Cambios en la piel.
El cambio hormonal que se produce durante el embarazo trae como consecuencia que en ocasiones se produzcan cambios en la piel. Dichos cambios se manifiestan fundamentalmente en la aparición de manchas oscuras en el rostro, denominadas cloasmas, y en el oscurecimiento de la línea abdominal. Ambos tipos de manchas desparecen generalmente luego del embarazo, pero igual es importante evitar el sol en dichas manchas y utilizar cremas apropiadas.
Las varices son venas superficiales dilatadas cuyas válvulas se vuelven insuficientes y no permiten una buena circulación de la sangre. Por lo general, antes de que se hagan visibles se pueden detectar ya que se manifiestan como pesadez en las piernas, dolor y calambres nocturnos en las piernas. A medida que evolucionan, se acentúa el dolor de piernas y se observa un color azulado localizado.
Para evitar que aparezcan, se recomienda:
•Evitar estar de pie durante períodos prolongados.
•No utilizar medias que se ajustan debajo de las rodillas.
•Utilizar medias de descanso.
•Elevar las piernas por encima de la línea de la cintura cuando se encuentran sentadas.
•Cuando se acuestan, mover los tobillos en círculos para beneficiar la circulación.
La celulitis es una modificación del tejido conjuntivo que provoca una textura irregular de la epidermis. Agua, grasa y residuos se depositan debajo de la piel en ciertas zonas del cuerpo (brazos, glúteos, abdomen), provocando el efecto piel de naranja. Sedentarismo, malos hábitos alimentarios, herencia genética y factores hormonales son los principales desencadenantes. La aparición de estrías se debe a que la piel no acompaña el rápido aumento de peso y por ende, las fibras se rompen. Es muy común que aparezcan en pechos, abdomen y glúteos, a partir del cuarto mes de embarazo. Es importante aplicar tratamientos desde el primer momento en que aparecen, ya que una vez que estas cicatrices toman un color rosado y luego blanco, los tratamientos dejan de ser efectivos. Mantener la piel hidratada es una buena forma de prevenirlas.
El ICSI se e realiza cuando el hombre puede eyacular pero produce espermatozoides de muy mala calidad, o en muy poca cantidad. Esto determina que haya que sacar los espermatozoides directamente de los testículos. De los espermatozoides extraídos, se selecciona el que tiene las mejores características, y es inyectado al para que libere sus cromosomas y se mezcle con los femeninos.
La Fertilización in Vitro es la técnica más segura, y por ende, la más cara. Se colocan en un platillo 200.000 o 300.000 espermatozoides por óvulo. Estos platillos son colocados durante 72 horas en una incubadora que tiene las condiciones ideales de temperatura, humedad y ph, similares a las que se encuentran dentro de las trompas de Falopio. Si se produce la fecundación, el embrión que es transferido luego al útero de la mujer.
Los problemas de infertilidad generan ansiedad y tensión en la pareja. Se vuelve un tema recurrente y hasta obsesivo que puede minar lo que hasta el momento era una apacible convivencia. Hablar abiertamente sobre la vida sexual y someterse a distintos exámenes y pruebas, en ocasiones no muy placenteras, resulta difícil.
La Inseminación Artificial es una técnica de baja complejidad, indicada especialmente en hombres con baja calidad espermática o que padecen de impotencia. En esta técnica se trabaja exclusivamente con las células reproductoras masculinas. La inseminación debe coincidir con la ovulación por lo que muchas veces se estimula la ovulación en la mujer y se la controla con un seguimiento folicular para determinar el período fértil. En ese momento, el esposo obtiene el semen mediante masturbación y se lo entrega al ginecólogo, quien lo coloca en una cúpula de plástico que se adapta el cuello del útero de la mujer y lo deja por 24 horas. Los espermatozoides del esposo llegarán de esta manera al cuello continuando su proceso natural. Este procedimiento se realiza en el consultorio ginecológico y sin ningún tipo de anestesia ya que es absolutamente indoloro.
Mascotas para niños: para prevenir accidentes, es conveniente enseñar a los chicos a tratar a los perros con respeto y precaución, pero sin llegar a atemorizarlos. Las normas básicas, que cualquiera de esta edad ya puede comprender y respetar, son: nunca deben intentar acariciar a un perro desconocido, sea o no vagabundo; si el perro está con su dueño deben pedirle permiso para acariciarlo: cuando se acerquen a un perro, deben hacerlo despacio y de frente, para no asustarlo, dejando que el animal les olfatee el dorso de la mano; jamás deben tocarle la nariz, tirarle de las orejas o del rabo, pegarle o gritarle; y nunca hay que molestar a un perro cuando está durmiendo o comiendo. Por último, no permitamos que un niño pequeño permanezca a solas con un peno, aunque conozcamos bien al animal.









