Silla bebe para coche

3 Septiembre 2010 Comentar »

La silla Transit Jet ha sido homologada conforme con la norma ECE R44/03 para el grupo 0-1 (0-1 8kg). Se coloca en posiciones diferentes, según el peso del niño (en sentido contrario al de la marcha hasta los 13 kg y en el sentido de la marcha a partir de 10 kg); El apoyacabeza está integrado en la funda, y la mitad superior del respaldo está provista de una capa de poliestireno antichoque que actúa como disipador de energía. Los cinturones de seguridad son de 5 puntos de fijación, regulables en longitud. Es abatible en 5 posiciones.
$159.

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Silla para niños economica

1 Septiembre 2010 Comentar »

La Silla Basculante Supersoft tiene un asiento acolchado y anatómico, desenfundable y lavable, con cinturón de seguridad con separapiernas, respaldo y apoyabrazos regulable y dos robustas asas para su fácil transporte.
$89.

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Sillas de bebes de 0 a 13 kilos

30 Agosto 2010 Comentar »

La silla Synthesis, para niños de 0 a 13 kilos. El cinturón de seguridad es de tres puntos de fijación y regulable simultáneamente con un dispositivo central. En la parte interna del respaldo hay una capa de poliestireno antichoque, que actúa como disipador de energía. La funda acolchada se puede extraer y lavar. La base, redondeada y basculante, tiene un sistema de bloqueo para colocarla en posición fija. Cuenta con techo parasol y una práctica asa que permite el desplazamiento a todas partes.

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Silla para bebes

28 Agosto 2010 Comentar »

Chicco Mamma es la nueva generación de sillas: estable y segura, tiene la estructura de acero y polipropileno, el asiento regulable a seis diferentes alturas, del juego a la comida, mediante un doble comando. Puede plegarse con el asiento en cualquiera de las posiciones, ocupando un espacio mínimo. Acompaña al niño durante el día en todas sus actividades, de la comida al sueño, está dotada de apoyapies, cinturón de seguridad con separapiernas y
el revestimiento en PVC acolchado, desenfundable y lavable. La mesita extraíble y con un espacio especial para el vaso, se puede ajusfar en dos posiciones. Tiene cuatro ruedas giratorias, las posteriores están dotadas con frenos. Gracias a su sistema de doble pulsador, se abre y se cierra con un sólo movimiento.
$ 230.

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El niño rechaza a su papa

26 Agosto 2010 Comentar »

Rechaza a su papá.
Pregunta: Desde hace un tiempo, mi hija, de dos años, no quiere hacer nada con su papá. No tole ra que la bañe ni que la acueste y tampoco quiere jugar con él. En cambio a mí me reclama constantemente. ¿Por qué?

Respuesta:
Muchos chicos pasan por épocas en las que manifiestan descarada predilección por uno ele sus padres. La mamá suele ser la favorita, ya que con frecuencia tiene un trato más directo y frecuente con los hijos. Algunos padres lo aceptan con naturalidad, pero otros se sienten frustrados y rechazados. Es mejor que el papá acepte y respete la preferencia de la nena por su mamá y no trate de bañarla, acostarla, etc. en contra de su voluntad. Para estrechar lazos con la pequeña, puede interesarse por las cosas que le gustan y tratar de “seducirla” con actividades divertidas. Es conveniente que se ofrezca para jugar, aprovechando los ratos en que la nena está de mejor humor.
El rechazo suele ser pasajero y sin importancia. No hay que enojarse ni ofenderse por eso. La mamá puede y debe ayudar a reconducir el cariño de la hija hacia el padre, fomentando una imagen positiva de él delante de la nena y animándola a quererlo.

