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Cólicos en bebes a causa de la mama

Cólicos en bebes: a partir del segundo mes son frecuentes los cólicos. Empiezan a mamar y, con el reflejo que produce la succión en los esfínteres, comienza el movimiento intestinal que desencadena una crisis de cólico. “Entonces, el bebé asimila que empezar a mamar es empezar a tener dolor y, entonces, rechaza el pecho -subraya Bettina Gerbeau-. Son bebés que se ponen nerviosos porque quieren y no pueden. Hay que retirarles el pecho y darles un pequeño masaje en la pancha; incluso extraer un poco de leche y dársela-en un vaso.

Y en cuanto se serenen, se los vuelve a colocar al pecho”. Al pequeño que no eructa bien, al poco de empezar a mamar, el aire que tiene en la panza le molesta y suelta el pezón. Por último, puede ser que esté sucio: un bebé que tiene caca, en cuanto haya tomado un poco, calmado el hambre más acuciante, se negará a seguir hasta que se lo cambie. Si aumenta de peso y está sano y alegre no hace falta intervenir. Se debe tener paciencia y esperar a que el problema se solucione solo. Y si hay que complementarlo, no empleemos enseguida la mamadera, ya que no sólo no soluciona estos problemas, sino que muchas veces los empeora.

Lactancia en el bebe

Lactancia en el bebe: al llegar el tercer mes se produce un cambio en su carácter. Se aprecia una diferencia entre el recién nacido, que sólo come, duerme y no se distrae con nada, y el bebé de tres meses que empieza a abrirse al mundo, duerme menos y lo distrae cualquier cosa nueva alrededor: una voz, una luz diferente, un destello… Los bebés capaces de mamar en cualquier sitio, se dan cuenta de cuanto ocurre a su alrededor, y pueden estar chupando y soltando para ver quién ha hecho un ruido o quién ha entrado en la habitación. Al sexto mes, el rechazo está motivado porque ya se les está dando comida sólida y no tienen hambre, o porque se desinteresan de mamar y prefieren otros alimentos. Cuando el bebé ya es grandecito y se niega a mamar, puede deberse a una “huelga de lactancia”. Se da, por ejemplo, en pequeños cuya madre vuelve a trabajar. En general, todo rechazo antes del primer año es una “huelga”. Después, si el bebé va reduciendo las tomas, se puede pensar que él mismo ha iniciado el destete.

Contacto con biberones o pezoneras

También puede ocurrir que todavía esté adormilado por la anestesia que recibió durante el parto, a través de su madre, o por lo que se denominan “interferencias”: apenas nacido estuvo en contacto con chupetes, biberones o pezoneras. Cuando se trata de bebés inmaduros (pretermitió), puede darse el caso de que no tengan desabollado el reflejo de succión.

La lactancia del bebe para los padres

La lactancia del bebe: a medida que crece se rige cada vez menos por el puro placer y cada vez la realidad se le impone más. De esa manera, aprende a postergar sus reacciones, aprende a esperar. No todo le pertenece. No siempre se satisface. No siempre logra calmarse. Busca otra alternativa y la encuentra atribuyendo el poder absoluto a los adultos independientes que lo rodean. El más significativo de los adultos es “su” mamá, proveedora de alimentos, y ambos padres, proveedores de afecto. Con su llanto y movimientos el bebé intenta movilizarlos para satisfacerse.

La necesidades basicas del recién nacido

El afuera, la presencia de lo externo a nosotros, es decisivo en la estructuración de nuestra psiquis. En los primeros tiempos, ese mundo fuera de nosotros es pura y exclusivamente mamá. Ella es la fuente de nuestros primeros recursos para gratificarnos. El recién nacido atraviesa por momentos de excitación, producidos por sus necesidades básicas, como el hambre, la sed y el frío, y momentos de plenitud, cuando esas necesidades están satisfechas . Para lograr ese bienestar, el bebé es absolutamente dependiente de quienes cuiden de él. Si sus padres son un buen sostén y reconocen qué necesita, él podrá construir un sentimiento de seguridad.

Mi hijo no come

Negarse a comer también puede ser un reclamo de atención. El niño que se siente desatendido en otras áreas puede hacerse el remolón en las comidas para reclamar la atención sobre su persona. Esto ocurre, a veces, con un niño tranquilo entre varios hermanos más problemáticos.
En general, se debería procurar que la comida familiar sea un placer para todos: todos Se reúnen, comen y están a gusto, por supuesto sin prestar demasiada atención a los buenos modales tratándose de niños en edad preesco-lar. Algunos niños, ya mayorcitos, no comen por estar preocupados, sea por problemas reales o imaginarios. La negativa a comer, tanto en este caso como en los anteriores, no es una falta de apetito en sí, sino una señal de otra índole.
En general, se puede decir que un niño que aumenta normalmente de peso, que come, aunque no exactamente como los padres quisieran y que no presenta trastornos en las demás áreas de su vida, es un niño normal que no debe preocuparnos especialmente.
Los trastornos reales del apetito pueden deberse a:
— enfermedades físicas:
— que el ambiente en la mesa sea desagradable y forzado:
— que el niño reclame la atención de los padres porque se siente desatendido:
— que esté preocupado por alguna causa concreta.

