Jugar a los médicos

Ciertamente, la posibilidad de un abuso sexual asusta a los padres, pero esto no debe llevarnos a mirar con desconfianza cualquier manifestación de la sexualidad infantil. Los niños sienten curiosidad tanto sobre la sexualidad de los adultos como acerca de su propio cuerpo. Ni la pregunta de cómo ha entrado el hermanito en la panza de mamá, ni el interés por el cuerpo de un niño del sexo contrario indican que nuestro hijo muestre un interés malsano por la sexualidad ni que sea precoz. Los niños juegan a los médicos para explorar su anatomía y hacen de mamas y papas para imitar la conducta de los adultos. Cuando se tocan sus propios genitales es porque han descubierto que esto produce placer. Y todo ello es normal, siempre que los pequeños sean de la misma edad, no se hagan daño y no fuercen a otro a prestarse a algo que no quiere.

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