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Test de Apgar en el recien nacido

El recién nacido es sometido a un examen que comprende cinco aspectos, lo cual dará una puntuación en la escala llamada Apgar. Esta puntuación indicará su condición general.
Los exámenes comprenden: 1) Frecuencia cardíaca; 2) Respiración, 3) Movimientos; 4) Color de piel, y 5) Reacciones reflejas. La mayoría de los bebés alcanzan una puntuación que oscila entre 7 y 10 en el minuto cero. A los pocos minutos (cinco aproximadamente), el examen se repite para confirmar los resultados, e incluso si el bebé ha tenido una puntuación baja la primera vez, a la segunda se habrá recuperado. (Fuente: Nuevo libro del Embarazo y Nacimiento, Dra. Miriam Stoppard, Grupo Editorial Norma).

No hay ningún peligro

Era la época en que las enfermedades contagiosas daban vuelta y el tema de conversación de las madres era si su hijo había tenido o no paperas, varicela, rubéola… Una tarde estábamos con mi hijo Nicolás, de 3 años, en la vereda; se acercó un perro enfermo y cuando Nico lo estaba por tocar le dije: “No, no lo toques que tiene sarna”. Entonces él me contestó: “Pero mami, me parece que ésa yo ya la pasé”.

Pesos y medidas del bebé

• La cabeza del recién nacido es pro-porcialmente muy grande en relación con el cuerpo: mide 35 centímetros de diámetro. Puede llegar a tener cefalo-hematomas como producto de un parto prolongado. Estos no requieren ningún tratamiento ni dejan secuelas. La fon-tanella (“mollera” en términos populares) debe tener un tamaño y tensión adecuados. Puede haber cabalgamiento (uno encima del otro) de los huesos del cráneo, debido a la adaptación sufrida en el canal del parto. Son pequeños sobrerrelieves que desaparecerán en poco tiempo.

• Los ojos por lo general son de color grisáceo. Pueden tener manchitas rojas y, aunque Andrea no lo crea, su bebé la ve. Le aconsejamos ponerlo a 36 centímetros como mínimo para que la vea con mayor nitidez. El recién nacido también oye (por eso ante a un sonido pestañea o mueve la cabeza)

• La auscultación cardíaca permite detectar alteraciones congénitas y corroborar si se lleva a cabo normalmente el proceso de adaptación extrauterina del aparato cardiorrespiratorio. Los recién nacidos tienen una frecuencia cardíaca de 100 a 140 latidos por minuto, que pueden aumentar durante el llanto.

• Luego se examinan la panza y el cordón umbilical; finalmente se controlan los genitales. A Lucio se le palpan los testículos para determinar la correcta ubicación en la bolsa. El pene presenta una fimosis fisiológica hasta el año. No es correcto retraer el prepucio ya que podrían producirse adherencias patológicas (la fuerza del chorro miccional nos garantiza la normalidad). Si hubiera sido una nena controlaríamos que los labios mayores cubran los labios menores y el clítoris. El examen físico concluye con la verificación de la estabilidad de las caderas para descartar una luxación congénita.

• Posteriormente se realiza un minucioso examen neurológico para valorar la respuesta del bebé a los distintos reflejos: el de Moro (abrir y cerrar extremidades), el de succión, etc. Se controla además la fuerza de las piernas y los brazos.

• Cumplido el examen se lo pesa y se mide su perímetro cefálico. Se colocan de rutina gotas antiinfecciosas en los ojos y suele administrársele una inyección de vitamina K (antihemorrágica).

Primer examen clínico de su bebé

Andrea recibe a su hijo, lo toca, lo acaricia y mientras lo mira se pregunta a quién se parece. Sin perder un instante lo besa tan intensamente que vuelven a confundirse como si ambos fueran una sola persona. Mientras tanto el pediatra le efectúa el primer examen clínico que le permite determinar el estado de salud del bebé. Esto lo realiza al minuto de vida, mediante el “Score de Alpgar” que valora la frecuencia cardíaca, el esfuerzo respiratorio, el tono muscular y el color de la piel. El primer control se hace mientras Lucio recibe palabras de cariño de mamá y papá.

