Deben ser dueños de su propio cuerpo

Los adultos somos a menudo tremendamente invasores, aunque con la mejor de las intenciones. Nos abalanzamos sobre los niños para besarlos y apapacharlos sin asegurarnos antes de si nuestras manifestaciones de cariño son bien recibidas o no. Y si el pequeño da muestras de que no lo son, muchos adultos se sienten ofendidos. Pero si al niño en este momento no se le antojan los besuqueos, tiene todo el derecho del mundo a rechazarlos. Los adultos que no respetan su protesta le transmiten la sensación de que su cuerpo es un bien común que todo el mundo puede tocar. Por lo tanto, desde muy pequeño, los padres deben apoyar a su hijo frente a los abuelos, tíos o vecinos demasiado efusivos: «Es que hoy no desea los besitos».

Categoría: Los Padres  Tags:
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>