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Aprender a mamar

Los bebés nacen con el reflejo de succión, lo que les permite mamar perfectamente. Pero deben aprender a tomar el pezón como corresponde, y allí necesita tu ayuda. Poniendo a tu bebé pegado a tu cuerpo, acaricíale su mejilla con tu pezón: enseguida volverá su boca hacia él y comenzará a succionar. Es importante que vos le enseñes.

Mamadera a los dos años

Este hábito de algunos chicos puede provocar destrucción, por caries, de los dientes incisivos del maxilar superior. Para que cambien se les puede dar una taza de leche sin azúcar, con una pajita al principio y sin ella más tarde. No hay que olvidarse de enjuagarles la boca antes de dormir.

Cantidad excesiva de leche

Este también es un problema, aunque algunas mamas aceptarían gustosas padecerlo. Tener demasiada leche resulta bastante molesto y hasta puede llegar a ser doloroso. Además, tiene el inconveniente de que el bebé no llega a vaciar el pecho, lo que ocasiona dolor y hasta inflamación de la glándula mamaria por obstrucción de los conductos galactoforos (mastitis).

Esta circunstancia suele suceder en las primeras semanas por lo que es aconsejable no dejar que se acumule la leche. Es recomendable masajear los pechos en dirección al pezón cada vez que el bebé termine de comer. También puede ser útil colocarlo a mamar en forma invertida, es decir con las piernitas por debajo del brazo del lado que está comiendo. De esta manera se vacía mejor el pecho, sobre todo en la zona cercana a la axila, lugar donde frecuentemente se producen los nodulos.

Los pezones invertidos o umbilicados

Es un real problema en el momento de tener que amamantar. Por lo general, se torna muy difícil y hasta traumático dar de mamar en estas condiciones. Hay que evaluar muy bien la situación antes de someter a la madre a este esfuerzo que muchas veces lleva a sentimientos de culpa y perturba el vínculo con su hijo. De todos modos, se intentará una corrección antes del parto. Alrededor de diez semanas antes de que nazca el bebé se colocan por debajo del corpino unas pezoneras preparadas para este fin. Al ejercer una presión pareja sobre la areola y el pezón ayudan a que éste pueda evertirse. De nada sirven los masajes intensos o las tracciones manuales. Una vez que nació el bebé se podrá estimular el pezón por medio de un sacaleche hasta que se establezca una lactancia adecuada. Si, a pesar de eso, no se consigue revertir la situación, lo más saludable para la mamá y el bebé será recurrir a una mamadera.

Otras causas que perjudican la lactancia

A través de la cirugía correctora de mamas pueden producirse alteraciones que perturban la lactancia: a veces el pezón ha sido desplazado y los conductos galactoforos seccionados, por ese motivo no hay un drenaje adecuado con la consiguiente disminución o falta de producción de leche. Al no extraerse la leche tampoco se produce. No sucede lo mismo con las cirugías para aumentar el tamaño donde la prótesis, colocada por debajo del músculo, no altera la glándula ni los conductos. Tampoco se ven comprometidas las mamas a las que se les practicó una biopsia o se les extrajo un nodulo, ya que en este caso no se lastiman los conductos ni los nervios.

Problemas a la hora de mamar

En general, el tamaño de los pechos no debería ser un problema en el momento de tener que amamantar; se ha demostrado que éste no es un factor que influya para producir más o menos cantidad de leche. Sin embargo, los senos que presentan una menor cantidad de tejido mamario pueden presentar dificultades: habitualmente estos pechos tienen un tamaño normal o más grande de lo habitual, lo que muchas veces hace difícil el diagnóstico, ya que a nadie se le ocurriría pensar que una mama de una configuración más grande que lo corriente pudiera carecer de tejido. Para corroborarlo es necesario realizar una ecografía mamaria, pero no a todas las madres se les pedirá este estudio, sólo se reservará para aquellas que demuestren una menor o escasa producción de leche.

Para tener en cuenta.
Es importante no confundir la falta de producción láctea por un deficiente desarrollo mamario con la disminución de leche por una mala técnica alimentaria el detectar tempranamente esta última dificultad evitará el fracaso o el destete prematuro. Un aumento escaso de peso en el bebé nos debe hacer pensar en cualquiera de estas dos causas, pero antes de realizar una mamografía se deberán verificar varias cosas:
• El aporte de líquidos extra hace que el bebé retrase sus tiempos alimentarios. Al espaciar las mamadas se disminuye la producción láctea.
• Al no alternar en una misma toma los dos pechos, el bebé no estimula adecuadamente la producción láctea por falta de vaciado.

• La incorporación inadecuada de la mamadera perturba la lactancia y la lleva al fracaso. La técnica de succión que ejerce el bebé para alimentarse con el pecho es diferente de la que realiza cuando toma el biberón. Al tener que elegir lo hace por la telina de la mamadera porque le permite extraer la leche más fácilmente.
• La mala alimentación de la madre puede hacer que se produzca una leche de poco tenor graso, de manera que el bebé no aumenta de peso. Por eso, antes de suspender el pecho o complementarlo con mamadera, conviene que la madre evalúe lo que está comiendo. Muchas mamas se ven gordas después del parto e inician regímenes dietéticos que perjudican la composición de la leche. Sin saber que una adecuada lactancia las ayuda a mantener un peso óptimo.

