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El lactante para el niño

Lactante: se le coloca una mano debajo de la espalda, y la otra en la parte media del esternón. Con los dedos índice y medio de esta mano se comprime dos o tres centímetros hacia la columna y se relaja después la presión. Estos movimientos se realizarán rítmicamente con una frecuencia de 100 ó 120 veces por minuto.

Masajes en el corazon del niño

Tras un accidente, o en el curso de una grave enfermedad, el corazon de un niño puede pararse. Cuando esto sucede, las personas que lo acompañan deben iniciar un masaje cardíaco con la máxima celeridad: la vida del pequeño está enjuego, y una demora, por breve que sea, puede resultar fatal. Para dar este masaje es necesario presionar varias veces seguidas sobre el corazón del paciente. La forma de hacerlo depende de la edad del niño.

Tratar la fiebre y la enfermedad que la produce

Tratar la fiebre: esta es la frase a la que los médicos recurren cuando los padres de sus pequeños pacientes se empeñan en bajar la fiebre a toda costa. Parece que a menudo los adultos nos olvidamos de que ésta no es más que el síntoma de que, quien la presenta, está siendo víctima de una enfermedad, y que no va a desaparecer mientras no se combata adecuadamente la causa. 0 tal vez, en el fondo, aún seguimos temiendo que, si la
temperatura sube, pueda producir lesiones cerebrales o meningitis, creencias que son completamente falsas. Por lo tanto, en ningún caso está justificado abusar de los fármacos para eliminar la fiebre.

Convulsiones en niños de seis meses a cinco años

Convulsiones en niños: también existe otro tipo de convulsiones, llamadas graves o complicadas. Son aquellas que aparecen antes de los seis meses o después de los cinco años, con temperaturas inferiores a los 38°, que se prolongan durante más de diez minutos o se repiten en el transcurso del mismo episodio febril. Cuando un chico ha sufrido una convulsión, los médicos recomiendan que se tomen medidas para evitar que suba su temperatura. Todos los remedios son válidos: abrir las ventanas de la habitación donde está el enfermo, ponerle compresas de agua tibia, sumergirlo en un baño templado e, incluso, recurrir a un fármaco antitérmico.

Algunos bebés tienen temblores

En los primeros días de vida, algunos bebes mueven la barbilla rítmicamente varias veces al día, otros tienen temblores similares en las piernas. A los padres, estos movimientos involuntarios de su pequeño pueden inquietarlos pero, si no se presentan junto a otros.signos extraños y el bebé muestra sensibilidad al tocarlo y moverlo, no tienen importancia. Estos movimientos repetitivos son normales. Se deben a una inmadurez del sistema nervioso, que sigue desarrollándose tras el nacimiento. Desaparecerán, como otros reflejos innatos, en muy poco tiempo. Para detener los temblores de las piernas, podemos sujetarle las extremidades y flexionarlas suave y rítmicamente. Estos temblores del recién nacido rara vez aparecen en chicos más granclecitos.

El bebe y la madre

Estar piel con piel con la madre tras el parto puede ayudar en la recuperación de bebés enfermos: no lloran y se reponen mejor que si los separan.
PIEL CON PIEL.
Las constantes vitales del bebé se mantienen mejor sobre el tórax de la madre que en la mejor cuna térmica o incubadora. El cuerpo materno está diseñado para que en ese momento en que le colocan el bebé, la temperatura de su piel se adapte a las necesidades de su hijo. De este modo, si está algo frío, sube la temperatura de la zona del tórax de la mujer, y si el bebé tiene fiebre, baja. El contacto piel con piel tras el nacimiento evita que el bebé llore y también mantiene alejados los riesgos consecuentes de la separación. Un bebé separado de su madre llora y, por lo tanto, pierde temperatura y glucosa. Su latido cardíaco es menos estable y su ritmo respiratorio, también, incluso al dejar de llorar. Esto puede ser decisivo en la recuperación de los bebés enfermos. Precisamente, la hipoglucemia -bajada de azúcar en el cerebro- es una de las complicaciones que más temen los pediatras, y ésta aumenta cuando separan al bebé de su madre. El cortisol, la adrenalina y el resto de hormonas del estrés que se liberan en grandes cantidades en un bebé asustado también resultan tóxicas para su cerebro. Cuando el bebé no obtiene respuesta a su llanto, lo aumenta, pero llega un momento en que siente pánico. Al final, deja de llorar por impotencia, para sobrevivir y para conservar algo de temperatura y azúcar en la sangre. Se adormita, se rinde, no lucha, y frente a los demás “parece portarse bien”.  Los expertos empiezan a sugerir que esta experiencia parece condicionar la respuesta en la vida adulta al estrés y a situaciones de pánico. Pero… ¿hay riesgo de infecciones si se coloca al bebé sobre la madre inmediatamente después del parto? No, en absoluto. La madre lleva en su piel los gérmenes de su entorno doméstico y, en su leche, las defensas específicas diseñadas para ellos. Sin embargo, los gérmenes del hospital suelen ser agresivos e incluso resistentes a los antibióticos. Cuando el bebé se encuentra estresado por la separación, bajan sus defensas, y tiene más probabilidades de morir de una infección. Así pues, el contacto con la madre es la mejor vacuna para un bebé.