¿Todo en orden?
Ha llegado el momento de efectuar un examen más detenido y minucioso para lo que hay que llevarlo al “sector de recepción del recién nacido”. Este es un ambiente contiguo a la sala de partos que cuenta con todos los elementos necesarios para examinar y asistir al neonato.
Allí se lo seca, especialmente los pliegues cutáneos, y se completa la aspiración de las secreciones con una sonda del tamaño adecuado a la contextura física de Lucio. Es costumbre de muchos neonatólogos realizar una primera aspiración mientras se produce el nacimiento, aun antes de cortar el cordón umbilical. Dicha operación es indispensable cuando el líquido amnió-tico tiene meconio (material eliminado por el intestino fetal), pues esta sustancia extraña podría producir dificultades respiratorias al llegar a los pulmones.

También se corrobora la “edad ges-tacional” (tiempo de nacimiento) para ver si coincide con la determinada por la última fecha de la menstruación. Es necesario saber si ha nacido “de término”, pretérmino o post término. Dada las características de la textura de la piel de Lucio, la forma de la oreja el tamaño de las glándulas mamarias, la formación del pezón y los pliegues plántales, podemos afirmar que ha nacido “de término”.
Además de estas características, los bebés que nacen en fecha tienen piel rosada, pies y manos ligeramente azulados, temperatura que irá variando de los 36 a los 36.9 grados. Y acostados sobre una colchoneta se presentan ligeramente encogidos, con las extremidades flexionadas y los puños apretados o las manos muy abiertas con los dedos algo rígidos.

Las situaciones de riesgo más frecuentes

Las caídas desde los cambiadores son muy peligrosas. No nos descuidemos ni un segundo; podría hacer un movimiento inesperado y caerse.
Al igual que el cambiador, la sillita también debe tener una estructura estable y ofrecernos total garantía. Si es plegable, comprobemos que el sistema de bloqueo que impide que se cierre de improviso sigue siendo eficaz. Cada vez que el chico se siente a la mesa, no olvidemos ajusfarle el cinturón de seguridad y la correa entre las piernas para que no se deslice por debajo.

A medida que se va haciendo más grande, hay que colocar el somier y los laterales de la cuna en posiciones más bajas.
Existen dos reglas fundamentales para evitar accidentes en el hogar: estar pendientes de nuestro hijo sin descuidarnos ni un instante y educar con el ejemplo. Si atravesamos una calle corriendo sin apenas reparar en el semáforo, no nos extrañemos después de que no distinga entre cruzar rapidito la calle, cuando el muñequito está en verde, y corretear alegremente.
A veces automatizamos tanto nuestra conducta que no somos conscientes de que vamos con un chico al lado. Pensemos en su seguridad futura. Nada de decirle: “Siempre hay que esperar que esté en verde, pero como vienes conmigo y tenemos mucho apuro…”. Nuestro hijo debe ver que por sistema usamos los pasos de peatones, esperamos la luz verde y esperamos después unos segundos para cerciorarnos de que los autos se detienen. La mejor forma de enseñarles educación vial desde chiquititos no es decirles lo que debemos hacer, sino hacerlo. Así asumirán las normas de tránsito en forma natural, con respuestas espontáneas.

Si el chico va por la calle de nuestra mano, llevémoslo siempre por el lado interno de la vereda. En una ruta, circulemos por la izquierda.
En la plaza tampoco podemos bajar la guardia. Hay que elegir una limpia, con estructuras de juego seguras y adecuadas a su edad, aunque nos quede un poco más lejos de casa. Vigilemos que la arena o el césped no alojen cristales, jeringas o cualquier objeto punzante. Apartémoslo de arbustos con pinchos, ya que en caso de caída puede dañarse.
¿Y si después de todas estas recomendaciones se da un coscorrón o un porrazo? Cuando venga llorando a nosotros, siempre hay que escucharlo y consolarlo. No conviene decir: “Eso no es nada”; no sólo no conseguiremos que cesen sus lamentos, también se sentirá incomprendi-do por papá o mamá, las personas que más quiere. Lo mejor es tomarlo en nuestro regazo, preguntarle dónde le duele y, algo imprescindible, asegurarle que se le va a pasar enseguida. Nada como el Sana, sana, colita de rana… Este tipo de rimas y nuestra comprensión y afecto son la mejor terapia.