Como dar lactancia materna

LA POSICIÓN ES LA CLAVE.
Al acercarlo al pecho, ponió de tal modo que el pezón esté a la altura de su nariz o del bigote. Así, al abrir la boca, el pezón quedará en la parte alta. Muchos bebés están demasiado lejos del pecho. Vigila que esté cómoda mente situado delante del pecho. Y agárralo fuerte, bien pegado a ti; de hecho, todo el cuerpo del bebé debe tocar el cuerpo de la madre, rodearlo como un cinturón. Muchos maman mejor si la madre está boca arriba (en la cama o reclinada en una tumbona) y el bebé encima, boca abajo. En esa posición suelen buscar ellos mismos el pecho, se agarran muy bien, y su mismo peso les mantiene bien pegados a la madre.

Dar el pecho

Dar el pecho.
La mayoría de las veces, la lactancia es fácil. Y la mayoría de las veces, los problemas no son más que dudas o inseguridades. Vigila la postura de tu bebé, olvídate del reloj y disfruta amamantando a tu hijo.
Dar el pecho no debería ser muy complicado. Lo hacen varios miles de especies de mamíferos, lo han hecho nuestras antepasadas durante miles de años, lo hacen cada día la mayor parte de las madres del planeta. Sin métodos, sin libros y sin cursillos, quien tenga pecho y un niño (o dos, o tres…), puede dar de mamar. Pero nuestras antepasadas contaban con varias cosas que ahora a veces nos faltan: la experiencia de haber visto dar el pecho desde niñas, la confianza en sí mismas, la ayuda y los buenos consejos de abuelas y vecinas… y además, ¡no tenían reloj!
PREPARADA, LISTA… ¡YA! Para dar el pecho no hace falta una preparación inicial. No hay que estirar, frotar, retorcer ni endurecer los pezones. No hay que ponerse ninguna crema. No hay que comer nada especial. Lo único realmente útil es informarse. Acude al curso de preparación al parto, habla con amigas que hayan dado el pecho, intenta asistir a reuniones de algún grupo de madres. UN BUEN COMIENZO. Todo es más fácil cuando se empieza bien desde el principio. Cada vez son más los hospitales donde te dan al bebé en el mismo momento en que nace (y no un minuto para que lo veas, sino una o dos horas), donde el recién nacido mama en la misma sala de partos, donde puedes tenerlo día y noche en tu habitación y darle pecho a demanda, y donde a los bebés no les dan chupetes, biberones ni suero glucosado si no es imprescindible. Pero si no disfrutas de todas esas ventajas, no desesperes. Puede que te cueste un poco más; no obstante, también podrás dar el pecho aunque estés separada de tu hijo durante horas y le hayan dado biberones y chupetes.

Que es lactancia materna

EL INICIO DE LA LACTANCIA. Sorprendentemente, tras muchos años de teorías sobre cómo ayudar a los bebés a empezar a mamar mejor, se ha descubierto que no es necesario hacer nada. No es fácil para los profesionales “desaprender”. Tras colocar al bebé desnudo encima del pecho desnudo de su madre, sin tocarlo ni interferir, es decir, sin hablar, sin poner luces potentes, y sin que la madre haga nada, él solo, en un tiempo variable, repta poco a poco hasta el pecho, guiado por el olor y por el color oscuro del la areola. Inicia un periodo en que toca el pecho y el pezón, provocando una descarga de oxitocina en la madre (esto contrae el útero, ayuda a desprender la placenta y previene hemorragias, además de crear el sello hormonal). Al final, acaba acoplando su boca al pezón materno sin ayuda y en perfecta posición. Cuando la lactancia empieza así, hay menos dificultades y problemas de postura o grietas después. Los pediatras investigadores suecos lo llaman la “danza amorosa”. Se ha registrado en vídeos increíbles y cualquier bebé lo hace si le dejan tiempo suñ-ciente e intimidad. Las exploraciones necesarias justo tras el parto, que son solo las mínimas, se pueden hacer en silencio y sin molestar a la diada madre-bebé. Todas las demás se pueden posponer, e incluso algunas han dejado de considerarse necesarias, porque no lo son o porque en realidad causan molestia o perjuicio (por ejemplo pasar sondas por la nariz, el ano, o aspirar secreciones si no es necesario).
En los pocos casos en que la mujer no está en condiciones de realizar el contacto precoz, lo ideal es que lo realice el padre, o la persona que acompaña a la mujer de su entorno cercano. En algunas UCIs neonatales, existe un programa de voluntarios que acuden a tener bebés dados en adopción en contacto para que no estén solos. Cualquier contacto humano es mejor que la soledad. Siempre que sea posible, se le debe dar leche de su propia madre, con vasito u otro método, por sonda. Si no es posible, la leche de los bancos.

Como amamantar

UNA FORMA DE ACTUAR EN CADA SITUACIÓN.
SEGUÍ DÁNDOLE EL PECHO… ¡EN MI OFICINA!
Cuando tuve a mi pequeña Nora tenía muy claro que quería darle leche materna al menos durante los seis primeros meses, que es lo que recomienda la OMS. Lo malo fue que cuando se me acababa la baja maternal, empecé a probar lo de extraerme leche con el sacaleches y ¡no hubo manera! Probé varias marcas y todos me iban mal. Así que, al final, como vivo cerquita de donde trabajo, hablé con mis jefes y les pregunté si habría algún problema en que me llevaran a la niña un par de veces al día para poder darle el pecho. ¡Y me lo permitieron! La situación era curiosa… pero ahora me felicito a mí misma por haberlo preguntado y haberlo podido hacer.
Las empresas suelen dar facilidades para que la mamá se extraiga la leche en horario laboral. Así podrás continuar con la lactancia materna exclusiva un poco más.