Qué implica dejar los pañales

Controlar esfínteres es mucho más que dejar los pañales. Es aprender a esperar, a demorar una necesidad o un deseo, y esto conlleva un cambio psicológico importante. Aparece aquí el primer esbozo de independencia, de autonomía. Es el niño quien decide cuándo dar aquello tan valioso que esperamos de él.
Los excrementos constituyen una parte del propio cuerpo de la cual no es sencillo desprenderse. Y el niño lo hace porque una persona amada se lo pide. Este es un punto muy importante a tener en cuenta: para el niño sus excrementos tienen la significación de un “don”, de un “regalo”, con el cual mostrará su docilidad, su amor, entregándoselos a la persona amada, o bien reteniéndolos, mostrará su negativa a complacerla. En la defecación el niño se plantea una primera decisión entre satisfacerse a sí mismo con el placer que le produce retener los excrementos o expulsarlos por amor. A partir de este momento habrá un cambio importante en el niño que tendrá que ver con los otros, con la manera de relacionarse no sólo con los adultos. Las primeras vivencias en el grupo de pares en las que se juega algo de la impulsividad, del manejo de la agresividad, eslá en íntima relación con lo que vive el niño en esta etapa de su vida. Algo de la subjetividad del niño está en juego. A partir de aquí comenzarán a configurarse ciertos rasgos de carácter que tendrán que ver con la manera en que el pequeño atraviese esta importante etapa.

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