Archivo para la Categoría » Alimentacion infantil «

El bebé regurgita

Regurgita: Cuando los bebés son pequeños, puede deberse al hecho de que el sistema digestivo aún no está funcionando bien. Por ejemplo, la boca del estómago, que hace de cierre entre el estómago y el esófago, todavía no cierra del todo. De tal forma, al no quedar bloqueado el paso hacia arriba, con los movimientos del estómago, una pequeña cantidad del alimento ingerido sube por el esófago y se mete en la boca. Por lo general, no tiene’importancia. La cantidad que vuelve a salir suele ser insignificante.

Qué hacer: Si lo que elimina huele ácido, hay que consultar al médico, ya que lo más probable es que se trate de una esofagitis. Debemos procurar que el bebé eructe varias veces mientras está tomando la mamadera o comiendo y que no realice juegos movidos después de comer.

Bebés con diarrea

Causas: Puede tratarse de un virus en el sistema digestivo-intestinal. La segunda causa más frecuente suele ser la bacteriana. En este último caso los bebés sufren también vómitos, tienen fiebre y a veces se observa sangre en las deposiciones. Las infecciones víricas son más leves que las bacterianas. En las víricas hay vómitos y cacas blandas. En las otras hay vómitos, fiebre, cacas líquidas, pujos y sangre.

Qué hacer: Un pequeño que tiene diarrea pierde mucho líquido. Por consiguiente, debe beber mucho. Si todavía le damos el pecho, no hay problema, normalmente, en que sigamos haciéndolo. Si no se lo amamanta, debemos diluir la leche del biberón con agua en proporciones uno y uno. Por otra parte, los pediatras suelen recomendar también papilla de arroz (se vende en farmacias y establecimientos del ramo). Alrededor de los seis meses, se les puede dar también papilla de banana y puré de zanahorias bastante líquido. Si las deposiciones fueran muy acuosas, es recomendable compensar la pérdida de sales de alguna forma; por ejemplo, dándoles suero oral que se adquiere en farmacias o preparando una limonada alcalina (1 litro de agua hervida, 2 pastillas de sacarina, 2 limones, una pizca de sal y bicarbonato). En todo caso se debería consultar al pediatra, por lo menos por teléfono, y mantenerlo informado sobre lo que se está haciendo y cómo va evolucionando el bebé.

Estreñimiento del bebé

El bebé suele tardar varios días en hacer de vientre y las deposiciones son duras, secas y quebradizas. Nunca hace mucha caca.

Causas: La falta de líquido y el exceso o la escasez de comida son las causas más frecuentes de este trastorno. Las deposiciones se endurecen y el bebé tiene que hacer mucha fuerza al defecar.

Qué hacen: Hay que eliminar el tapón del recto estimulándolo con un supositorio de gliceri-na o un enema si el estreñimiento es muy intenso. Al preparar la mamadera o la papilla, conviene echar entre un diez y un veinte por ciento más de agua de lo que se indica en el envase ya que las leches preparadas a veces resultan demasiado espesas. Un poco más de líquido no perjudica al pequeño, dado que el exceso de agua es eliminado con la orina. Si se trata de bebés algo más grandecitos, se les debe dar alimentos con fibra, especialmente frutas, verduras y pan integral para estimular el sistema intestinal. Los laxantes no deben usarse, salvo prescripción médica. A menudo, al hacer fuerza, pueden producirse lisuras en el músculo obturador del ano, con lo cual el bebé se encuen tra en un círculo vicioso. Como le duele al intentar defecar, deja de hacer fuerza. Se le puede poner una pomada (en farmacias) para aliviar el dolor hasta que la fisura se cure.

Cólicos en bebes a causa de la mama

Cólicos en bebes: a partir del segundo mes son frecuentes los cólicos. Empiezan a mamar y, con el reflejo que produce la succión en los esfínteres, comienza el movimiento intestinal que desencadena una crisis de cólico. “Entonces, el bebé asimila que empezar a mamar es empezar a tener dolor y, entonces, rechaza el pecho -subraya Bettina Gerbeau-. Son bebés que se ponen nerviosos porque quieren y no pueden. Hay que retirarles el pecho y darles un pequeño masaje en la pancha; incluso extraer un poco de leche y dársela-en un vaso.

Y en cuanto se serenen, se los vuelve a colocar al pecho”. Al pequeño que no eructa bien, al poco de empezar a mamar, el aire que tiene en la panza le molesta y suelta el pezón. Por último, puede ser que esté sucio: un bebé que tiene caca, en cuanto haya tomado un poco, calmado el hambre más acuciante, se negará a seguir hasta que se lo cambie. Si aumenta de peso y está sano y alegre no hace falta intervenir. Se debe tener paciencia y esperar a que el problema se solucione solo. Y si hay que complementarlo, no empleemos enseguida la mamadera, ya que no sólo no soluciona estos problemas, sino que muchas veces los empeora.

Lactancia en el bebe

Lactancia en el bebe: al llegar el tercer mes se produce un cambio en su carácter. Se aprecia una diferencia entre el recién nacido, que sólo come, duerme y no se distrae con nada, y el bebé de tres meses que empieza a abrirse al mundo, duerme menos y lo distrae cualquier cosa nueva alrededor: una voz, una luz diferente, un destello… Los bebés capaces de mamar en cualquier sitio, se dan cuenta de cuanto ocurre a su alrededor, y pueden estar chupando y soltando para ver quién ha hecho un ruido o quién ha entrado en la habitación. Al sexto mes, el rechazo está motivado porque ya se les está dando comida sólida y no tienen hambre, o porque se desinteresan de mamar y prefieren otros alimentos. Cuando el bebé ya es grandecito y se niega a mamar, puede deberse a una “huelga de lactancia”. Se da, por ejemplo, en pequeños cuya madre vuelve a trabajar. En general, todo rechazo antes del primer año es una “huelga”. Después, si el bebé va reduciendo las tomas, se puede pensar que él mismo ha iniciado el destete.

