¿Qué quieren averiguar realmente?

El ser humano, a lo largo de su existencia, no deja de buscar explicaciones a todo. Lo que ocurre es que estas ansias de conocimiento se van canalizando y sustituyendo a través del aprendizaje académico.
La primera etapa sobre la indagación acerca de nosotros mismos surge entre los tres y cinco años. Las preguntas que suelen hacer los chicos son numerosas. Es un bombardeo constante que puede dejar extenuado al más fuerte. Sin embargo, detrás de toda esa artillería de porqués, estos persistentes indagadores realmente quieren averiguar tres cosas, los cuestionamientos fundamentales que el ser humano no deja de formularse nunca: “¿De dónde venimos?”, “¿por qué deseamos?” y “¿por qué no todos somos iguales?”.

Una de las preguntas más recurrentes que realizan es la relacionada con las diferencias entre varones y nenas. “No hay que ir a buscar enciclopedias ni perderse en largas y complicadas explicaciones que los pequeños finalmente no comprenderán. Necesitan respuestas cortas y sencillas”, asegura el especialista Guillermo.
Tampoco debemos ir más allá de lo que ellos quieren saber. Lo mejor es limitarse a lo que preguntan y no agobiarlos con muchos argumentos.

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