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Disciplina positiva para los niños

24 Agosto 2010 Comentar »

¿Cómo podemos conseguir que la voluntad de nuestro hijo confluya con la nuestra? En parte, a través de explicaciones razonables. Ningún niño es demasiado pequeño para explicarle el porqué de una orden, una prohibición o simplemente una medida o costumbre. La psicoanalista francesa Francoise Dolto * no se cansa de repetir que a los niños hay que hablarles desde pequeños, desde el mismo momento en que nacen. «En el inconsciente, el ser humano lo sabe todo desde pequeño… Puedo asegurarles que hay niños que recuerdan las primeras cosas que se dijeron alrededor de ellos. Un niño es como una cinta magnetofónica que registra todo y uno puede dirigirse a él desde el momento de su nacimiento…».
Un niño de dos o tres años ya comprende la mayoría de las cosas de forma consciente. Y si no entiende todas las palabras, siempre entenderá el tono y la intención. Hay mucha diferencia entre una explicación amable y un rudo «hazlo porque yo te lo digo».
Pero las explicaciones no han de ser sólo amables, sino también razonables. La educadora Elisabeth Plattner en su ya mencionado libro cuenta el siguiente ejemplo: «Una madre estaba jugando con su hija en la playa. La niña tendría unos tres años. En algún momento, la madre quería ir a nadar en la parte más honda. Antes de marcharse le dijo a su hija: “Juega con la arena. No te vayas al agua, si no. te muerde el pez”. Después daba unos pasos hacia el agua, pero la niña le seguía. “Quédate aquí, que te va a morder el pez”.
“¿Y a ti no te muerde?” fue la respuesta lógica de la pequeña. El tira y afloja duró unos diez minutos, hasta que la madre pidió a otra señora que le cuidara a la niña mientras ella iba a nadar».
Los hijos de la autora, en cambio, se quedaban en la orilla sin problema. La confianza en la madre y sus explicaciones razonables les protegían tanto como los cuidados de otra persona.

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Limites para niños

22 Agosto 2010 Comentar »

Cuando hablamos de límites, también tenemos que hablar de obediencia. Por mucho que nos esforcemos en prohibir lo menos posible y ofrecer alternativas a nuestro hijo, quedan muchas ocasiones en que tiene que hacer (o dejar de hacer) lo que decimos, sencillamente porque sabemos mejor lo que le conviene o dónde le amenaza un peligro. No me gusta nada la palabra obediencia: me despierta asociaciones de esclavos, de seres aniquilados que obedecen ciegamente a voluntades ajenas. Quizá esta alergia estriba en la Historia de las guerras, en las que se cometieron los crímenes más atroces, todo en nombre de la obediencia. Más tarde nadie quería asumir responsabilidades, todos sólo habían «obedecido órdenes». Por esta razón, en la educación de los niños prefiero la expresión «hacer caso» que, aunque el matiz sea mínimo, implica más un estar de acuerdo, un confluir de ambas voluntades.

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Limites para nuestros hijos

20 Agosto 2010 Comentar »

Además, hay una gran diferencia entre ser autoritario y ser una autoridad. A una persona que es una autoridad se le respeta por su sabiduría o sus méritos. Pero si a mí me merece mucho respeto y admiración, pongamos por caso, Severo Ochoa, por sus conocimientos y calidad humana, esto no implica que le tenga miedo ni que él pueda mandar en mi vida. A una persona autoritaria, sin embargo, le tengo miedo o me es muy molesta, según el poder que ejerza sobre mí.
Para el niño pequeño, los padres son una autoridad: saben más que él, conocen todo lo que él desconoce y le sirven de ejemplo.
Sería un abuso tremendo aprovechar esta «superioridad» (que por lo demás es sólo pasajera) para mandar totalmente sobre él o de inspirarle miedo con un comportamiento autoritario. En todo lo que sea posible, le dejamos obrar según su propia voluntad, aún si sabemos de antemano que se va a equivocar. Ya conocemos eso de «sólo se aprende de los propios errores, nunca de los ajenos». ¡Pero sin olvidar el sentido común! No vamos a dejar que nuestro hijo se queme para que aprenda que el fuego es caliente. Tampoco le dejamos correr libremente por una calle muy transitada para enseñarle que los coches pueden pillarle a uno. Pero si quiere ponerse algo que. según nuestro gusto, combina mal o no es lo adecuado para cierta ocasión, lo más que podemos hacer es comunicarle nuestra opinión: «En el cumpleaños de Pepito todos los niños van a ponerse guapos; creo que es mejor que te quites el niky viejo y te pongas una camisa». Pero si el niño insiste en el niky, no tenemos derecho a obligarle que se ponga la camisa.

