Cuentos infantiles para leer

La magia de los cuentos.
Ningún niño debería criarse sin cuentos. Lo que para el bebé son las nanas y los versos infantiles lo son para el niño un poco mayor los cuentos: les proporcionan la cercanía y la dedicación de los padres a la vez que importantes estímulos para la inteligencia y la imaginación. Pero contar cuentos no es sólo «útil» sino sencilla-mante una gozada, tanto para el que cuenta como para el que escucha. Las horas más entrañables con mis hijos han sido las que hemos pasado con los hermanos Grimm, con los personajes de un libro que se llamaba «La vieja casa» y, más tarde, también con Andersen. No sé si nunca hemos leído cuentos en verano; ahora todos lo asociamos con tardes impasibles de invierno, sentados en la alfombra del salón, los chicos echados de bruces, todo oídos. Si su niño es grande ya podemos recomendar un sitios para que vea peliculas infantiles en Estrenos De Cine.
En realidad, los cuentos populares no han sido inventados para los niños sino que en los siglos pasados fueron el alimento espiritual, pasado de boca en boca, de la gente sencilla. Los personajes son todos muy simples, muy buenos o muy malos. Lo mismo ocurre con las circunstancias exteriores: los ricos viven en un castillo y comen con cucharas de oro; los pobres lo son tanto que el pan no alcanza para los hijos. Estos detalles se graban profundamente en la mente de los niños. El mundo descrito en blanco y negro corresponde a su necesidad de sencillez, igual que la sucesión lineal de los acontecimientos. En los cuentos, las imágenes no se superponen, ni se salta del futuro al pasado y viceversa, como ocurre en las películas y en muchas novelas. Todos empiezan con un «erase una vez…» y todos terminan «y vivieron felices…». Por eso los niños los aman tanto. Y naturalmente también porque finalmente siempre triunfa el bien, se hace justicia, ganan los más humildes y débiles. No son las bellas y orgullosas hermanas las que se casan con el príncipe sino la humilde Cenicienta. Es el más joven y torpe de los hijos del rey el que vence al dragón. Y el lobo, después de haberse comido a Caperucita y a la abuela, recibe su merecido.

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