Inapetencia en bebes

La inapetencia.
Normalmente, un niño come «bien» hasta pasado el primer cumpleaños. Pero a los 15, 16 ó 18 meses comienzan los problemas. 0 mejor dicho, los supuestos problemas. Porque por un lado, el niño ya no crece tan deprisa y, por lo tanto, come menos y no engorda con tanta rapidez como en el primer año. Por otro lado, se le desarrolla cada vez más el sentido del gusto: el niño se vuelve más selectivo y desarrolla preferencias y aversiones.
Es muy difícil que un niño sano se deje morir de hambre. Son casi siempre los padres los que convierten la comida en un problema. Es necesario que conozcan a grosso modo las propiedades de los distintos alimentos, para poder ofrecer a su hijo todo lo que necesita: proteínas, hidratos, grasas, vitaminas… Pero dentro de esta gama el niño debería poder elegir a su gusto. Si no le gusta la carne*, pero sí la leche, el pescado y los huevos, sus necesidades proteicas estarán plenamente cubiertas. Las vitaminas no sólo están en las verduras sino también en la fruta y en la ensalada. Las lentejas tienen tanto hierro como las espinacas… Lo importante es no forzar al niño sino retirarle tranquilamente el plato para que en la siguiente comida tome lo que quizá le haya faltado en la anterior. Nunca se debe convertir la comida en un drama. La naturaleza ha dispuesto que el comer sea un placer, igual que la sexualidad. Son necesidades primarias que aseguran la supervivencía del individuo, en el primer caso, y de la especie en el segundo. Si estos instintos se trastornan, esto ocurre casi siempre por causa de una educación mal enfocada. A veces, el rechazo de determinados alimentos señala la existencia de un problema médico. Algunos niños no asimilan bien la lactosa o tienen alergia a ciertas comidas. En caso de inapetencia general puede tratarse de una infección a otra enfermedad física.
A veces se observan determinados reclamos del organismo, comparables, quizás, a los antojos de la embarazada. El hijo de unos amigos se alimentó durante más de una semana exclusivamente de patatas cocidas y pepinillos en vinagre. Al cabo de este tiempo volvió a comer lo que había en la mesa. No sé qué propiedades especiales tienen las patatas y los pepinillos: quizá se trataba de una necesidad real del organismo pero también puede haber sido una manifestación de la independencia del niño (él era mayor y comía lo que él quería). En todo caso me pareció muy sabia la reacción de los padres.

Alimentos sanos para niños

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Sus aventuras le llevan cada vez más lejos… ¡cuánta vitalidad!
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La alimentacion en la infancia

A COMER CON PAPÁ Y MAMÁ.
Cuando son muy pequeños, es normal que los niños coman separados de los adultos y en horarios distintos. Pero a partir de los dos años, es bueno que compartan al menos una comida al día con la familia. Disfrutarán, querrán probar novedades e imitarán hábitos.
ELLOS ESCOGEN.
Recientes documentos de consenso editados por ias más importantes sociedades de nutrición y de pediatría nos proponen lo siguiente: a la vista de que los niños son capaces de regular las calorías que toman variando su ingesta en las distintas comidas del día, conviene no insistirles para que se lo acaben todo si no tienen hambre. Los padres deben tener en eí hogar alimentos y bebidas saludables, y ofrecer la estructura de desayuno, media mañana, comida, merienda y cena, incluyendo la máxima variedad posible dentro de dichos alimentos y bebidas, pero los niños son los responsables de escoger qué comen y cuánto comen de todo lo que los adultos les ofrecen.
NORMAS FUNDAMENTALES.
¿Qué significa, en definitiva, “comer sano” en la infancia? Varias cosas. Lo primero, prestar atención al desayuno y a la merienda. No conviene “saltárselos”. Evitar el abuso de azúcar, refrescos y bollería, y aumentar el consumo de verdura y fruta En cuanto a bebida, el agua es fundamental. También es importante consumir más pescado que carne, limitar el consumo de embutidos y promover el de legumbres, frutos secos y cereales preferiblemente integrales. Y recordar que prohibir alimentos es despertar su interés, así que, siempre sin pasarse, es bueno comer de todo.

Mi bebe no come

CUANDO NO COME.
En Occidente muchos padres se quejan de que sus hijos “no comen”, pero la realidad es que crecen fuertes y sanos, por lo tanto, algo comerán. Ningún niño se muere de hambre en España, así que el primer consejo a unos padres angustiados por la falta de apetito de su hijo es recordarles que los niños comen en función de lo que tienen que crecer, y no al revés (no crecen más por más que les demos de comer). Su cuerpo sabe cuánto y cuándo va a crecer y su apetito será el indicador de que ha comenzado el proceso de crecimiento y, por ello, necesita más combustible para su organismo.