Respetar la intimidad de los padres

Y tenemos que ser nosotros, sus padres, quienes empecemos a “predicar con el ejemplo”. Pedirles permiso cada vez que tomemos algo que les pertenece. Llamara la puerta de su dormitorio antes de entrar. No revisar sus cuadernos ni carpetas sin que ellos nos den su aprobación. No hurgar en sus cajones ni leer sus notitas. No irrumpir en el cuarto de baño cuando se están duchando. Y si alguna vez los vemos buscando algo en nuestra cartera, en el maletín de su papá, en el placar o en las mesitas de luz del dormitorio matrimonial, no se trata de armarles un escándalo. Simplemente hay que hacerles notar que han hecho algo incorrecto: se han entrometido en nuestra intimidad.

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