Horarios de comidas.
Establecer horarios para las 4 comidas diarias es un hábito muy recomendable, ya que permite al niño identificar las señales fisiológicas de apetito-saciedad, y evitar así que se convierta en un picoteador. El desayuno se vuelve fundamental ya que es la primera comida que interrumpe el ayuno nocturno, y le brinda al niño la energía necesaria para afrontar los requerimientos físicos e intelectuales del día. Por otro lado, evita acumular apetito para la siguiente comida, causa, entre otras, de obesidad infantil.
Las necesidades de los diferentes nutrientes dependen de la edad y de la actividad física del niño. Para que las mismas estén contempladas deben estar presentes en su alimentación, los siguientes grupos: frutas, verduras, lácteos, carnes, cereales, huevos y aceites. Es inevitable combinar estos alimentos con las excepciones (golosinas y comidas rápidas) que son tan atractivas para los niños. Cabe destacar que los alimentos no son ni buenos ni malos, lo que debemos preguntarnos es: ¿cuánto? ¿con qué frecuencia? y ¿para quién?
