No hay ningún peligro

Era la época en que las enfermedades contagiosas daban vuelta y el tema de conversación de las madres era si su hijo había tenido o no paperas, varicela, rubéola… Una tarde estábamos con mi hijo Nicolás, de 3 años, en la vereda; se acercó un perro enfermo y cuando Nico lo estaba por tocar le dije: “No, no lo toques que tiene sarna”. Entonces él me contestó: “Pero mami, me parece que ésa yo ya la pasé”.

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