Mi hijo no come

Negarse a comer también puede ser un reclamo de atención. El niño que se siente desatendido en otras áreas puede hacerse el remolón en las comidas para reclamar la atención sobre su persona. Esto ocurre, a veces, con un niño tranquilo entre varios hermanos más problemáticos.
En general, se debería procurar que la comida familiar sea un placer para todos: todos Se reúnen, comen y están a gusto, por supuesto sin prestar demasiada atención a los buenos modales tratándose de niños en edad preesco-lar. Algunos niños, ya mayorcitos, no comen por estar preocupados, sea por problemas reales o imaginarios. La negativa a comer, tanto en este caso como en los anteriores, no es una falta de apetito en sí, sino una señal de otra índole.
En general, se puede decir que un niño que aumenta normalmente de peso, que come, aunque no exactamente como los padres quisieran y que no presenta trastornos en las demás áreas de su vida, es un niño normal que no debe preocuparnos especialmente.
Los trastornos reales del apetito pueden deberse a:
— enfermedades físicas:
— que el ambiente en la mesa sea desagradable y forzado:
— que el niño reclame la atención de los padres porque se siente desatendido:
— que esté preocupado por alguna causa concreta.

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