Problemas de sueño en niños

Suele tener más éxito ponerse a su mismo nivel mágico y hacer desaparecer los fantasmas con métodos mágicos. Mi hijo Miguel se tranquilizaba —después de haberse repuesto en mis brazos— si entre los dos eliminábamos los dichosos números borrándolos con una gran esponja. También podemos inventarnos un cuento en que el niño es muy fuerte y poderoso y cuenta con grandes aliados (como un hada buena) que le ayudan a ahuyentar las figuras malignas de sus sueños. Algo así como un cuento positivo contra un sueño negativo.
También durante el día la frontera entre lo real y lo imaginario es a menudo muy difusa. Algunos niños se inventan un amigo con quien hablan y a quien incluyen en todos sus juegos. Otros juegan con su miedo como si se sintieran atraídos y aterrorizados a la vez. Un programa de televisión les puede causar mucho miedo, pero por nada del mundo se lo perderían. Esto les ocurrió a mis dos hijos mayores con una serie que algunos padres seguramente recordarán. Se llamaba «Sibium»; era un submarino en que aparecían constantemente terribles monstruos. Los chicos sabían que soñarían con ellos, pero al mismo tiempo se sentían atraídos como por un imán. Quizá se trate del deseo inconsciente de los niños de medir sus fuerzas de resistencia, de probar hasta qué punto son «valientes».

You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>