Pesadillas en ninos

Si de día debemos tratar de crear un ambiente lleno de claridad y razón, de noche y en plena pesadilla los razonamientos a menudo no sirven. Es difícil que un niño que ha soñado con un ogro se quede tranquilo si los padres le dicen simplemente que los ogros no existen y que haga el favor de dormirse. Ni siquiera las demostraciones lógicas le persuadirán de su «error». Podemos encender la luz, mirar en todos los rincones, mostrarle que los fantasmas que quieren entrar por la ventana no son más que los visillos que se mueven con el viento o que la bruja de los ojos de fuego sólo es el reflejo de una luz… el niño seguirá teniendo miedo.

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