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Bebes de 4 años

Los libros son excelentes en todas las etapas. Al principio le encantarán sólo los dibujos, después querrá asociar nombres y conceptos. Más tarde, deseará historias con guión.
4 AÑOS.
JUEGO EN GRUPO.
Su capacidad de asociarse, su dominio del lenguaje oral, la cantidad de conceptos que ya comprende, su habilidad manual y su fantasía desbordante le van a permitir empezar a organizar juegos simples y espontáneos pero con un cierto grado de complejidad en los que participe él con otras personas, adultos o niños. Pueden durar poco tiempo, acabando a veces de manera absolutamente caótica y con riñas entre los participantes, pero será una actividad que va a necesitar. Le encantan las marionetas, los cuentos con guión y participar como personaje en historias que le permitan sacar sus emociones más escondidas y le puedan llevar a reír, llorar, sentir miedo, alegría, chillar, huir, abrazarse… en definitiva, a correr una aventura. Pero sobre todo, este trabajo en equipo les obliga a actuar de forma coordinada, creando lazos de camaradería y fomentando la complicidad, base del sentimiento de amistad.

Bebes de 36 meses

36 MESES.
SOCIALIZACIÓN.
Se completa la comprensión del concepto de propiedad. A partir de los tres años, un niño sabrá que los objetos que siendo tuyos los prestas a otro, siguen siendo tuyos y los puedes recuperar. Pasarse una pelota de uno a otro entre adulto y niño o entre niños no generará en él sensación de pérdida y podrá disfrutar del juego por completo. También le encantará divertirse con la arena, tanto en la playa como en el parque, compartiendo cubo, pala, rastrillo… y los desmontables de plástico para apilar, construir o simular toda clase de objetos y animales que consoliden su habilidad manual y su pericia. También debemos leerles pequeñas historietas con argumento que contengan dibujos que el niño pueda asimilar, estimulándole a introducir en la historia sus pequeñas aportaciones o facilitando que nos haga preguntas a las que responderemos desvelándole algunos significados sencillos pero dejando las explicaciones o más amplias o científicas para cuando sea mayor y pueda entenderlas. La sencillez mantendrá su interés.

Creatividad educacion infantil

Y tampoco debemos olvidar otra cosa: los niños y no sólo los pequeños no son nada constantes. Prueban infinidad de cosas, empezando una para dejarla casi al instante por otra. No es la misma inconstancia que la de un adulto. Simplemente están ensayando la vida. Necesitan probar qué les gusta más. Hoy prueban con la música, mañana es la bicicleta y un poco más tarde, la actividad favorita consiste en disfrazarse y escenificar pequeñas obras. Esto se observa todavía en los adolescentes. No debemos exigirles que sean constantes en sus actividades («Ahora que te hemos regalado un balón de reglamento…»). Para que se pueda cristalizar una afición o una vocación concreta, tienen que probar muchas cosas distintas.

La creatividad infantil

Afortunadamente, en los jardines de infancia actuales se fomenta la música mucho más que en tiempos anteriores, a veces con el realmente ideal «método Orff», especialmente ideado para preescolares y escolares pequeños.
Si notamos un talento especial en uno de nuestros hijos, podemos regalarle un xilófono o, un poco más tarde, una flauta dulce, aunque nunca forzándoles a ensayar de un modo metódico. Antes de los cinco años, toda actividad artística y creativa, ha de ser ejercida juguetonamente.

Creatividad niños preescolar

La música es otra gran fuente para estimular la creatividad y la sensibilidad de los niños. Desde muy pequeños les gusta escuchar ruidos, y más tarde también tratan de producirlos. Esto puede resultar mareante para los padres, pero de los ruidos sale el ritmo y del ritmo la música. No hace falta que los padres sean grandes músicos para «hacer música» con sus hijos. Las canciones están al alcance de todos. A los pequeños les gusta escuchar cantar a la madre, y pronto la imitarán. También podemos educarles el sentido del ritmo cantando y marcando al mismo tiempo el compás, por ejemplo con una cuchara contra un vaso. Más tarde podemos probar con varios vasos de distinto grosor, para producir sonidos diferentes. Si queremos ir aún más lejos podemos organizar pequeñas audiciones musicales, por ejemplo, con un disco de Prokofiev, «Pedro y el lobo» o con la «Danza de los pollitos en su cascara», de Mussorsgsky. Si las sesiones no son demasiado largas (y si no las convertimos en una aburrida clase de música), los niños disfrutan con ello, a veces, danzando y escenificando la pequeña historia que se cuenta en la composición.