Se lesiono al golpearse la cabeza

Este tipo de accidentes es relativamente frecuente y, sin embargo, rara vez el bebé resulta lesionado. Aun así, siempre que ocurra, hay que telefonear al pediatra, quien valorará la necesidad de reconocer al niño. Si la caída es desde una altura inferior a un metro, si el bebé no pierde la conciencia, no vomita, su comportamiento posterior es el habitual (está contento, ríe y juega, come y se mueve como siempre) y si no hay ningún bulto en su cabeza y la fontanela no está hinchada, entonces no existen signos de lesión y, por lo tanto, no hay razón para llevarlo al médico. Si, a pesar de todo, sigues inquieta, habla de nuevo con el pediatra, sin temor a resultar insistente: él es la persona indicada para tranquilizarte.

Cómo se lleva a cabo la estimulación

Un bebé con problemas en la respuesta de sus reflejos no tiene por qué padecer secuelas el resto de su vida. Pero es preciso que el tratamiento llegue a tiempo.
Es el caso de Santiago. Para que naciera, hubo que practicarle a su mamá una cesárea urgente. Su respuesta a los estímulos era muy escasa y sus reflejos, débiles e incompletos. Pero Santiago había nacido con buena estrella. Tras recibir reanimación inmediata, se inició con él un programa de psicoestimulación precoz.
En poco tiempo su desarrollo fue no sólo equiparable al de cualquier niño nacido sin problemas, sino incluso superior a lo habitual: a los tres meses sostenía la cabeza e intentaba tomar objetos, a los seis meses se mantuvo sentado y a los once y medio ya era capaz de caminar sin ninguna ayuda.
En palabras del doctor Barrio, “un bebé supraestimulado puede aumentar sus capacidades psíquicas y motrices. Hasta los cuatro años y medio, que es cuando termina la etapa del desarrollo neuronal, los niños están a tiempo de asistir a un programa de estimulación precoz”. Hoy en día es posible llevar a cabo una estimulación neuronal que reactive la respuesta de los reflejos en el bebé. Lo fundamental es que el tratamiento se realice cuanto antes.

Síntomas de alarma

La desaparición de los reflejos arcaicos es un índice de maduración cerebral. Por eso, sólo deben perdurar en el bebé durante un plazo de tiempo determinado.
Hay dos elementos a tener en cuenta que pueden considerarse síntomas de alarma:
1. La ausencia total de estos reflejos o su existencia en forma parcial o deficitaria.
2. La persistencia de los reflejos arcaicos más allá de las fechas indicadas.
Según Susana Roldan, neuróloga infantil, “casi todos desaparecen hacia el tercer mes, aunque algunos persisten hasta el quinto o sexto. De todas formas, siempre hay que otorgar un cierto margen a los niños, porque cada uno es distinto”.

Infraestructura familiar adecuada para la mamá y bebé

Condición fundamental para que la mamá y el bebé reciban el alta antes de lo habitual sería que ella estuviera de acuerdo. Pero la experiencia demuestra que sólo unas pocas están dispuestas. La gran mayoría no quiere irse a casa tan pronto. Aun en altas normales, a los tres días del parto, algunas piden quedarse más tiempo en el hospital. Hay mujeres que se sienten más protegidas bajo la supervisión del personal médico y sanitario. Pero, además, para poder irse antes, hace falta disponer de la infraestructura familiar necesaria, esto es, un marido, una madre, una hermana o una amiga, o una empleada doméstica, que estén dispuestos a ayudar a la mamá en los primeros días. Un soporte con el que muchas no cuentan.

En el medio quedan los médicos, presionados por los auditores de las obras sociales y las empresas de medicina prepaga, o los jefes de servicio en los hospitales públicos. Quienes deben enfrentar al paciente no siempre están convencidos de las virtudes del alta precoz. En otros países, hay ayudas estatales para facilitar la vuelta a casa. En Alemania una partera realiza una visita domiciliaria diaria a la mamá y al bebé durante los diez primeros días después del parto. Las mujeres holandesas disponen de un servicio gratuito de asistentas que acuden al domicilio ocho horas por día para encargarse de las tareas domésticas. La situación es muy diferente entre nosotros, donde lo normal es que no se realice ninguna visita en el puerperio.

Vacuna de Hepatitis B

Vacuna de Hepatitis B.
La hepatitis B es una enfermedad muy extendida en todo el mundo. En nuestro país, por suerte, y desde no hace muchos años, contamos con una vacuna que la previene. Se puede aplicar desde el nacimiento, pero cualquier momento es oportuno. Sin embargo, cuanto más temprano se concrete la vacunación, mejor será la respuesta inmunológica que se obtenga.