El afuera, la presencia de lo externo a nosotros, es decisivo en la estructuración de nuestra psiquis. En los primeros tiempos, ese mundo fuera de nosotros es pura y exclusivamente mamá. Ella es la fuente de nuestros primeros recursos para gratificarnos. El recién nacido atraviesa por momentos de excitación, producidos por sus necesidades básicas, como el hambre, la sed y el frío, y momentos de plenitud, cuando esas necesidades están satisfechas . Para lograr ese bienestar, el bebé es absolutamente dependiente de quienes cuiden de él. Si sus padres son un buen sostén y reconocen qué necesita, él podrá construir un sentimiento de seguridad.
Miércoles, febrero 22nd, 2012 | Author: admin
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