como algo que ocurre siempre, pero que no es normal, que es molesto, doloroso, sucio, etc. De esta manera se facilita la aparición de múltiples síntomas. No puede quedar embarazada. Otro falso concepto, es que una adolescente que recién comienza con sus ciclos menstruales, no puede quedar embarazada. Sin embargo, la elevada incidencia de embarazo a edades tempranas demuestra lo contrario. En los primeros años que siguen a la menarca, los ciclos pueden ser muy irregulares, y ello no es sinónimo de infertilidad en las adolescentes, sino que forma parte del desarrollo y maduración del eje hormonal.
Aproximadamente después de tres años de producida la menarca, en el 75-80 por ciento de las adolescentes los ciclos ya son regulares.

Hipermenorrea

Hipermenorrea: puede ser la expresión de una enfermedad o una característica constitucional de la mujer. La menstruación abundante en exceso puede ser una característica de determinada mujer o, como ocurre con frecuencia, la expresión de una enfermedad que afecta al útero o a la coagulación de la sangre. También se observan menstruaciones muy abundantes en pacientes hipertensas (aunque éste no sea un síntoma habitual de la hipertensión).

Sensibilidad dolorosa en las menstruaciones

Según la paciente y la técnica empleada, algunas mujeres manifiestan aumento de la sensibilidad dolorosa en las menstruaciones, las ovulaciones c inclusive las relaciones sexuales. No existe ninguna otra alteración del período menstrual atri-buible a la ligadura tubaria. En caso de querer “arreglar” una trompa ligada, y según la técnica empleada, en el mejor de los casos sólo se logra el éxito en un 35 por ciento. El resto deberá recurrir a la fertilización asistida. En nuestro país existe controversia acerca de la legalidad de este procedimiento. En Brasil y Chile es una práctica habitual, muy difundida, así como en los Estados Unidos, Australia y la mayoría de los países europeos y asiáticos.

Muchos países con alta tasa de natalidad y mortalidad maternoinfantil han recurrido a la ligadura tubaria como una solución de emergencia para proteger las vidas de las mujeres. En esta region no ha encontrado hasta el momento aceptación generalizada, seguramente por la controversia legal existente. Una ley muy antigua penaliza el procedimiento, si bien existen numerosos fallos judiciales -cada día más frecuentes- que la autorizan Se trata de un método drástico que jamás debería ser aplicado a una mujer joven con posibilidad futura de tener más hijos.

Ligadura tubaria

La ligadura tubaria es un método de esterilización femenina. Se trata, simplemente, de interrumpir el acceso de los óvulos desde los ovarios hasta su encuentro con los espermatozoides. Como método anticonceptivo es de alta eficacia (prácticamente el 100 por ciento), pero -por ser definitivo- si se desea un nuevo embarazo, se requiere una operación o la realización de una fertilización in vitro. Puede efectuarse en el mismo acto de una cesárea o bien mediante la laparoscopia o la cirugía vaginal o abdominal convencional.

Hay distintas técnicas: se colocan “clips” plásticos o metálicos: se anudan con hilo o se elecirocoagulan y seccionan. Pero bajo ningún concepto y en ninguna circunstancia, una mujer debe aceptar que se le programe una cesárea con el solo objeto de aprovechar la intervención para ligar las trompas. Puede hacerse el parto vaginal y luego realizar la ligadura por laparoscopia o cirugía convencional. La cesárea es una operación mayor, totalmente injustificada para este fin. Las oirás son cirugías menores, de muy bajo riesgo.

Quedar embarazada

Hace pocos días me hicieron una de las preguntas más difíciles de contestar en mi experiencia profesional: cuál es el momento ideal para quedar embarazada. Mientras pensaba en el tema repregunté: ¿Qué es el embarazo? ¿Cómo se produce? ¿De qué depende? Ir a las fuentes siempre me dio resultado. El embarazo es el estado por el cual pasa un organismo de sexo femenino y cuyo fin es la reproducción del individuo. En el género humano la reproducción es sexual, eso significa que se necesitan dos organismos para concebir. Cada uno de los cuales aporta una dotación de información para conservar los rasgos característicos de la especie.