Cada niño es distinto y también lo son las circunstancias y el medio-ambiente en que se cría. Por eso la teoría debe desembocar siempre en la práctica y transformarse con ella. Toda educación también es un aprendizaje recíproco; el niño aprende de los padres, pero los padres también aprenden del niño. Después de cinco años de convivencia ambas partes llegan a conocerse bastante bien. Los padres ya saben que aquel hijo necesita unos estímulos especiales para salir de su retraimiento, que a aquel otro hay que dejarlo en paz cuando está enfrascado en sus cosas, y que aquel tercero necesita jugar mucho al aire libre para librar sus emociones y ser un niño equilibrado.
También han aprendido a dialogar con sus hijos: saben escucharles (incluso aquello que no se expresa con palabras) y han comprobado una y otra vez que hablando claro, informándose mutuamente sobre sus intenciones, actos y sentimientos, las cosas marchan mucho mejor. Los errores que aún así pueden cometerse nunca serán muy graves, ya que las bases de la confianza y del entendimiento están sentadas.
Miércoles, julio 27th, 2011 | Author: admin
Categoría: guia para padres
Tags: niños leer para crecer, niños que no crecen
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One Response

Me parece excelente el artículo,, pues la verdad es que los padres a veces no dialogamos con nuestros hijos, y de ahí que se deriven infinidad de problemas en su niñez y en la adolescencia.