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Como poner limites a tus hijos sin dañarlos

18 Agosto 2010 Comentar »

Estaraos de acuerdo en que queremos limitar a nuestros hijos lo menos posible: queremos que se desarrollen naturalmente, porque estimamos más la libertad y la creatividad que la sumisión y la «buena educación». Sin embargo, esto no quiere decir que los dejemos totalmente sueltos. En primer lugar, porque tenemos la obligación de protegerlos contra posibles peligros, pero también para proteger la libertad y los derechos de los demás, incluidos los nuestros propios.
En este sentido, las enseñanzas de la educación libre de Summerhill y su fundador A. S. Neill han causado alguna confusión, aunque en España el fenómeno ha sido más bien aislado (en 1963. cuando el libro «Summerhill» fue publicado por primera vez en lengua castellana, aquí se creía todavía mucho en la autoridad). Pero en países como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania Federal, muchos padres, asustados por la educación represiva que estaban dando a sus hijos, empezaban a practicar todo lo contrario. Más o menos decían a sus hijos: «Nos hemos equivocado, a partir de ahora sois totalmente libres para hacer lo que queráis». Incluso surgieron jardines de infancia antiautoritarios, algunos realmente buenos y con las enseñanzas de Summerhill bien asimiladas, pero otros con un concepto de la autonomía tan ilimitado que la libertad de unos no terminaba donde empezaba la de otros. Y ahí justamente es donde se encuentra el quid de la cuestión.
El mismo Neill dice: «La autonomía significa el derecho del niño a vivir libremente, sin ninguna autoridad exterior en las cosas psíquicas o somáticas. Significa que el niño se alimente cuando tenga hambre, que adquiera costumbres de limpieza cuando él quiera, que no se le riña ni se le azote nunca, que siempre sea amado y protegido».
Pero… «Si esto suena tan fácil, natural y bello, es sorprendente cuántos padres jóvenes a quienes les gusta la idea, se las arreglan para entenderla mal. Tommy, de cuatro años, golpea las teclas del piano de un vecino con un mazo de madera. Los padres le miran con una sonrisa triunfal que significa: ¿No es un niño maravillosamente libre?».
Resulta evidente que ésta no es la libertad y la educación antiautoritaria que queremos. Si no se combinan con el sentido común, las bellas ideas no sirven para nada. Más información sobre bebes visita embarazo sintomas.
Este «sentido común» lo define el mismo Neill en una regla de oro: «En el hogar disciplinado los niños no tienen derechos. En el hogar desmoralizado, tienen todos los derechos. El hogar ideal es aquel en que niños y adultos tienen ¡os mismos derechos».

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Como educar a un niño respetando su espacio

16 Agosto 2010 Comentar »

¿Por qué no promover algo en bien de las madres con niños pequeños? Si a las reuniones de vecinos de una casa, normalmente sólo acuden los cabezas de familia o sea, hombres en la mayoría de los casos pues que se cambien alguna vez los papeles! ¡Que se reúnan las madres para reivindicar sus derechos! Basta con que una de ellas toma la iniciativa y todas se mantengan firmes.
No podemos suprimir todas las limitaciones y represiones a las que están sometidos los niños. La sociedad se las impone a ellos tanto como a nosotros. Pero todas esas   represiones adicionales, las que salen de nuestros nervios, de la falta de espacio y nuestros condicionamientos burgueses, se suavizarán tomando en cuenta las sugerencias de este capítulo y usando un poco nuestra propia fantasía. Creo que con eso ya se habría ganado mucho.

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