Bebes llorando

ALGUNOS CONSEJOS PARA CALMARLE.
• Debes consolarlo. No tengas miedo a cogerlo en tus brazos; recuerda que es un ser indefenso que necesita de tu seguridad y tu protección. Sostenlo con calma, sin mecerlo ni distraerlo, y no apartes tu atenta y comprensiva mirada de sus ojos.
• Manten la calma. Respira hondo y trata de relajarte. Si te pones nerviosa, llorará más. Sé consciente del amor que sientes por tu bebé. Eso te ayudará.
• Si no puedes calmarlo, limítate a acompañarlo. Puedes cantarle, hablarle bajito… Puedes decirle: “te quiero”, “te estoy escuchando”, “puedes llorar tranquilamente en mis brazos”… Hazle saber con palabras, aunque no te comprenda, que entiendes como se siente y quieres ayudarle. Debe saber que te importa y que estás a su lado.
• Observa tus propias emociones. Su llanto puede hacer vibrar tu propio llanto reprimido. Si necesitas llorar, hazlo. Dile que estás triste también.
• Toca sus brazos o su frente con ternura para que sienta aún más tu presencia física, pero no trates de reprimir su llanto.
• Continúa sosteniendo a tu bebé con cariño hasta que deje de llorar de forma natural (un bebé puede llorar mucho tiempo seguido y , en ocasiones, con una intensidad sobrecoge-dora, pero ten en cuenta que, si no se le ha permitido llorar libremente con anterioridad, necesitará dos o tres sesiones de “llanto controlado”).

Bebes que lloran mucho

CÓMO ACTUAR.
La forma en que sus cuidadores actúan frente a su llanto es decisiva. Cuando un bebé llora, nos está pidiendo que lo escuchemos, que lo socorramos. Si dejamos que llore y no hacemos nada, le estamos transmitiendo el mensaje de que su llanto no será atendido, que no nos importa, por lo que, antes o después, el niño se cansará de llorar y se callará. Cada vez llorará con menos frecuencia porque aprenderá que no tiene sentido hacerlo ya que no va a ser escuchado. Por eso, aunque no entendamos la causa de su llanto, debemos acompañarlo y consolarlo y nuestra presencia es muy importante para el bebé. Algunos especialistas recomiendan una respuesta rápida al llanto del bebé, pero sin que eso signifique convertirlo en el centro constante de atención.

Porque llora mi bebe

FUNCIONES DEL LLANTO.
Otra función interesante y muy positiva del llanto de los bebés es que les sirve de “válvula de escape”, ya que es la única forma que tienen para liberar cansancio o estrés acumulado. Por eso, es frecuente que los pequeños lloren al caer la tarde o cuando llega la hora de dormir porque necesitan liberarse de las tensiones acumuladas durante el día: demasiadas visitas, demasiados estímulos, un exceso de ruido…
En este sentido, a veces el llanto es la respuesta a un suceso ya pasado: tal vez el bebé no lloró en el momento de caerse y horas más tarde, cuando las circunstancias son otras, estalla en sollozos. Al llorar, el niño se está librando de aquello que le resultó traumático, ya que se ha demostrado que las lágrimas liberan hormonas responsables del dolor y el estrés. Por otra parte, durante los primeros meses de vida, el bebé continúa íntimamente ligado a su madre o la persona de referencia, de quien depende en todos los sentidos. El niño se convierte en una prolongación de la madre y, muchas veces, comparte sus estados emocionales. Muchas madres han comprobado que basta con que ellas se alteren por cualquier cosa o se pongan nerviosas para que el pequeño rompa a llorar sin motivo aparente.

Mi bebe llora mucho

¿Por qué lloran los bebés?
El llanto de un bebé sin razón provoca en los adultos preocupación, ansiedad, enojo, cansancio… Entender sus causas nos ayudará a sobrevellarlo y a calmar a nuestro pequeño.
Con más o menos frecuencia, todos los bebés lloran. Posiblemente no tienen frío, ni hambre, ni sed, les hemos cambiado el pañal y no están enfermos. Por supuesto, debemos descartar cualquier enfermedad y si tenemos alguna duda, consultar al pediatra, pero normalmente los bebés lloran porque es la única manera que tienen para expresarse y para pedir ayuda. No pueden decirnos “me siento solo”, “me molesta la luz” o “me duele la tripa”, así que tratan de hacérnoslo entender llorando. No lloran para manipularnos o porque quieren estar siempre en brazos sino porque necesitan nuestra ayuda. Y es el adulto quien debe aprender, poco a poco, a adivinar qué es eso que el niño trata de decirle y cómo ayudarle. Si le reñimos por llorar o siempre le distraemos para que no lo haga, estamos dificultando el desarrollo normal de su capacidad para expresar sentimientos.
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