Contacto con biberones o pezoneras

También puede ocurrir que todavía esté adormilado por la anestesia que recibió durante el parto, a través de su madre, o por lo que se denominan “interferencias”: apenas nacido estuvo en contacto con chupetes, biberones o pezoneras. Cuando se trata de bebés inmaduros (pretermitió), puede darse el caso de que no tengan desabollado el reflejo de succión.

La lactancia del bebe para los padres

La lactancia del bebe: a medida que crece se rige cada vez menos por el puro placer y cada vez la realidad se le impone más. De esa manera, aprende a postergar sus reacciones, aprende a esperar. No todo le pertenece. No siempre se satisface. No siempre logra calmarse. Busca otra alternativa y la encuentra atribuyendo el poder absoluto a los adultos independientes que lo rodean. El más significativo de los adultos es “su” mamá, proveedora de alimentos, y ambos padres, proveedores de afecto. Con su llanto y movimientos el bebé intenta movilizarlos para satisfacerse.

La necesidades basicas del recién nacido

El afuera, la presencia de lo externo a nosotros, es decisivo en la estructuración de nuestra psiquis. En los primeros tiempos, ese mundo fuera de nosotros es pura y exclusivamente mamá. Ella es la fuente de nuestros primeros recursos para gratificarnos. El recién nacido atraviesa por momentos de excitación, producidos por sus necesidades básicas, como el hambre, la sed y el frío, y momentos de plenitud, cuando esas necesidades están satisfechas . Para lograr ese bienestar, el bebé es absolutamente dependiente de quienes cuiden de él. Si sus padres son un buen sostén y reconocen qué necesita, él podrá construir un sentimiento de seguridad.

Mi hijo no come

Negarse a comer también puede ser un reclamo de atención. El niño que se siente desatendido en otras áreas puede hacerse el remolón en las comidas para reclamar la atención sobre su persona. Esto ocurre, a veces, con un niño tranquilo entre varios hermanos más problemáticos.
En general, se debería procurar que la comida familiar sea un placer para todos: todos Se reúnen, comen y están a gusto, por supuesto sin prestar demasiada atención a los buenos modales tratándose de niños en edad preesco-lar. Algunos niños, ya mayorcitos, no comen por estar preocupados, sea por problemas reales o imaginarios. La negativa a comer, tanto en este caso como en los anteriores, no es una falta de apetito en sí, sino una señal de otra índole.
En general, se puede decir que un niño que aumenta normalmente de peso, que come, aunque no exactamente como los padres quisieran y que no presenta trastornos en las demás áreas de su vida, es un niño normal que no debe preocuparnos especialmente.
Los trastornos reales del apetito pueden deberse a:
— enfermedades físicas:
— que el ambiente en la mesa sea desagradable y forzado:
— que el niño reclame la atención de los padres porque se siente desatendido:
— que esté preocupado por alguna causa concreta.

Inapetencia en bebes

La inapetencia.
Normalmente, un niño come «bien» hasta pasado el primer cumpleaños. Pero a los 15, 16 ó 18 meses comienzan los problemas. 0 mejor dicho, los supuestos problemas. Porque por un lado, el niño ya no crece tan deprisa y, por lo tanto, come menos y no engorda con tanta rapidez como en el primer año. Por otro lado, se le desarrolla cada vez más el sentido del gusto: el niño se vuelve más selectivo y desarrolla preferencias y aversiones.
Es muy difícil que un niño sano se deje morir de hambre. Son casi siempre los padres los que convierten la comida en un problema. Es necesario que conozcan a grosso modo las propiedades de los distintos alimentos, para poder ofrecer a su hijo todo lo que necesita: proteínas, hidratos, grasas, vitaminas… Pero dentro de esta gama el niño debería poder elegir a su gusto. Si no le gusta la carne*, pero sí la leche, el pescado y los huevos, sus necesidades proteicas estarán plenamente cubiertas. Las vitaminas no sólo están en las verduras sino también en la fruta y en la ensalada. Las lentejas tienen tanto hierro como las espinacas… Lo importante es no forzar al niño sino retirarle tranquilamente el plato para que en la siguiente comida tome lo que quizá le haya faltado en la anterior. Nunca se debe convertir la comida en un drama. La naturaleza ha dispuesto que el comer sea un placer, igual que la sexualidad. Son necesidades primarias que aseguran la supervivencía del individuo, en el primer caso, y de la especie en el segundo. Si estos instintos se trastornan, esto ocurre casi siempre por causa de una educación mal enfocada. A veces, el rechazo de determinados alimentos señala la existencia de un problema médico. Algunos niños no asimilan bien la lactosa o tienen alergia a ciertas comidas. En caso de inapetencia general puede tratarse de una infección a otra enfermedad física.
A veces se observan determinados reclamos del organismo, comparables, quizás, a los antojos de la embarazada. El hijo de unos amigos se alimentó durante más de una semana exclusivamente de patatas cocidas y pepinillos en vinagre. Al cabo de este tiempo volvió a comer lo que había en la mesa. No sé qué propiedades especiales tienen las patatas y los pepinillos: quizá se trataba de una necesidad real del organismo pero también puede haber sido una manifestación de la independencia del niño (él era mayor y comía lo que él quería). En todo caso me pareció muy sabia la reacción de los padres.