Conducta del niño: es cierto que a veces el comportamiento de un chico que regresa a conductas anteriores (y no digamos si hay otro hermanito que atender y poco tiempo disponible) puede poner nuestra paciencia a prueba. Evitemos perder los estribos. En esos casos, repartir la carga con el cónyuge u otras personas puede ser de mucha ayuda. A veces, además, los pequeños reservan sus regresiones para con una persona en concreto. Y, en lo posible, no le digamos aquello de “ya eres grandecito para hacer estas tonterías”. Nuestro estímulo y nuestra comprensión funcionarán mucho mejor. Poco a poco nuestro hijo se dará cuenta de que puede captar nuestra atención y nuestro afecto sin necesidad de volver a ser un bebé.
Martes, abril 10th, 2012 | Author: admin
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