Cómo se lleva a cabo la estimulación

Un bebé con problemas en la respuesta de sus reflejos no tiene por qué padecer secuelas el resto de su vida. Pero es preciso que el tratamiento llegue a tiempo.
Es el caso de Santiago. Para que naciera, hubo que practicarle a su mamá una cesárea urgente. Su respuesta a los estímulos era muy escasa y sus reflejos, débiles e incompletos. Pero Santiago había nacido con buena estrella. Tras recibir reanimación inmediata, se inició con él un programa de psicoestimulación precoz.
En poco tiempo su desarrollo fue no sólo equiparable al de cualquier niño nacido sin problemas, sino incluso superior a lo habitual: a los tres meses sostenía la cabeza e intentaba tomar objetos, a los seis meses se mantuvo sentado y a los once y medio ya era capaz de caminar sin ninguna ayuda.
En palabras del doctor Barrio, “un bebé supraestimulado puede aumentar sus capacidades psíquicas y motrices. Hasta los cuatro años y medio, que es cuando termina la etapa del desarrollo neuronal, los niños están a tiempo de asistir a un programa de estimulación precoz”. Hoy en día es posible llevar a cabo una estimulación neuronal que reactive la respuesta de los reflejos en el bebé. Lo fundamental es que el tratamiento se realice cuanto antes.

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