Lio en la cocina

Junto con los primeros pasos, se despierta en el niño una enorme curiosidad. Puertas cerradas son un gran incentivo para él, y no escatimará esfuerzos hasta lograr abrirlas. Ollas, potes, paquetes de fideos, harina y legumbres, servilletas, repasadores y demás son un festín para los flamantes caminantes. En el baño, el rollo de papel higiénico puede llegar a convertirse en una larguísima alfombra blanca, y iodo lo que esté a la altura de sus ojos intentará atraparlo.
Es por ello que en esta etapa hay que manejarse con un delicado equilibrio: por un lado, hay que extremar la vigilancia sobre el bebé para cuidarlo, pero por el otro no hay que cercenar su libertad y es importante permitirle investigar, tocar, avanzar.
Todos comenzamos dando un pequeño primer paso. Después vendrá todo lo demás.

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