Manualidades creativas para niños

El niño que ha dibujado un cuadro, vendrá a la madre para enseñárselo. No deberíamos limitarnos a un qué bonito!, sino preguntarle qué significa (entre los dos y los cuatro años los dibujos apenas se asemejan a los objetos reales) y dejarnos contar lo que ha querido expresar con ello.
Los psicólogos encuentran mucho significado en los dibujos infantiles, llegando a comprender, a través de ellos, sus problemas, sus relaciones con las distintas personas de la familia y su grado de inteligencia*.
Sin embargo, los padres deberían abstenerse de tratar de encontrar significados profundos en ellos, ya que para un simple aficionado a la psicología es muy fácil equivocarse.

La creatividad de nuestros hijos

Para fomentar activamente la creatividad de nuestros hijos se ofrecen especialmente la plástica y la música. Rosa Sensat* cita la frase de una niña que expresa muy bien lo que sienten más o menos todos los niños: «Me gusta hacer plástica porque recortar y pegar papeles de colores me gusta mucho, cuando hacemos plástica trabajamos con las manos, primero lo pensamos y después lo hacemos». El dibujar y «hacer cosas con las manos» expresan lo que el niño siente, piensa y experimenta en su vida cotidiana.
El papel de los padres consiste fundamentalmente en proporcionarles los materiales adecuados: lápices de colores y pinturas de las más diversas índoles, plastilina, papel charol y grandes pliegos de papel (también para evitar que utilicen las paredes). En algunas técnicas les podemos ayudar (por ejemplo, el «collage» en que se pegan recortes de figuras formando un cuadro), pero sobre todo, debemos abstenernos de imponer nuestros criterios sobre los del niño. No se trata de hacer obras «bonitas» sino de dejarle a él expresar lo que siente. Te recomendamos visitar manualidades infantiles.

Creatividades para niños

Los adultos hemos perdido en gran medida esta libertad de mostrar lo que sentimos y dar expresión a nuestra creatividad. Son pocos los que se atreven a levantarse en una reunión de amigos y bailar porque la melodía del tocadiscos se lo pide o recitar un poema que se les acaba de venir a la cabeza. Con el miedo al «qué dirán» hemos perdido la libertad de dar expresión a nuestra creatividad espontánea.
Muchos asocian la creatividad con la creación de grandes obras, pero, por supuesto, no hace falta llegar a tanto. También es creativo quien hace determinadas cosas a su manera individual, sea dando un toque especial a las comidas, sea cultivando plantas exóticas o tejiendo jer-seys con dibujos inventados por él mismo. Para ver manualidades para niños te recomendamos ver manualidades navideñas.

Creatividad infantil

Cantar y pintar.
La creatividad está de moda; casi todos los padres quieren que sus hijos sean «creativos». En realidad, los niños lo son por naturaleza: crean e inventan sin cesar. Dibujan, fabrican pequeños objetos, bailan al son de la radio, hacen «música» con dos tapaderas… Para implementar la creatividad y que sea un activador para nuestros hijos te recomendamos que visites este artículo.
Una persona creativa es la que ve las cosas de una manera nueva y original, «como un niño». Para que nuestros hijos puedan dar expresión a esta originalidad hace falta que no se les apabulle con normas («esto no es un árbol, un árbol se dibuja así») y que no se les ponga trabas a su espíritu de investigación. Un niño creativo indaga, prueba, se pregunta cosas, desarma objetos para mirar cómo funcionan, mezcla elementos a ver qué sale-Todo ello produce a menudo desorden y suciedad, y es fácil que los padres frenen a los chicos en sus actividades, sin pensar que con ello también ahogan su creatividad. Pero para ser creativo hay que sentirse libre, sin temor a los juicios de los demás. Un niño que dibuja un barco en alta mar, con olas gigantescas o chiquititas. el agua verde, azul o morada, abre con ello su corazón diciendo al mundo entero: «Mirad, esta es mí manera de ver las cosas». Una niña que tamborilea con los puños el ritmo de una canción sobre la mesa, dice con ello: «Esta es mi manera de sentir el ritmo».