La sabia espera

Los padres ponen a prueba cotidianamente su capacidad de esperar. De hecho, la primera actitud hacia los hijos es de espera. El mismo lenguaje cotidiano dice de la señora embarazada que “está de espera”. Desde que se concibe al hijo hasta que se lo tiene en los brazos pasa un tiempo que será más o menos largo según el grado de ansiedad que la situación despierte. ¡Cuánto difiere a veces el tiempo psicológico de aquel que marca el reloj!.

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