Hasta hace poco, los psicólogos sostenían la teoría de que un niño pequeño es totalmente egoísta. Según Jean Pia-get, el niño de menos de seis o siete años es demasiado egocéntrico como para comprender el punto de vista de otra persona e incapaz de preocuparse por los demás. También Sigmund Freud sitúa el despertar del super-yo, la conciencia moral, alrededor de los seis años. Y todo lo que hemos dicho sobre el niño testarudo, parece confirmar estas teorías.
Sin embargo, todas las madres saben que también un niño pequeño puede ser altruista y mostrar auténtica preocupación por sus semejantes. Maya Pines* escribe: Un chico de dos años tira su pelota y, sin querer, da a una niña en la cabeza. “He hecho daño a tu pelo”, dice y acaricia a la niña. Otro pequeño, una niña de sólo 18 meses, ve que su abuela se ha dormido en el sofá. Espontáneamente saca su propia manta de la cuna para tapar a la abuela.
Mi propio hijo, Gregor, tenía durante bastante tiempo la costumbre de consolar a cualquier afligido con un vaso de leche. Si veía llorar a uno de sus hermanos o si los padres nos mostrábamos abatidos o tristes, corría a la nevera, llenaba un vaso de leche (que a él le gustaba mucho) y lo ofrecía diciendo: Toma, bebe.
Sábado, julio 10th, 2010 | Author: admin
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One Response

yo creo que de todas las responsabilidades que recaen sobre el ser humano la mas dificil es la de formar a otro ser humano sobre todo si es tan pequeño y no tiene la nocion de lo que esta mal o bien, y somo nosotros como padres quienes debemos hacer ese trabajo con ellos.
que duro es una tarea muy compleja y creo que habeces para algunas personas no lo logran es por eso que vemos tanto chico perdido en las drogas, pandillas o delincuencia